Diligente y discreto, pero eficiente y cada vez más experimentado servidor público, ya va siendo hora de resaltar la valía también política del oficial mayor de la Secretaría de Finanzas y Administración del gobierno del estado, el joven profesionista Ricardo Salinas Méndez, un fundamental en el engranaje administrativo, que ha mantenido imparable marcha, precisamente gracias al talento, visión y permanente actitud de servicio de gente como el funcionario referido, cuyo posicionamiento público sigue creciendo de forma sostenida.
Y es que la vida pública-institucional del acapulqueño de nacimiento no sólo se ha circunscrito al servicio público, que ha desempeñado incansablemente en lo que va del actual sexenio de la también joven eficiente Evelyn Salgado Pineda, sino además a la atención y cercanía con prácticamente todos los sectores en su puerto natal, ahí donde urgen nuevas y mejores formas de ejercer gobernanza y servicio público; ahí, en ese puerto donde –hay que señalarlo- permean la desconfianza, la decepción, incluso un sentimiento de enojo hacia las autoridades municipales, por ello la idea ahora generalizada es que hace falta un cambio para bien en Acapulco; que hace falta una nueva visión más modernizadora, democratizadora, integradora, que beneficie y detone a ese que sigue siendo el mayor destino turístico de la entidad y hasta del país.
Es aquí, bajo esta percepción que se palpa en todos los rubros acapulqueños, que se ha erigido la figura de quien, ahora incluso, ha estado encabezando las preferencias en encuestas ciudadanas cada que se quiere medir el nivel de conocimiento y posicionamiento de las y los posibles aspirantes a la presidencia municipal del puerto, donde el nombre de Ricardo Salinas Méndez ya se ha vuelto infaltable, por cierto debido a muy evidentes y varias causas.
La primera, porque se trata de un acapulqueño crecido profesionalmente desde la cultura del esfuerzo; segundo, porque ha sido un férreo solidario ante la adversidad causada por fenómenos naturales –hay que recordar que fue uno de quienes se organizó para llevar ayuda a zonas afectadas por el huracán Otis, tanto en Acapulco como en Coyuca de Benítez-; tercero, porque se trata de un servidor público que, además de mantener siempre operativa y eficiente un área sensible y fundamental para la administración pública del gobierno del estado, ha salido incluso a atender problemática social, por eso se le ha visto dialogando de frente, igualmente diligente, cuando ha habido protestas ciudadanas en zonas de la Costera Miguel Alemán. Cuarto, porque se trata de un proyecto político que ya es una realidad: si antes la imagen que se tenía de Ricardo Salinas era sólo la de un funcionario amable, accesible, humano, además de su principal característica que es la eficiencia, ahora se le ve como un fuerte activo para el proyecto de segundo piso de la Cuarta Transformación que se impulsa en el país, por supuesto en Guerrero, pero bien puede replicarse con él encabezando los esfuerzos diarios desde la presidencia municipal de Acapulco, ahí donde ‘suena’ con cada vez mayor fuerza y presencia la imagen del joven profesionista y servidor público.
En un estado ávido de nuevos rostros en la política, de un cambio generacional en la clase gobernante, Ricardo Salinas Méndez es parte de esta nueva etapa en la vida institucional guerrerense: un joven serio, eficaz, demostradamente visionario, que sería garantía de victoria en el proceso electoral venidero. Hay que seguirlo.