Sólo en una ciudad donde la indolencia y la incompetencia gubernamentales son norma, como Chilpancingo, es constante el grave riesgo incluso de perder la vida en un solo punto de escasos metros en la vía pública: la lateral sur-norte del boulevard Vicente Guerrero, a la altura de conocido restaurante donde, desde hace meses e increíblemente, no se acaba por rehabilitar por completo el paso vehicular y eso que ha habido accidentes graves, donde ha muerto un conductor.
O como este jueves, donde pudieron morir tres personas que se habían metido al colector de aguas negras a tratar de sanear y desazolvar, pero respiraron gases tóxicos naturales y tuvieron que ser sacados inconscientes, uno –al cierre de edición- en estado grave.
En este Chilpancingo donde no se invierte en lo verdaderamente importante, hasta el propio personal de esta administración sustituta, que encabeza Gustavo Alarcón Herrera, corre grave peligro sólo al salir a tratar de cumplir sus funciones en la vía pública, todo porque se está ante un gobierno panista-priista que continúa omiso, alejado de los problemas y pendientes de la ciudadanía; ahora, en el colmo de la falla gubernamental, también sorda y ciega ante los riesgos del personal como el que perdió el conocimiento mientras trabajaba, todo porque no se dignifican las condiciones de trabajo en áreas operativas, como esa del área de desazolve con la unidad Vactor, un armatoste que poco es útil mientras haya operadores y trabajadores sin lo mínimo en seguridad dotado por el ayuntamiento capitalino.
Tres personas estuvieron a punto de morir por las condiciones deplorables en que salen a ganarse el salario, como ya antes se han registrado accidentes justo en ese punto de la lateral, que por lo que se advierte seguirá sin circulación vehicular; una serie de omisiones solapadas por un alcalde que, siempre en estos casos, ha quedado callado ante una opinión pública que, a la par, también advierte cómo prevalece el silencio de las y los representantes populares en el Congreso local, sobre todo de quienes tienen la aspiración de gobernar la capital; todos, del partido mayoritario –Morena- más enfocados en alargar la grilla interna por la coordinación de fracción que en atender, al menos con un llamado público, esta imparable degradación urbana de la ciudad. Eso sí, después –al momento de andar buscando el voto ciudadanía- llegarán con todas las propuestas y todas las ideas para solucionar los grandes pendientes de la capital, aunque es ahora cuando se les necesita haciendo algo por la capital, un riesgo en todos los sentidos porque, de menos, alguien puede sufrir algún accidente. Y del tema de la violencia creciente ni hablar.
Chilpancingo continúa siendo ejemplo de degradación urbana y de incompetencia gubernamental, sumada a la omisión para garantizar condiciones dignas para el trabajo operativo, así como al silencio que ya puede considerarse cómplice de quienes, en el papel, están para velar por los intereses de sus representados en el Congreso del estado; faltan muchos meses para que el sustituto Gustavo Alarcón y sus vengativos subalternos marrulleros dejen el gobierno de la empeorada capital y no queda más que esperar ansiosamente los tiempos electorales para ver otras opciones de gobierno, así como seguir teniendo muchísimo cuidado por algo tan elemental como sólo salir a la calle, donde prevalecen obstrucciones, invasiones y muestra de una dejadez municipal que debiera escandalizar más.