Tiempos preelectorales y arranca la guerra de cifras de posicionamiento de cara la disputa de candidaturas para el proceso del próximo año, cuando se renueven alcaldías, regidurías, sindicaturas, escaños legislativos y por supuesto la gubernatura, la joya de la corona que ya ha hecho que levanten la mano actores políticos de prácticamente todos los partidos, desde los menos posicionados hasta –por supuesto- del instituto que se pronostica, desde ahora, como ganador no sólo de la titularidad del Poder Ejecutivo estatal, sino de la gran mayoría de cargos públicos en disputa.
Entre tantos porcentajes y resultados de casas encuestadoras –que, se reitera, todas dan como amplio favorito de victorias a Morena-, la más importante es la percepción social de la calle, la que se percibe en los centros de trabajo, en el transporte público, en la convivencia, en los pasillos de oficinas públicas y privadas, en corto’, en la plática con el familiar, el amigo, el vecino, la o el militante o simpatizante de alguna propuesta política. Eso sí, se aclara: además de la importancia de esas mediciones, que para nada deben soslayarse o minimizarse porque dan cuenta de una tendencia del momento en el tema político-electoral, finalmente es el pueblo, en base a sus reflexiones internas y el trabajo que vea de quienes aspiren para el próximo 2027, el que siempre tiene la última palabra al momento de que la o el ciudadano se plante frente a la urna electoral, para finalmente depositar el voto, que contante y sonante es finalmente el que realmente importa al momento de los posteriores conteos oficiales.
Por supuesto también es innegable que en esta entidad, donde Movimiento de Regeneración Nacional -Morena- continúa muy fuerte electoralmente y validado socialmente, se mantiene hasta ahora la tendencia muy clara de continuidad a las políticas y preceptos de la cuarta transformación, lo que significa eso que muchos analistas están, desde ya, asegurando incluso: Morena se mantendrá mandando política e institucionalmente en Guerrero a pesar de que luego se anden presumiendo cifras enredosas y poco confiables sobre posicionamiento de tal o cual personaje de la oposición partidista, a quienes se tiene bien ubicables y no dejan de registrar los mismos negativos de siempre, hablando en términos de mediciones de posicionamiento.
En contraste, en Morena sus próximas y próximos candidatos arrancarán como los inevitables favoritos precisamente por la gran mayoría de ciudadanía votante que sigue agradeciendo y reconociendo las acciones del partido como gobierno; un sostenido porcentaje de respaldo social que llevará a la gubernatura, en alto porcentaje, a la o el candidato que deberá lograrse en próximas semanas, en este mismo año, para que arranque la campaña constitucional arropado –o arropada- tanto por los liderazgos como por las y los simpatizantes y militantes, para que juntas y juntos sólo administren los tiempos sabedores de que la victoria será garantía, como en estos recientes procesos electorales estatales.
Mientras ello ocurre, no queda más que mantenerse firmes y leales para el día de la votación, mientras a la par transcurre esta tendencia actual –y que durará hasta días antes de las elecciones- de andar presumiendo, dando a conocer, hasta mandando a hacer, cifras estadísticas y de supuesto posicionamiento, aunque finalmente la principal decisión se tomará frente a la urna, en el día de votar.