Chilpancingo ya ‘tirado’

Tan urgido está de algo de notoriedad, también de algo de posicionamiento electoral, que al alcalde sustituto Gustavo Alarcón Herrera se le ocurrió mandar a presumir, con una placa de concreto con la leyenda “Chilpancingo Renace”, un supuesto trabajo concluido en el mejor lugar para mandar a poner algo que represente a su deficiente administración mal calificada, que es algún pasillo del zócalo de la ciudad; como justo enfrente del Museo Regional, donde se quitó parte del piso y, de manera por demás grotesca, a los servidores públicos del municipio se les mandó a ‘sellar’ pero que se viera el actual eslogan institucional del actual trienio, como si de veras fuera verdad que la capital está renaciendo.

Metros a la redonda de ese punto “mejorado” y supuestamente terminado, las deficiencias de todos los días, que confirman la superficialidad de los trabajos que se llegan a ver por parte del personal del ayuntamiento: personas en situación vulnerable –alcohólicos, enfermos, indigentes, hasta personas con deficiencias en facultades- ‘viviendo’ en bancas y rincones del zócalo, durmiendo donde les caiga la noche o cuando se les acaben las bebidas embriagantes –o hasta el porro de marihuana, que fuman hasta de día en el zócalo-; obras “sociales” sin concluir, ni siquiera las céntricas, como esa abertura de calle en Justo Sierra por presunta intervención del sistema de drenaje –hasta este lunes automovilistas no podían circular, como desde la semana pasada, en esa muy céntrica vialidad-; una cada vez más agravada carencia de agua entubada por parte de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillo de Chilpancingo –Capach-, paramunicipal que en vez de eficiente servicio sólo molestias y protestas sigue generando, además de bloqueos, como el de la mañana de este lunes en avenida Juárez y como la prevista para este martes de mañana en calles de San Mateo y del centro –que conste que desde ayer circuló el aviso de inconformidad de las y los vecinos, así que sería muy delicado si, aun sabiéndolo, los trabajadores de la Comisión no se anticipan para evitar las afectaciones a terceras personas-; también, como se ha venido denunciando ya con insistencia desde hace recientes semanas, más calles en completa obscuridad, más ahora las muy céntricas como la calle Madero, punto de la ciudad donde –reiteran peatones- en las noches hay hasta temor de tropezar y caer porque no se ve nada, la obscuridad es total, como prácticamente total es la ausencia policial en toda esa zona del primero cuadro, sólo esporádicos recorridos de una poco confiable Policía Preventiva ante una inexistencia de elementos de la Guardia Nacional, que antes se veían más seguido aunque sea en rincones del zócalo, pero ahora ni eso.

Ante esas deficiencias, en el gobierno sustituto de Chilpancingo prefieren priorizar la imagen y el eslogan sobre lo más importante, que es rehabilitar, atender, realmente hacer renacer a este Chilpancingo, en imparable colapso, sobre todo desde el trauma social por el asesinato de Alejandro Arcos Catalán, joven al que se recuerda comprometido y propositivo, con talento y ganas realmente de mejorar el estado de cosas en la ciudad, incluso hasta con natural carisma, características que siempre le van a faltar al temeroso alcalde sustituto, un individuo que no ha sabido ni dignificar el encargo y menos dignificar al actual Chilpancingo que dice gobernar, que todavía tiene la idea, no confirmada pero empieza a trascender, de candidateare para repetir. Ahora, hasta sinvergüenza salió Gustavo Alarcón.

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