“Mili” (se llama Milagros al nacer prematuramente, de 5 meses y 3 semanas), además de su facilidad de palabra y de reír mucho cuando empezaba a entrenar trotando hace poco más de un año, quiere estudiar para ser maestra de Educación Especial en tres niveles; que “vaya creciendo nuestra familia”, su Club de Deporte Adaptado Chilpancingo Avispones, y seguir disminuyendo tiempos y mejorar técnica de respiración, postura y braceo en paratletismo para, si logra el mínimo de tiempos establecidos, integrar su segunda Olimpiada Nacional Conade a fines del año, ahora en categoría Juvenil Mayor T11, para competidores con nula visibilidad; para ello entrena con el licenciado en Educación Física y maestro Rafael Valencia (ex atleta integrado al Club por su colega Diego Reyna), quien de dos entrenados inicialmente (Ángel Israel y Mili) ahora tiene de 13 a 15 paratletas con diversas discapacidades, “ha mejorado bastante, lo noto en cuanto a sus tiempos, ha sido cada vez más rápida, más resistente también, ha sido muy disciplinada”, aunque se le busca guía-acompañante a la adolescente, que corra y se acople a los entrenamientos (a este fin de semana ya hay un prospecto a prueba) para que continúe sus próximas competiciones Milagros Monserrat Bernabé Basurto. “Como equipo ya somos familia”, dice, sobre su Club de Deporte Adaptado, la también deportista en tiro con arco, “nos tenemos que apoyar en las buenas y en las malas para lo que necesitemos”. Para su abuelita Josefa (a la que Mili llama su “mami” porque “me ha apoyado mucho en las buenas y en las malas”), la adolescente deportista “es un milagro (…) nada más tengo un hijo, que es su papá, ella es como si fuera mi hija también. Le pido a Dios que me siga dejando para que siga viendo sus logros”.
Pablo Israel Vázquez Sosa
Nacida el 13 de noviembre del 2009, la joven deportista chilpancingueña confirma, de inicio, que nació sin desarrollar el sentido de la vista, “no nada, ni poquito”.
Nacida a los 5 meses y tres semanas, su nombre Milagros es precisamente por su condición de nacida prematuramente.
– Estoy estudiando en el Cetis 135, este año gracias a Dios ya termino, es prepa abierta-, detalla Mili -como le gusta que le digan- antes de iniciar otro proceso de entrenamiento para acortar sus tiempos en paratletismo, junto a su entrenador, el licenciado de Educación Física, además maestro, Rafael Valencia Peña; por supuesto, como siempre, también junto a su abuelita Josefa Millán, a quien siempre llama su “mami”.
– ¿Por qué le dices “mami”?
– Porque me ha tenido desde los 3 años, me ha apoyado mucho en las buenas y en las malas, ha estado siempre conmigo, se ha sacrificado por mí.
Mili estudia en ese plantel porque se conformó un grupo especial, con alumnado con algún tipo de discapacidad, denominado precisamente Centro de Atención para Estudiantes con Discapacidad (CAED), “yo voy lunes y martes, los alumnos de primero van miércoles y jueves; entramos a las 8:30”.
– Concluyendo, ¿Qué piensas seguir estudiando?
– Voy a estudiar para maestra de Educación Especial en tres niveles, ya sea en la UPN o en la Normal del Estado-, responde la egresada de la primaria Rafael Ramírez y de la secundaria 185 de la capital, quien ejerce el sistema Braille para leer, escribir y captar textos, “hace dos años terminé mi curso, el maestro venía de Acapulco; puedo escribir en estenografía y en integral”.
La iniciación con el coach Rafael
– Me llamó mucho la atención y me gustó mucho-, dice para adentrarse a su lado deportivo, que empezó a conocer porque “mi mami había leído alguna invitación, ‘nos hicieron la invitación de diferentes deportes: tiro con arco, lanzamiento de disco’, dije ‘voy a ir’. Hace un año”.
Aquella invitación fue de parte de Diego Reyna, joven entrenador chilpancingueño pionero en generar paratletas de alto rendimiento, integrante además del Club de Deporte Adaptado Chilpancingo Avispones, a quien conoció desde que Mili se adentraba a tiro con arco, primera disciplina en la que incursionó, “él nos acompañó a que conociéramos al otro profe, Octavio”.
Sobre el contacto de doña Josefa con Diego, dice que fue por mediación de una conocida de la señora, cuyo hijo fue alumno del ahora entrenador deportivo y le habló de lo que ya estaba haciendo, que es entrenar en diversas disciplinas.
“Platicamos y empezamos a entrenar en el Poli (el Polideportivo) tiro con arco”, una experiencia que, recuerda, le gustó mucho, aunque no llegó a integrar algún torneo. Sin embargo Mili continúa practicando tiro.
– Nos hizo la invitación igual el profe Diego-, detalla la adolescente ya sobre su incursión a paratletismo, “quería ver mi velocidad, mi resistencia, me puso a prueba, platicó con el profe Rafa”.
– ¿Cómo se dio, en concreto, este acercamiento?-, se le pregunta al también entrenador.
– Soy maestro de Educación Física, tengo maestría en Enseñanza de la Educación Física, he tomado cursos, talleres, diplomados relacionados a la planificación deportiva. El maestro Diego primero me invitó a un deporte llamado boccia, es un deporte para personas con parálisis cerebral; yo formo parte de su supervisión de Educación Física, nos conocemos en la práctica, y me dijo “¿No te gustaría integrarte al equipo?”, me invitó primeramente al boccia, me explicó qué era, yo me puse a investigar también por mi cuenta, y me animé al final a iniciar.
Pero el fuerte profesional de Rafael siempre ha sido el atletismo, “yo fui atleta en su momento, cuando era más joven; me dijo ‘¿Por qué no te integras a paratletismo?, hay un jovencito que le urge, necesita un entrenador, se llama Ángel Israel Gaspar, que está en silla de ruedas, él se viene (afuera de las instalaciones del Crea, donde transcurre esta plática) a vender pan de lunes a viernes; me dijeron que era muy bueno, que nada más necesita a un entrenador que le ayude”.
Así se dio la primera experiencia del profesional trabajando en deporte adaptado, en concreto en paratletismo, “al poco tiempo el maestro Diego me comentó de una jovencita con discapacidad visual, llamada Milagros, me dice que le gusta que le digan Mili, le dije (al coach) ‘entonces que venga para acá, a la pista, a las 5 de la tarde’”.
De empezar de cero a avanzar bajando tiempos
– En ceros llegó-, recuerda el entrenador sobre el nulo conocimiento de la adolescente en técnica sobre el deporte que ahora desarrolla, “platicamos para empezar a tener un poquito de confianza; como nada más estaba con Ángel y Mili tuve tiempo suficiente para empezarles a dedicar para su técnica, los consejos, vamos a trotar con algo que se llama guía, es como un listón que tiene como 30 centímetros más o menos de largo, ella toma de un lado, yo tomo de otra y nos vamos trotando”.
Eso fue en febrero del año pasado y, a percepción del joven, a Mili le encantó la actividad, “le gusta mucho… de hecho tiene una característica: tengo una jovencita, también con discapacidad visual, tiene 8 años, vivieron lo mismo en el sentido de que cuando empezaron a trotar les daba mucha risa, con las dos”.
– Mili ha sido muy disciplinada; a lo que viene, a entrenar, tiene la actitud que se requiere-, asegura el entrenador, “ya tuvo su primer competencia a nivel nacional, la Paralimpiada Nacional Conade en Aguascalientes; debutó junto con mis demás atletas con discapacidad, porque en Guerrero no hay competencias”.
– Mili, ¿Qué sentiste al saber que irías a un evento de ese nivel?, ¿Estabas nerviosa?
– Un poquito-, responde la sonriente y platicadora entrevistada, “sentía mucha emoción. Me sentí bien, muy emocionada porque era mi primera vez, no pude ganar medallas porque como llevábamos poquito tiempo de entrenar, pero fue bonita experiencia y me traje muchas amistades de Aguascalientes, de Nuevo León, Puebla, alumnos y papás”.
Y llegó con más ganas de entrenar, ahora dice “me gustaría que fuera otra vez”.
– Ha sido la competencia formal que ha tenido-, interviene el entrenador, “hemos hecho carreras de 5 kilómetros en las calles de Chilpancingo, en convocatorias que luego me llegan, les hago la invitación para asistir, invito a mis demás alumnos”.
Jóvenes deportistas de la que Mili es la única, en este grupo, con discapacidad visual; hay otra niña de 8 años que no ve pero apenas empieza a entrenar.
– A poco más de un año entrenando, ¿Cómo has notado el avance de Mili?
– Ha avanzado bastante, ya no se ríe, es muy platicona, eso sí (y ríe Mili), pero cuando hacemos distancias largas he notado que ha entendido que no tiene que hablar, que tiene que estar concentrada, que tiene que mantener cierta respiración; en todo momento que voy corriendo con ella le voy haciendo indicaciones, corregir su cuello, su cabeza, su braceo, que respire lento, que vamos a tanta distancia y demos una vuelta, hay que estarle comentando para que ella vaya entendiendo cuánta distancia falta, cuánta distancia ha corrido, que le baje o suba la velocidad.
Sobre el plan deportivo de Rafael y Mili, detalla el entrenador que siguen preparándose para “nuestra competencia fundamental, que es, igual, la Paralimpiada Nacional Conade, por octubre o noviembre, por ahí, no hay sede todavía”.
Para la eventual competencia, Mili se integraría a una nueva categoría, que es Juvenil Mayor, “categoría Juvenil Menor pasa directo, no les piden marca mínima, es su nueva categoría les piden marca mínima que tiene que dar para clasificar al nacional”.
– Otro nuevo reto, Mili.
– A veces me gana mucho la emoción y me dicen ‘controla las emociones’, ¡si no puedo qué le hago! (y ríe). Entreno lunes, miércoles y viernes, en mayo vamos a empezar a entrenar toda la semana.
– Es momento de empezar a definir todos los días con ciertas cargas de trabajo hasta llegar a la forma deportiva en la fecha indicada-, interviene Rafael Valencia.
“Me ha tratado muy bien”, asegura Mili sobre la relación deportiva que lleva con el entrenador, “platicamos, en el Club (Chilpancingo Avispones) les digo ‘como equipo ya somos familia y nos tenemos que apoyar en las buenas y en las malas para lo que necesitemos’”.
Para mí es un milagro: doña Josefa
Desde hace meses en el entorno de Milagros hay una campaña –que se ha replicado en medios de comunicación y portales en redes sociales- para la búsqueda de una llamada “guía”: una persona que la acompañe mientras está compitiendo, “así como el profe, que esté corriendo conmigo, para que agarre más experiencia”.
– De por sí tiene que tener una guía por su clasificación deportiva, que es T11, quiere decir que el atleta no ve nada-, interviene el entrenador, “ocupa a alguien que vaya corriendo con ella para que la vaya justamente guiando, ubicando; eso es de ley en caso de ella, hay otra discapacidad que tiene un poquito de visión y pueden correr solos”.
Y es que, detalla Rafael, “no me doy abasto, afortunadamente el grupo ha crecido bastante, ahorita somos unos 13, 15 (hay que recordar que empezó sólo con Ángel y Mili), aquí venimos a entrenar y con diferentes discapacidades, por eso la urgencia de conseguirle un guía a Mili, para que le pueda prestar atención a los demás atletas que lo requieren”.
Aquí lanza el mensaje la deportista: “busco guía, alguien que me pueda ayudar para que pueda correr conmigo, si alguien se anima la invitación está abierta”.
– Nos falta trabajar la parte de la coordinación-, reconoce el joven entrenador, “pero ha mejorado bastante, lo noto en cuanto a sus tiempos, han ido bajando, ha sido cada vez más rápida, más resistente también”.
– ¿Ni escuela ni deporte piensas dejar?
– Nada, ni tantito-, responde, siempre segura de sí misma, Milagros Monserrat, “si alguien tiene alguna condición o algún conocido, familiar, con alguna condición, me gustaría que se integraran al Club de Deporte Adaptado Avispones; me gustaría que vaya creciendo nuestra familia, los alumnos como los familiares”.
Apoyada de su hermana y sobrinas cuando, por alguna razón personal, no puede acompañar a su nieta, doña Josefa admite que ha sido de mucho aprendizaje vivir junto a Mili, algo que “para mí es un milagro y una satisfacción; nada más tengo un hijo, que es su papá, ella es como si fuera mi hija también. Le pido a Dios que me siga dejando para que siga viendo sus logros”.









