Lo que el sismo tiene que dejar

01Se dio, la mañana de este viernes, el enésimo recordatorio de que se tiene que legislar para actualizar y hasta crear nuevas disposiciones en materia de tipificación ante actos de desinformación y propagación de miedo a través de las redes sociales, porque han prevalecido ‘lagunas’ que son aprovechadas por personas desde el anonimato y por quienes incluso no han tenido problemas en dar a conocer nombres e identidad, hablando o escribiendo abiertamente sobre “premoniciones”, creencias y datos sin fundamento científico; en el caso de páginas informativas, desde el propio viernes hubo quienes ilustraron sus informaciones del sismo de 6.5 grados con imágenes generadas por inteligencia artificial donde se veían tanto la Costera como la zona urbana de Acapulco en completa devastación, como dando a entender un falso saldo después del movimiento natural.
Prácticas y dichos hasta ahora en impunidad, sin regulaciones, que no dejan de expresarse precisamente porque no hay ni instancias oficiales ni leyes que prevean, con fines de multa o hasta sanción punitiva, su combate, vigilancia y sanción; un tema éste pendiente desde lo legislativo para que se vea, ahora sí, que en Guerrero se está haciendo algo ante la imparable ola de desinformación y divulgación del miedo siempre que hay alguna contingencia o desastre naturales, como el del viernes que dejó cientos de estructuras afectadas y, lo peor, un deceso en el epicentro, el municipio de San Marcos.
Segundo, el fuerte sismo del viernes debe recordar la urgencia también de continuar los ejercicios de prevención y concientización en materia de protección civil, simplemente porque no dejará de temblar y no van a dejar de ocurrir futuros eventos de alta magnitud; esto, por supuesto, no es una “predicción” sino un dato científico verificado y que se da por asentado desde la educación primaria.
Tercero, el encauzamiento del río Huacapa es sólo uno de tantos ejemplos de riesgo estructural sobre todo en casos de sismos fuertes: sólo hay que caminar por algunos de sus tramos para advertir los restos de estructuras, así como árboles, que se convierten en un riesgo en caso de una contingencia natural, no sólo por un temblor. Un suelo cada vez más fangoso y ‘reverdecido’ por crecientes matorrales, ese añejo adorno que es la ciclovía con sus fierros viejos en desuso, así como los metros sin atención sobre todo después del saldo por huracanes, hacen de todo ese tramo otro punto más que merece urgente intervención, pero ahora sí de manera integral, con fines de reforzamiento en una eventual rehabilitación, no nada más para demostrar a la opinión pública algo de trabajo o de inversión pero de manera superficial.
La Naturaleza, por enésima vez, de inmediato en el inicio de este movido año, por mera acción permanente de placas tectónicas y no por “mensajes” o “señales”, ha salido a recordar la necesidad imperiosa, urgente, de que se mejoren, creen y refuercen leyes en materia de prevención y combate a actos de generación de miedo y desinformación, como también de que la propia ciudadanía tome ahora sí en serio todo lo relacionado con la protección civil, la información seria en estos casos, y sepa dilucidar qué ver y no ver, qué leer y no cada vez que, como el viernes, ocurran graves contingencias climáticas y en general naturales; a seguirse preparando, informando y concientizando mucho más y mejor este 2026.

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