Piden, por sequía, evitar “cifras catastróficas”

Sí admite Sagadegro: las lluvias llegaron tarde

No hay pérdida total en la producción de maíz, aclara el titular

Recuerda que miles de campesinos no concluyen su siembra

Chilpancingo, Gro., Septiembre 20´2026. Marcial Campuzano.- El campo guerrerense enfrenta uno de sus ciclos agrícolas más inciertos de los últimos años ante el retraso e irregularidad de las lluvias, pero el gobierno del estado descartó, por ahora, hablar de una pérdida total de la producción de maíz.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca (Sagadegro) reporta entre 180 mil y 200 mil hectáreas con algún grado de afectación, aunque advierte que no toda esa superficie está perdida y que miles de campesinos todavía no concluyen su siembra.

El titular de la dependencia, Alejandro Zepeda Castorena, pidió no adelantar cifras catastróficas y sostuvo que será necesario terminar las inspecciones directamente en las parcelas para conocer la dimensión real del problema, explicó que mientras en algunas regiones los cultivos fueron establecidos desde junio, en municipios de la Costa Chica y Costa Grande el calendario agrícola es distinto y todavía existen productores que apenas están sembrando.

La falta de lluvias, sin embargo, ya dejó huella en amplias zonas del territorio estatal, el comportamiento irregular del temporal ha obligado a los campesinos a retrasar la siembra, esperar las precipitaciones o enfrentar condiciones de humedad insuficientes para el desarrollo de las plantas. Para quienes dependen del ciclo de temporal, cada semana sin agua representa un riesgo mayor para la cosecha y para los ingresos de las familias rurales.

El funcionario estatal reconoció que existe escasez de lluvias, aunque precisó que oficialmente Guerrero no ha sido declarado en una situación de sequía, explicó que la diferencia entre la clasificación técnica y lo que ocurre en las parcelas comienza a convertirse en uno de los principales puntos de tensión: mientras los registros oficiales todavía no permiten hablar de una emergencia generalizada, productores de distintas regiones reportan daños considerables en sus cultivos.

El problema tampoco puede medirse con una sola fecha de siembra. Zepeda Castorena explicó que los ciclos agrícolas varían de una región a otra por razones climáticas y culturales, en algunas comunidades los productores sembraron desde junio; en otras, particularmente en las costas, la preparación y establecimiento de las parcelas ocurre más tarde. Por ello, una evaluación prematura podría inflar o reducir artificialmente la magnitud de las pérdidas.

La Sagadegro mantiene un padrón de más de 500 mil hectáreas destinadas a la producción de maíz y alrededor de 32 mil productores. Frente a los reportes de pérdidas que en algunas zonas alcanzarían hasta 80 por ciento, la dependencia realiza verificaciones en campo con participación de presidentes municipales, autoridades locales, comisarios y comisariados ejidales, con el propósito de contrastar los testimonios de los productores con las condiciones reales de cada parcela.

Las inspecciones se concentran actualmente en regiones como Tierra Caliente, la Zona Norte y parte de la región Centro, mientras que en la Montaña se revisan los padrones de productores, la prioridad, explicó el secretario, es establecer cuántas hectáreas presentan pérdida total, cuántas tienen daños parciales y cuáles todavía pueden recuperarse si las lluvias permiten la maduración de los cultivos.

La incertidumbre se agrava por el cambio climático, que está modificando los ciclos tradicionales de siembra y cosecha. El propio funcionario reconoció que las variaciones en el régimen de lluvias ya obligan a las autoridades y a los productores a replantear las estrategias agrícolas, el desafío, dijo, no corresponde únicamente a Guerrero, pues se trata de un fenómeno que también afecta a entidades del sur y sureste del país.

Mientras la autoridad pide esperar los resultados de las verificaciones, las organizaciones campesinas mantienen la alerta por las condiciones de las milpas y demandan respuestas ante el riesgo de pérdidas, la diferencia entre los porcentajes que reportan los productores y las cifras oficiales refleja, por ahora, un escenario abierto: el campo sabe que está siendo golpeado, pero todavía falta determinar oficialmente hasta dónde llegó el daño.

Por lo pronto, el gobierno de Guerrero mantiene en reserva cualquier declaración de desastre agrícola y evita confirmar una pérdida generalizada de la cosecha. La cifra definitiva dependerá de las revisiones parcela por parcela, pero el mensaje que deja el actual ciclo agrícola es contundente: las lluvias llegaron tarde y de manera desigual, el calendario campesino se alteró y miles de productores enfrentan la incertidumbre de no saber si podrán cosechar el maíz que sembraron para alimentar a sus familias y sostener su economía.

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