Hiede a impunidad con los Alcayaga

Como ha ocurrido con tantas otras tragedias gravísimas en Chilpancingo, de alto impacto social y hasta constitucional incluso, se espera que esta vez no acabe en el olvido ni mediático, ni penal por supuesto, el saldo del accidente la mañana del pasado domingo que dejó dos mujeres muertas luego de que la camioneta en que iban, con otras dos personas –que continúan en el hospital con lesiones delicadas-, se precipitara y quedara llantas arriba en el encauzamiento del río Huacapa, sobre el paseo Cervantes Delgado, al sur de la capital.

Ya fueron sepultadas, en Acapulco y la capital, respectivamente, las jóvenes Yessica y Yaneth; la tercer acompañante, Hilda, continúa recuperándose con probables fracturas corporales, pero la situación de Genaro Alcayaga Leyva –la cuarta persona en la camioneta que se volcó y cayó, también lesionado- es la que no sólo ha llamado la atención, sino que ha ocasionado dudas legítimas entre una opinión pública que, para empezar, confía muy poco o muchas veces nada en las instancias gubernamentales de procuración de justicia, área de gobierno en todos sus niveles y competencias que ha sido de las más reprobadas en cuanto a percepción ciudadana.

Pero también, que sabe de ‘las redes’ familiares y hasta empresariales de Genaro, quien, presuntamente –eso deberán esclarecerlo las investigaciones que, sí o sí, deben estar en curso-, iría conduciendo esa camioneta desde donde se arrebataron dos vidas. Hijo de Mario Alcayaga, propietario de la inmobiliaria Casa Sol Bienes Raíces en parte de la zona Centro del estado, la vox populi no ha dejado de expresar su sospecha de que se esté maniobrando, con los medios y ‘palancas’ que sean, la manera de deslindar responsabilidades al referido junior, de quien –eso hay que aclararlo- no se tiene la seguridad que haya ido manejando es vehículo, pero de ser así estaría enfrentando procesos penales por los delitos de homicidio imprudencial, lesiones y daños, lo que podría ser causal de encarcelamiento al menos preventivo, también de posible sentencia final penal.

De hecho, para alimentar percepción de posible torcimiento de las leyes a favor de Genaro, hay crecientes versiones sobre que la familia Alcayaga estaría dirigiendo, con intervención de abogados, alguna eventual responsabilidad del accidente a una de las mujeres fallecidas; un trascendido que sería una ruindad para encubrir a un real responsable de un accidente fatal pero en las redes sociales se sigue mencionando eso: los ‘influyentes’ Alcayaga estarían buscando ‘lavar cara’ a uno de los suyos para que las responsabilidades ante la ley sean más cumplibles y, sobre todo, no cargue con el trauma del señalamiento social de haber ocasionado una tragedia de tránsito que mató a dos mujeres.

Las sospechas de una ciudadanía, que de por sí confía poco en su sistema de justicia, son fundadas y no dejan de expresarse públicamente, de ahí la imperiosa necesidad de que amigos y deudos de las víctimas no dejen en el olvido el trágico hecho, como tampoco dejen de presionar a autoridades periciales, ministeriales y de procuración de justicia hasta que se esclarezcan plenamente las responsabilidades y sanciones penales, con altas posibilidades de que recaigan en el propio junior, hijo del propietario de la empresa Casa Sol Mario Alcayaga, conocido empresario que, eso sí, recursos y amistades para hacerse de una buena defensa legal para salvar el pellejo a su vástago, sí que los tiene.

 

Comentarios cerrados.