Obras municipales de la muerte

Llevaba días siendo reportada, sobre todo por ciudadanía vecina, la zanja de la lateral sur-norte del boulevard Vicente Guerrero, donde la madrugada del viernes cayó un automovilista que libró el primer impacto; al querer salir abrió la puerta del copiloto y lo que lo mató fue la caída, de alrededor de 8 metros, golpeándose la cabeza. Una tragedia evitable y que da cuenta de que, cuando se dice que las calles de Chilpancingo son un serio riesgo para la población, no se trata de una exageración, mucho menos de alguna “consigna”, como pudieran creer en esta actual administración municipal, la del alcalde sustituto Gustavo Alarcón Herrera, cuya grave omisión ha incidido en un accidente de trágicas consecuencias.

Por cierto, a este cierre del domingo, transcurridas horas desde el accidente entre las 6 y 7 de la mañana de ese día, no ha habido alguna postura institucional del, regularmente, marrullero, porril y golpeador área de Comunicación Social del ayuntamiento; un silencio de gobierno que pone de manifiesto, de nueva cuenta, los actos de una administración insensible, incompetente en el servicio público, generadora de peligro –se insiste- nada más saliendo a la vía pública, caminando por esas calles obscuras, inseguras, llenas de hoyos y baches, o circulando en automóvil en medio de obras municipales no sólo sin concluir, sino dejadas ‘tiradas’ sin señalizaciones y sin algún viso de que se trabajará para su conclusión; los ejemplos de riesgo peatonal-vial cunden en todo Chilpancingo y a través de estas páginas no se ha dejado de exponer el grave riesgo al que se enfrentan las y los capitalinos.

Por supuesto, para que le quede más en claro al alcalde sustituto Alarcón Herrera, a sus hijos y a sus intolerantes subalternos –se sabe que más de uno tiene animadversión personal hacia esta empresa periodística-, en Vértice no se van a dejar de denunciar omisiones, irresponsabilidades, actos que configuren hasta posibles agravios a la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del estado, porque no es exageración insistir en que la población en Chilpancingo está en permanente riesgo, riesgo incluso hasta de perder de vida, como desgraciadamente tocó al ciudadano que cayó en la zanja hecha por personal de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillo de Chilpancingo –Capach-, peligroso hoyo a la intemperie y –ahora se sabe- sin señalizaciones visibles que, también se ha dado a conocer, permaneció así durante meses, igual que como siguen estando otros hoyos y zanjas en la capital, aquí donde no ha habido ni vergüenza y menos ganas, del ayuntamiento de Chilpancingo, por agilizar las respectivas rehabilitaciones.

Aunque se enojen en el ayuntamiento, aunque busquen cómo afectar a esta empresa editorial –lo hicieron mandando a esbirros de Tránsito municipal-, la muerte de la madrugada del viernes en la lateral del boulevard es responsabilidad, por omisión en el servicio público, del gobierno de Gustavo Alarcón; un deceso por accidente de tránsito con el que van a cargar los ya varios y varias aspirantes a otro cargo público –se dice que el propio sustituto-, quienes desde ya buscan candidatearse pero la realidad, así como hechos como el de ese viernes, los van a poner donde realmente deben estar: en el ostracismo social, en el rechazo ciudadano, en el fracaso electoral, por esta y otras tantas omisiones que, tal vez ahora no, pero en algún momento les van a cobrar factura. Tiene que ser en 2027.

 

 

 

 

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