La suma de deficiencias y omisiones en el servicio público sigue siendo una constante en esta administración municipal sustituta que, de una vez se prevé, va a tener que pagar factura social en el proceso electoral del próximo año, donde de entre tantos cargos públicos también estarán en disputa las presidencias municipales; en este sentido, el imprevisto gobierno panista-priista actual de Chilpancingo pasará a la historia institucional de la capital como otro más que simplemente pasó de noche, aunque en este caso, no tuvo ni el talento para siquiera saber capotear la permanente necesidad de mejoras y desarrollo para las y los gobernados.
Y es que antes, en pasadas administraciones, había operadores solícitos y de territorio en la presidencia municipal con algo de capacidad resolutiva o que, de mínimo, salían a desactivar alguna muestra de inconformidad por cualquier tema que atañe a barrios, colonias y comunidades; ahora, con el alcalde sustituto Gustavo Alarcón Herrera –vergonzosamente exhibido rodeado de ostentosa seguridad cuando sale a la calle, mientras la ciudad sigue registrando crímenes como el enésimo de este martes- no quien resuelva ni cumpla: falta un servidor público que ‘apague fuegos’ como el diario por las protestas ante la falta de agua potable, o que facilite la agilización de la poca obra pública que llega a haber en la capital; ahí está de ejemplo la obra ‘tirada’ de presunto mejoramiento del pavimento en la vialidad principal del fraccionamiento Jardines de Zinnia. Como con la falta de agua, hay que salir a dar la cara, a quejarse ante los medios de comunicación, para tratar de hacer presión y visibilizar las fallas de la administración, que si no tiene siquiera presidente municipal presente, ante las necesidades y pendientes de la ciudad, menos tiene subalternos que incidan en la solución a la conflictividad municipal, cada vez creciente.
Una Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo –Capach- sólo generadora de bloqueos y toma de instalaciones de la paramunicipal; un área de Obras Pública que igualmente ya ocasiona molestias vecinales; unas y unos síndicos y regidores prácticamente intrascendentes, más conocidos por su urgencia electoral que por trabajar por las y los capitalino, así como un alcalde sustituto que sigue alejado de la gente, ahora hasta de los gobiernos estatal y federal, todo junto es perfecto caldo de cultivo para prever lo que se vendrá el próximo año, con la elección por la presidencia municipal de Chilpancingo: una muestra contundente de reprobación ciudadana a esta administración que hace pasar los meses en la total incapacidad, en la indolencia y la insensibilidad, en la dejadez y la mediocridad en el ejercicio del servicio público, lo que percibe y padece una ciudadanía que –no se olvide- votó no por esta clase de presidente municipal y vengativos cargamaletas que le rodean.
Todo se está conjugando a la perfección para que otra propuesta política de trabajo logre la alcaldía de Chilpancingo a partir del próximo año, todo porque el alcalde sustituto, síndicos, regidores y directivos han sido –aquí sí- bastante eficientes para dar al traste a la idea que tuvo el alcalde electo, impunemente asesinado, Alejandro Arcos Catalán para el rescate y dignificación de esta, además, su tierra; que sigan ‘nadando de a muertito’ en sus cargos en esta administración, que además parece que la capacidad no les da para más.