Taxistas ‘sedita’

Andan hasta irreconocibles, muy amistosos, muy informadores de lo que hacen y cómo trabajan; muy ‘seditas’, como se dice popularmente a quienes están muy solícitos y extremadamente amables en su cotidianidad: suben fotos a las redes sociales de sus unidades, presumiendo quién sabe cuántos años de puntualidad, limpieza, respeto y amabilidad; otros ‘recuerdos’ más, dejando en claro que han participado en actividades de cercanía social cada ciertas fechas –Día de las Madres, Día del Niño-, para mandar el mensaje de que no sólo transportan personas y les imponen las tarifas que quieren, sino que son buena gente con iniciativa, buenos para la convivencia; ahora, incluso, ¡hasta dan los buenos días, desean lo mejor y reflexionan sobre lo bueno de la vida a través de sus espacios igualmente en las redes sociales!

Andan ‘sedita’ los integrantes de las organizaciones del servicio de taxis en Chilpancingo, tanto de las rutas internas como las foráneas, por ejemplo hacia Iguala, cuyos conductores han protagonizado al menos dos eventos, en recientes horas, que tienen que ver con bloquear y hasta correr a automovilistas hasta ahora identificados con al menos una empresa de aplicación de movilidad que empieza a querer operar en Chilpancingo, para algarabía de muchas y muchos chilpancingueños –que andan compartiendo información ya compilada que deja mal parados a los operadores locales-, pero además para incomodidad –por decir lo menos- de las al menos cuatro o cinco agrupaciones de taxistas en la capital, que también –que no se olvide- llevan años incurriendo en actos cuestionables pero que no acaban de denunciarse ni constante ni públicamente: tarifas impuestas unilateralmente por el conductor o conductora; desaire a las personas que ‘hacen parada’ a choferes que van con sus unidades vacías; de mínimo, 100 pesos el traslado de noche pero en distancias cortas; la irresponsabilidad, o de plano la ignorada, que se hace a quienes llaman al servicio de radiotaxi, con –por lo regular- operadoras que toman datos, aseguran a la o al usuario que el chofer llegará en tales minutos, para que al final no llegue; y cuando se quiere hacer ver el problema al servicio ya no se llega a tomar la llamada. Sin dejar de mencionar a quienes van manejando pero fumando cigarro; quienes dan más vueltas, por otras calles, de manera inexplicable; quienes suben a otras personas para llevar doble pasaje en cada taxi, y quienes conducen a altas velocidades. Todas las unidades además, sin taxímetro.

Hay un sano debate en estas horas sobre si es necesario el servicio de taxi por aplicación en Chilpancingo, tomando en cuenta lo que significaría hasta en economía y tomando en cuenta los actos ‘tradicionales’ arriba descritos por parte de un sector que prácticamente ha hecho lo que quiere en muchísimas ocasiones, que no ha informado tarifas establecidas y mostradas debidamente a la ciudadanía, que ya empieza a ver la alta posibilidad de que venga un nuevo competidor al servicio público en la ciudad, aunque habrá que ver si la o las empresas que quieran meterse a la ciudad están debidamente legalizadas y reguladas, lo que se duda ante una primera intervención de la Dirección Técnica de Transporte y Vialidad del estado, que el lunes impidió la operación de dos unidades presuntamente vinculada a una empresa específica, que por su parte ya anunció que insistirá en sus servicios en la capital. A ver si los dejan trabajar.

Comentarios cerrados.