Tren Parlamentario

Vicente Bello

Deuda histórica con las mujeres de México

El feminicidio ha sido un trueno que retumba en los territorios del Congreso de la Unión desde los tiempos de la histórica 57 Legislatura (1997-2000). Esta semana, con la reforma al 73 constitucional en materia de feminicidio, transfiguró el proceso legislativo en un río de esperanza en cuyas aguas navegue la justicia.

Así se posicionó Morena, en voz de la diputada Mariana Benítez Tuburcio: “Compañeras y compañeros, hoy venimos a asumir una deuda histórica con las mujeres de México (…) Esta reforma no es un gesto político, aquí no hacemos politiquería con una desgracia, esta reforma es un acto de justicia largamente postergado.

“Hoy no estamos discutiendo una reforma más, estamos frente a una de las expresiones más dolorosas de la desigualdad y de la violencia en nuestro país, la violencia feminicida y para hablar con este tema con seriedad hay que empezar por hacer historia.

“Hace más de 30 años en Ciudad Juárez comenzaron a desaparecer mujeres, jóvenes, trabajadoras, mujeres con sueños, sus familias denunciaban y encontraban indiferencia, sus cuerpos aparecían y no había justicia. Ese momento marcó un antes y un después. El caso Campo Algodonero llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos y México fue condenado, por cierto, sí en época de gobiernos panistas. Fue condenado por no prevenir, por no investigar, por no sancionar, por fallarle a las mexicanas.

“Han pasado más de 15 años desde esa sentencia y más de 30 años desde que ese horror comenzó a documentarse. Hemos avanzado, es la pregunta, sí, no podemos negar que el feminicidio logró tipificarse con todas sus letras, que existe mayor visibilidad, que se han creado esfuerzos para establecer fiscalías especializadas. Pero decir que hemos resuelto este problema sería faltar a la verdad. La realidad es contundente, hoy en México son asesinadas en promedio 10 mujeres, 10 historias truncadas a diario, 10 familias rotas a diario, 10 vidas que el Estado no logró proteger. Y lo más grave es que la mayoría de estos casos no se resuelven.

“Aquí es donde tenemos que poner el dedo en la llaga, porque el problema no es solo la violencia contra las mujeres, el problema es la impunidad y la impunidad tiene nombre y apellido, feminicidios que en los estados –porque hay que recordar aquí, por cierto, ante lo que dijo una compañera del PAN–, que pareciera que la responsabilidad de los feminicidios es la responsabilidad del gobierno federal hay que recordarle que los feminicidios tienen competencia local.

“Sí, tenemos tipificado en el Código Penal, sí, pero la responsabilidad inmediata es de las fiscalías estatales y de los tribunales estatales. Los feminicidios que no se cuentan como tal y los reclasifican como homicidios.

“Ministerios Públicos que revictimizan, carpetas mal integradas, pruebas que se pierden o que nunca se recaban, jueces que reclasifican los delitos, tribunales que no sancionan con firmeza. El gran pendiente, hay que decirlo, no está en la ley. Nosotros vamos a hacer un esfuerzo muy importante a partir de que se aprueba esta reforma constitucional para expedir una ley general que esté a la altura, una ley general que condensé una política nacional contra el feminicidio.

“Podemos reformar la Constitución, podemos reformar leyes, podemos homologar tipos penales, pero si las fiscalías siguen fallando y los tribunales siguen fallando, la justicia seguirá sin llegar.

“Hoy muchas familias no solo enfrentan la pérdida de una hija, de una hermana, de una madre, enfrentan también violencia institucional, indiferencia institucional, el maltrato en las agencias del Ministerio Público, burocracia y falta de resultados y compromisos.

“Ahí están los casos que se han mencionado, que causaron relevancia: Ingrid Escamilla, la niña Fátima, no tiene mucho el feminicidio de Ana María Serrano Céspedes, en el que se siguen viendo irregularidades terribles y también está el caso, por cierto, de Ariadna Fernanda López, se acuerdan de esa joven asesinada en Morelos y que nuestra propia, hoy presidenta, Claudia Sheinbaum, pero entonces que era la jefa de gobierno, exhibió un caso claro de obstrucción, pero sobre todo, de encubrimiento de un feminicidio, contra ese fiscal nefasto, Uriel Carmona.

“Es justamente eso lo que tenemos que arrancar, fiscales como él, fiscalías que funcionan para proteger a los feminicidas. Carpetas sin armar, pruebas que se caen porque no hay voluntad de investigar con perspectiva de género.

“Se acabó la simulación y ese es el compromiso de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, al presentar esta iniciativa de reforma constitucional. Esta es la verdadera dimensión de la deuda del Estado. Por eso, compañeras y compañeros, en el Grupo Parlamentario de Morena vamos a favor de esta reforma, porque no basta con tipificar, se necesita homologar la ley a nivel penal.

“Se necesita establecer esfuerzos coordinados entre las autoridades que investigan y entre las autoridades que imparten justicia. Se necesita obligar al Estado en todos sus niveles. Basta ya de querer todo echarlo en responsabilidad de la federación. Los estados tienen que asumir, con esta reforma, una responsabilidad muy grande y un compromiso con las mujeres y con todo México.

“Estamos pasando de esfuerzos fragmentados a una política de Estado con visión nacional. Y yo me pregunto: ¿quién lo había hecho? Nadie. Lo está haciendo la presidenta Claudia Sheinbaum.

“Con esta reforma, la primera reforma constitucional que ella presentó como presidenta lo dejó muy claro y lo anunció dentro de sus compromisos: ninguna muerte violenta de mujeres se va a dejar de investigar como feminicidio, todo se tiene que investigar como feminicidios”. La aprobaron todos los grupos parlamentarios.

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