Vicente Bello
La violencia contra las mujeres
En torno de la reforma al 73 constitucional en materia de feminicidio, así se posicionaron las bancadas en la Cámara de Diputados: Irais Virginia Reyes, diputada del PMC, dijo: “Cuando hablamos de feminicidio no solo estamos hablando de cifras, estamos hablando de mujeres que fueron buscadas por sus madres, por sus padres, por sus hermanos y hermanas, mientras las autoridades estaban ausentes.
“En Nuevo León conocimos el caso de María Fernanda Contreras. Su familia tenía la ubicación y sabía dónde podía estar. Pidió a la Fiscalía que acudiera, que verificara y que actuara. La respuesta no fue inmediata, la autoridad no llegó cuando debía. Fueron los propios familiares quienes presionaron, quienes insistieron, quienes empujaron una acción que le correspondía al Estado. Cuando finalmente se actuó, ya era tarde.
“También en Nuevo León, el caso de Debanhi Escobar, que se convirtió en un símbolo nacional. Una joven desaparecida, un país entero siguiendo el caso, una investigación que se volvió mediática y aún así profundamente deficiente. Su cuerpo apareció en un lugar que ya había sido revisado por las autoridades. Hasta este momento seguimos sin respuestas.
“Este hecho por sí solo expone una falla estructural en la forma en que investigamos en México, si cuando el país observa pasa esto, qué podemos esperar de su actuar en los casos que no tienen ese nivel de escrutinio público o en la Ciudad de México, el caso de Edith Guadalupe que tan solo ocurrió la semana pasada. Su familia ha denunciado retrasos, trato indigno y actos de corrupción dentro de la propia Fiscalía. No solo enfrentaron la pérdida de su hija, sino un sistema que no respondió con la seriedad, la sensibilidad ni la eficacia que se exige en estos casos, pero esto no son los únicos.
“El caso de Ingrid Escamilla mostró no solo la brutalidad de feminicidio, sino también la revictimización institucional y mediática, la filtración de imágenes, la pérdida total de respeto por la dignidad de víctima, incluso después de su muerte.
“Y, el caso de Lesvy Berlín Rivera Osorio, asesinada en Ciudad Universitaria, evidenció como las primeras respuestas institucionales pueden cargar prejuicios, culpar a la víctima y desviar la investigación. Fue la presión social la que obligó a corregir la narrativa oficial.
“Estos cinco casos no son excepciones, son evidencia de un patrón. Un patrón en el que las familias tienen que buscar, presionar, exigir y enfrentar a las propias instituciones para obtener respuestas. Un patrón que en la última década ha cobrado 8 mil 735 vidas en México, mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres”.
La diputada del PRI Nadia Navarro Acevedo, dijo: “Hoy con profundo respeto le decimos a las madres que han perdido a una hija, a las hijas y a los hijos que perdieron a sus madres, hermanas, abuelas, que en el PRI asumimos con responsabilidad y compromiso esta facultad que hoy nos otorga la Constitución. Seremos su voz, y queremos que sean nuestros ojos y el corazón de esta ley. Que cada artículo haga justicia al dolor de su pérdida y que sirva de bálsamo a su corazón.
“Sí, esta es una victoria de ustedes, las madres buscadoras, las activistas, las intelectuales, todas sin color y sin partido. Lo que sí tendrá color es la escucha, la apertura y el presupuesto que se asigne a esta causa.
“En el PRI las puertas están abiertas a los organismos internacionales, a las activistas, a las familias de las víctimas, a las académicas, a la ciudadanía en general. A quien quiera hacer de esta una oportunidad una realidad distinta para las mujeres.
“Aspiramos a una ley armonizada que no deje duda de la importancia y de la urgencia de atender los feminicidios. Una ley que prevea registros administrativos, coordinación de dependencias de gobierno y presupuesto, mucho presupuesto”.
Turno fue de Irma Garay Loredo, diputada del PT, quien dijo: “A lo largo de la historia las mujeres hemos cargado con el peso de la discriminación y de las violencias. Desde hace muchos años se nos negó el derecho a la libertad, al respeto y a la dignidad.
“Fuimos educadas bajo leyes, normas y costumbres que nos cerraban las puertas, que limitaban nuestras vidas y muchas veces nos silenciaban. Crecimos siendo invisibles, olvidadas, ignoradas, nuestro sufrimiento en muchos casos fue escondido en las sombras.
“Bajo la indiferencia de una sociedad que prefería mirar, callar y voltear hacia otro lado. La violencia contra las mujeres no solo ha sido física, también emocional, social, patrimonial, económica, entre muchas más. Es una violencia que ha buscado apropiarse de nuestras decisiones y de nuestra identidad. Desafortunadamente ha llegado a los extremos de arrebatar la vida de miles de niñas, adolescentes y mujeres en nuestro país.
“Imaginemos por un momento lo que significa vivir una vida en la que los sueños se ven limitados, en la que el miedo acecha en cada esquina y que las palabras de quienes alzan la voz ante la indiferencia y la complicidad se topan ante miles de barreras estructurales que en lugar de escuchar y actuar solamente se queda en silencio ignorando la cruda realidad.
“Por lo que hablar de feminicidio, compañeros, es hablar de una herida que sigue abierta y latente en nuestro país, es reconocer que debemos seguir avanzando en unidad todas y todos, esto para fortalecer y garantizar un sistema de justicia que castigue con todo el peso de la ley a quienes atenten contra la vida de nuestras mujeres”.
Seguían.