Chamaco tímido, callado, no tan dado a la convivencia, “poco a poco nos fuimos adentrando en este mundo”, al de ejercer primero, a sus 11 años, la danza con la renombrada maestra Laura Rodríguez Mera; después, en grupos de su secundaria “Heroína de Tixtla” y el CBTis 134 en Chilpancingo, yendo de intercambio estudiantil a bailar sones de tabla de Arteaga, Michoacán, siendo bailador en el ballet Xochicalli de Juan Carranza y “Conchita” Bello, apoyando en realización de Paseos del Pendón de diciembre en la capital e integrado al Instituto de Difusión de la Danza Mexicana, aunque entonces no quería ser maestro y sí médico, que estudió pero dejó en el contexto de suspensión de actividades por la pandemia. Pero no estuvo inactivo: en su natal Tixtla creó la página de difusión cultural, que aún persiste, “Festival Folclórico Guerrerense”, e inició su faceta de gestión y promotoría: lleno en el auditorio municipal al traer al Proyecto Folclórico Sinaloense; impulsor de fandangos en la parroquia de la Natividad de María; intercambios con grupos culturales y salidas hasta del estado, hablando de bailes y vestimenta de danzas en las regiones guerrerenses, encabezando el Festival Folclórico Guerrerense como iniciativa académica y organizativa que, en julio, se retoma hasta con grupos de otros estados, él encabezando su Ballet Folclórico Guerrerense; antes, el 30 de este mes, el Concurso de Sones de Tarima, además de las permanentes actualizaciones y oportunidades enseñando a bailar en escuelas y donde haya oportunidad de gestoría y encuentros culturales. “Queremos rescatar tradición y originalidad de Guerrero en el baile, en la música”, dice el “cebollero 100%” del barrio de El Santuario, “mi objetivo principal es que se destaque por lo tradicional, lo que es. Que no solamente se difunda la categoría que maneja el ballet de Amalia Hernández”, y es que, en bailes tradicionales de las regiones, “Guerrero es rico (…) la danza nos llena en todos los sentidos, nos libera del estrés. La danza es un amor”.
Pablo Israel Vázquez Sosa
“Cebollero 100%, originario del barrio de El Santuario”, dice el promotor, difusor, maestro y académico del baile tradicional no sólo de su tierra, sino de todo el estado, quien “comencé a bailar desde los 11 años con la maestra Laura Rodríguez Mera, donde iniciamos el amor por la danza y el origen de este cariño hacia la proyección cultural”.
– Mis papás bailaban cuando eran jóvenes, en prepa; mi mamá es el barrio de San Lucas y mi papá, de aquí de El Santuario. Cuando hacemos eventos familiares ellos bailan-, detalla Juan Carlos, nacido el 31 de enero de 1996.
Al ser muy allegada con sus papás, éstos enviaron a su hijo con la reconocida maestra Laura en el marco de un curso de verano, “iniciamos con calabaceados, zapateado de costa, bailes y chilenas de Costa Chica, y me adentré a los sones de tarima. Con la maestra estuvimos cinco años, la escuela de danza de Nellie Campobello venía en julio y nosotros les dábamos una demostración de sones de tarima en estilo tradicional”.
Entonces “era muy tímido, callado, casi no me gustaba el ambiente cultural y social, pero poco a poco nos fuimos adentrando en este mundo”.
Bailador, organizador, gestor, comunicador de la danza
Integrado a danza en la secundaria Heroína de Tixtla, donde además se enseñaba música tradicional, participó en eventos escolares y conmemorativos hasta del gobierno municipal, “hasta que en CBTis entré al Club de Danza con el maestro Ulises Hernández”, dice sobre el plantel 134 en Chilpancingo.
– ¿Por qué, entonces, no escogías otra actividad escolar?
– Es que siento que la danza nos atrapa. Al final el amor, la atracción, la fuerza que hacemos al bailar; la proyección, el cansancio, se disfruta; el carisma que debe tener uno para bailar. No es lo mismo bailar Tierra Caliente que bailar costa, no es lo mismo bailar tarima que un son de artesa.
Incursionar en la danza, lo reconoce riendo, hasta le quitó lo tímido, “me desenvolví, proyectaba más; ser tú mismo durante el baile al final de todo nos cambia la vida.
Estudiando en CBTis se hizo una colaboración con unos profesores de Michoacán “y logramos hacer un intercambio con ellos, fuimos al año que salí a Arteaga, la parte de la sierra, y ellos vinieron; allá realizan los sones de tabla de Arteaga, con arpa grande”.
– ¿Tenías en mente estudiar algo relacionado?
– No, de hecho renegaba mucho porque no me gustaba ser maestro (ríe), yo quería ser médico, estuve estudiando tres años en Ciudad de México, desgraciadamente llegó la pandemia y todo se fue a clases en línea, sabrás que en Medicina todo es práctico, decidí abandonar por la pandemia y regresar posteriormente.
En el marco de suspensión de actividades por la enfermedad global Juan Carlos creó una página de difusión, en redes sociales, de lo relacionado con la danza, de nombre Festival Folclórico Guerrerense, “quisimos difundir, preservar todo el género tradicional, del estado, hacia otros estados; como también estuve en el Instituto de Difusión de la Danza Mexicana, con el maestro Juan Carranza y la maestra Conchita (Concepción Bello), dos años justo antes de la pandemia y un año de pandemia”.
De hecho, desde el año 2016, Juan Carlos se integró al ballet Xochicalli de los mencionados profesores, durante cuatro años, además trabajó con otro renombrado impulsor, Efraín Vélez, también en Chilpancingo.
“Entrevista, música, bailes y toda la vestimenta tradicional”, era lo que publicaba a través de la mencionada página, que de miles de seguidores fue ‘tumbada’ en Facebook pero a la fecha se ha retomado y continúa activa, “también tuvimos que hacer gestiones para que pudiéramos salir a difundir; no solamente hicimos eventos en Tixtla, hicimos en Cruz Grande, en Ometepec, Tierra Caliente, Chilpancingo y en Tixtla, que fue donde cerramos; estuvimos con los Gallardo en Cruz Grande, con la banda Mi Tierra en Ometepec, con un grupo de Ciudad Altamirano y cerramos el evento con recorrido con todas las regiones en Tixtla”.
Sobre cómo fue conociendo a otras y otros impulsores, tanto en la capital como en otros municipios, aquí agradece a Juan Carranza “quien también nos ha impulsado en este arte y quien nos ha inculcado las raíces del origen de la danza del estado, con todas las oportunidades que tuvimos con él, bailando, y una parte organizando también; me tocó estar organizando dos años el (Paseo del) Pendón (de cada diciembre en Chilpancingo)”.
Impulsor del Festival Folclórico y Concurso de Sones
En su tierra, su faceta gestora y organizativa inicia en el 2019, “cuando traje al Proyecto Folclórico Sinaloense en el auditorio municipal, la primera (actividad) que le lancé como promotor cultural; fueron 50 bailarines en escena, aquí estuvieron dos días, los llevamos a conocer cultura de Tixtla con la maestra Laura Rodríguez; fue el primer evento, puedo decir, que llenamos todo el auditorio, sin promoción, nada; la gente estuvo de nuestro lado, se acercó”.
Posteriormente “iniciamos ya fuerte con el Festival Folclórico Guerrerense: cada octubre-noviembre hacemos una sesión de fotos en las parcelas de flores; organizamos el último fandango del año en el atrio de la parroquia de la Natividad de María; hace un año, la serenata a la Virgen de la Natividad, el 7 de septiembre, también organizamos con el maestro Assael Carpio el Encuentro de la Cera, el 8 de septiembre, sin ningún lucro ni nada, lo hacemos como agradecimiento a la Virgen”.
Para este año, recuerda, se va a retomar otra edición del Festival Folclórico Guerrerense, “hacemos intercambios con grupos culturales que vienen de otros estados, los traemos en un recorrido cultural; el último que hicimos fue en 2023”.
Entonces, recuerda, hubo una gira de los bailadores de Guelaguetza oaxaqueña que hicieron gira en municipios del estado, pero no llegaron a Tixtla porque, a nivel gobierno municipal, le dijeron que “no había presupuesto, el gobierno prefiere tener convenios con sus grupos y su gente, con las condiciones que ellos quieren”.
Desde aquel año, Juan Carlos –como director del Festival Folclórico- también ha salido a las entidades a difundir folclor y cultura de Tixtla y del resto del estado, como Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Michoacán, Nuevo León o Sinaloa.
Actualmente maestro de Danza por la Universidad Sor Juana Inés de la Cruz en Morelia, Michoacán, regresa –dice- por “las tradiciones y el amor por Guerrero; también el principal enfoque es seguir difundiendo la tradición del estado; hay varios festivales, promotorías de varios ballet, pero a veces no se logra el enfoque que se tiene: llevar hacia otros estados el origen de la danza y la cultura”.
Para ello, cuando habla académicamente de estos temas, se acompaña de parejas bailadoras, hasta de músicos, como una vez en municipios sinaloenses, cuando se fue con los Gallardo de la costa y Los Fandangueros tixtlecos.
Recientemente, hace semanas, difusor del baile de son de tarima en niños y adolescentes tixtlecos, Juan Carlos también retoma actividad comunicadora con una serie de entrevistas a músicos de grupos como Tlahuiloz, Tradición Fandanguera o Los Fandangueros a través de la página mencionada.
Para el 30 de este mes organiza el Concurso De Sones de Tarima, “en coordinación con la licenciada Analú, de la Ciudad de México, de la página Mundo Folclórico, ha hecho eventos masivos; esperemos que se inscriban más personas”.
– Todo lo que hemos hecho lo hemos logrado individualmente y con apoyo de algunos amigos que están en otros municipios que nos han apoyado; para más, Tlapa, la maestra Laura, mis padres, grupos que nos han dado su apoyo aquí, como As de Oros, Fandangueros, Tradición Fandanguera, Guerreros de Tixtla; en Chilpancingo han estado unos maestros de nuestro lado; no ha estado apoyando el diputado (local) Jorge Iván Ortega, que ha creído en los proyectos que tenemos”.
Grandes amigos, viajes y cobijo en la danza
El maestro da cursos de danza, como en escuelas de Chilpancingo, además organiza y promueve encuentros culturales, sobre todo –dice- en la Ciudad de México, “es donde tenemos más eventos cada 15 días, allá nos están apoyando un poquito más, llevamos eventos culturales”.
Además “tenemos que hacer investigaciones de campo, actualizarnos; cada seis meses salgo a hacer actualizaciones, tomamos cursos en línea; se tiene que estar actualizando en cuando a movimientos, bailes, música, ritmos”.
Para este mismo año, en julio, en el marco del reinicio del Festival Folclórico, llegarán bailadores de Nuevo León, “el siguiente año seguimos con el festival, vienen Yucatán, Chiapas y Michoacán”.
Para septiembre, participación en Las Mañanitas a la Virgen de la Natividad, “en diciembre tenemos el fandango en quinta edición; tenemos un grupo, Ballet Folclórico Guerrerense, que a de la mano con el Festival Folclórico; tenemos ocho parejas, es con el que salimos a giras; 16 personas que están en batalla conmigo”.
– Seguimos con la promoción cultural, no se acaba-, sostiene el maestro tixtleco, “hemos tenido experiencias increíbles”.
– ¿Qué le quieres dejar, en difusión y gestión, a Tixtla?
– Tixtla se ha destacado por ser uno de los municipios con más riqueza cultural en cuanto a tradiciones, música y bailes que ha tenido; Tixtla enriquece mucho al estado de Guerrero con su baile, su gente, su tradición, gastronomía. Quiero quedarme con que Tixtla siempre va a ser la punta del iceberg en Guerrero en cuanto a cultura. Mi objetivo principal es que se destaque por lo tradicional, lo que es, y llevar a un punto internacional lo que es Tixtla y Guerrero. Que no solamente se difunda la categoría que maneja el ballet de Amalia Hernández; visitó Guerrero, desprestigia a la tradición, (pero) desgraciadamente en Guerrero imitan el género de Amalia Hernández. Queremos rescatar tradición y originalidad de Guerrero en el baile, en la música; principalmente difundir lo que somos, nos solamente los sones de tarima, están los sones y gustos calentanos; los palomos, chilenas y sones de Ometepec; sones de artesa de Cruz Grande; sones de tabla de Coahuayutla; sones y chilenas amuzgas; sones de Tlapa; bailes de Chilapa; bailes de la región Norte, cada quien con propia originalidad… infinidad, Guerrero es rico. Todos los conocemos y los bailamos.
“¿Qué me ha dado la danza?”, se pregunta Juan Carlos Bello, quien se responde: “grandes amigos, encontrar grandes personas, encontrar un cobijo en el arte de la danza, presentarnos en otros estados; siento que la danza nos llena en todos los sentidos, nos libera del estrés. La danza es un amor”.









