Coordinación de resultados

El enésimo golpe a la criminalidad, ahora con el cateo y decomiso de enseres y vehículos en Taxco de Alarcón, en una acción que golpea la economía de un grupo del crimen organizado en la región Norte, acusada –entre otros delitos- de acaparar productos, acopiarlos y revenderlos a altos precios a la población, sigue dando cuenta de una modificación en la estrategia de seguridad, pacificación y recuperación de espacios públicos, que –hay que decirlo- no sólo se circunscribe a la movilización de corporaciones civiles, policiales y militares.

Ahí están de buen ejemplo las acciones en territorio que dependencias como la Secretaría de Seguridad Pública –SSP- del estado han implementado en colonias y comunidades en municipios; convivencias de proximidad social, actividades lúdicas, acercamiento con canes entrenados y sus instructores, conferencias y difusión de información sobre la dependencia se han realizado cada vez más constantemente, incluso en lugares especialmente vulnerados, como comunidades de Chilapa, muestra de que las acciones por la pacificación son integrales, que implican varias capas de acción institucional: desde la coordinación operativa policial-militar en campo, hasta la difusión de buenas acciones y prácticas entre la población de diversa edad, desde personas de tercera edad hasta menores estudiantes.

Los resultados, en estos meses, han sido más que tangibles y no querer verlos, o minimizarlos, es faltar a la objetividad y al reconocimiento de que, ahora, las acciones son más contundentes, que se notan y significan afectación palpable a la criminalidad; está de ejemplo este decomiso en el municipio referido, pero también los decomisos en altamar o en las partes altas de la Sierra del estado, como también las aprehensiones de objetivos prioritarios, al ser generadores de violencia, y más recientemente, la liberación o entrega de las seis personas que llevaban días secuestradas en la Sierra del municipio de Ajuchitlán del Progreso, un hecho delictivo que, además de movilizar a vecinos y familiares con marchas y comunicados, amagos incluso de movilizarse fuera de Guerrero, a la par implicó la movilización coordinada, incluso en pie tierra, de elementos de la SSP estatal, Ejército, Marina, Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México, Fiscalía del estado y Policía Ministerial. Podrá decirse –como señalan algunas versiones- que no se trató de un rescate de esas personas –por cierto, que falta todavía una persona por localizar-, sino de una liberación por decisión de sus captores, pero es innegable que mucho tuvo que ver, en este caso, la permanente presencia de las mencionadas dependencias castrenses, del estado y la Federación, en otra demostración más de que ahora los casos más álgidos y la acción de la delincuencia, sobre todo la organizada, tienen rápida y contundente reacción del gobierno. Ello ha estado claro no sólo en el caso Ajuchitlán o con los decomisos en Taxco, este fin de semana, sino con las recientes detenciones de personas ligadas a delitos graves, algo que –también se tiene que señalar porque esa fue la percepción- no se había hecho con regularidad sobre todo en el pasado sexenio presidencial.

Hay que seguir confiando en las acciones de seguridad y, con ello, en la estrategia coordinada entre civiles y militares, que en Guerrero –como en todo el país- han asestado destacados golpes a la incidencia delictiva, lo que agradece la población.

Comentarios cerrados.