Tren Parlamentario

Vicente Bello

Más de un millón 200 mil mexicanos son mujeres afrodescendientes

La Cámara de senadores se vistió de luces en su sesionar de este miércoles y aprobó por unanimidad el decreto por el que se declara el día 4 de noviembre de cada año como el Día Nacional de las Mujeres Afromexicanas.

Abrió los posicionamientos Edith López Hernández, presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos:

“A nuestras hermanas afromexicanas les saludo con respeto y con reconocimiento. Acudo a esta tribuna a nombre de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos para fundamentar el dictamen que se propone declarar el 4 de noviembre de cada año como ‘Día Nacional de las Mujeres Afromexicanas’.

“Este dictamen busca reconocer a mujeres que han contribuido a nuestro país y cuya historia, cuya palabra, derechos fueron relegados durante generaciones.

“México también se ha construido con el trabajo, los conocimientos y las resistencias de las mujeres afromexicanas, en las comunidades, en el campo, en la pesca, en los mercados, en las aulas y en la defensa del territorio. Ellas han abierto camino para las nuevas generaciones. Su presencia forma parte de nuestra historia y de nuestro presente.

“Por eso deben tener un lugar digno en la memoria y en la vida pública de México. Quiero reconocer a las mujeres y organizaciones de afromexicanas que han sostenido esta lucha desde sus comunidades. Este reconocimiento es fruto de su organización, de su perseverancia y de su decisión de hacerse escuchar.

“Como mujer indígena acompaño con respeto la lucha de nuestras hermanas afromexicanas. Nuestros pueblos tienen historias propias y compartimos la exigencia de que se respete nuestra identidad y participar en las decisiones que afectan nuestras vidas.

“Sabemos cuánto lastima que una persona sea discriminada por su color de piel, sus rasgos, su origen o su forma de hablar. Para muchas mujeres afromexicanas, el racismo se suma a las desigualdades que enfrentan por ser mujeres y por las condiciones económicas de sus comunidades.

“Esto puede cerrarle las puertas de una escuela, de un empleo, de la atención médica o de la justicia. Por eso, con responsabilidad estamos trabajando para cambiar esta realidad. Las comisiones dictaminadoras consideramos que esta declaratoria es congruente.

“Con el artículo 2 constitucional y con el reconocimiento de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas como sujetos de derecho público, también responde a los compromisos de México para combatir la discriminación racial y la violencia contra las mujeres.

“El decreto propone una conmemoración nacional. Sabemos que una fecha por sí sola no termina con la desigualdad. Por eso debemos de hacer de esta conmemoración una oportunidad para escuchar a mujeres afromexicanas.

“Reconocer sus aportaciones y revisar las barreras que siguen enfrentando para ejercer sus derechos. El dictamen habla de las mujeres afromexicanas en plural, porque reconoce su diversidad, distintas edades, comunidades, ocupaciones, experiencias y formas de organizarse. Todas merecemos respeto. Todas tienen derecho a participar y a decidir.

“A nuestras hermanas afromexicanas quiero decirles, su palabra tiene que ser escuchada en este Senado; sus propuestas deben formar parte de nuestro trabajo. Las niñas afromexicanas deben crecer sabiendo que su identidad merece respeto; que pueden estudiar, dirigir, representar a su comunidad y construir el futuro que ellas elijan”.

El senador de Morena Manuel Huerta Ladrón de Guevara: “Están aquí desde hace siglos, trabajaron, cuidaron familias, sostuvieron comunidades enteras, participaron en actividades económicas, preservaron saberes, construyeron cultura y protagonizaron resistencias y luchas por la libertad. Son parte de México, de nuestra historia, de nuestra identidad y también del presente.

“Lo digo yo que vengo de Veracruz, que la raíz afromexicana ya es profunda, ligada a nuestra historia y a muchas comunidades que están en Oaxaca, en Guerrero y en otras regiones del país. Pero en estas generaciones hemos aprendido de la historia nacional que su presencia ocupa, a veces o siempre, no ocupa el lugar más bien que le corresponde.

“Hoy sabemos que en el país hay más de dos millones y medio de afromexicanas o afrodescendientes, según el censo del 20, y más de la mitad son mujeres.

“Y también sabemos que la discriminación sigue existiendo ahí, porque en la encuesta nacional en la materia, en el año del 22, se encontró que el 34 % de la población afrodescendiente adulta reportó haber sufrido discriminación en los doce meses anteriores.

“Y detrás de estos porcentajes hay historias concretas de mujeres que han enfrentado discriminación por su tono de piel, por su origen, por ser mujeres, por vivir en comunidades históricamente rezagadas y muchas veces por todas esas razones al mismo tiempo.

“Por eso, para las mujeres afromexicanas se exige igualdad sustantiva, educación, salud, autonomía económica, derecho a la tierra, participación política, una vida libre de violencias y el derecho elemental a vivir sin racismo y sin discriminación”.

Siguió el PRI, que en voz de la cacica hidalguense Carolina Viggiano Austria, dijo: “Esta es una iniciativa que merece nuestro respaldo porque reconoce una deuda histórica con mujeres que durante siglos han contribuido a la construcción económica, social, cultural y comunitaria de nuestro país, y que durante mucho tiempo permanecieron invisibilizadas.

“México no puede entenderse sin sus raíces indígenas europeas y africanas. Reconocer esta diversidad no es solamente un asunto de memoria histórica, es reconocer plenamente la composición pluricultural de nuestra nación y garantizar derechos en el presente.

“De acuerdo con el Censo de 2020, en México se identificaron dos millones 576 mil 213 afrodescendientes y el 50.4 % de éstos son mujeres”.

Votaron todos en pro y lo remitieron al Ejecutivo, para entrada en vigor.

 

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