Gustavo Alarcón Herrera, la disminuida primera autoridad sustituta en el gobierno de Chilpancingo, tal vez sabedor de las implicaciones de que se vayan de las calles las fuerzas federales de seguridad, en concreto las y los efectivos de Guardia Nacional, ha clamado mediáticamente que no se deje ‘sola’ a la capital; un llamado de ayuda disfrazado de gestión en bien de la comunidad pero que, de fondo, deja al descubierto el pavor de un hombre amenazado previamente y que puede ser que tenga ahora aspiraciones electorales para el año 2027.
En este Chilpancingo donde ni se sabe siquiera el nombre del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del ayuntamiento priista-panista, el clamor público del alcalde sustituto suena más a un intento de estrategia bien delineada para no dejar de gozar de la presencia uniformada, en vía pública, de estas calles que sin operaciones, patrullajes, reforzamiento, coordinación y básicamente vigilancia de corporaciones del estado y del Gobierno de México, en concreto de la GN y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal, estarían en peor colapso, incluso se hubiera dejado peligrosamente expuesta a la pasada edición de la Feria, que hay que ser claros: si registró saldo blanco en general fue gracias al acompañamiento y acción de las dependencias mencionadas, como también de la Secretaría de Seguridad Pública a través de su Policía Estatal, mujeres y hombres que generaron mayor percepción de confianza y de seguridad, con ello de tranquilidad para la asistencia de la actividades realizadas.
Y es que aún no hay manera de confiar tanto en los elementos de la Policía Preventiva como en toda la estructura de la Secretaría de Seguridad Pública del municipio, permanentemente exhibida por sus actos de incompetencia y rebasamiento ante la incidencia delictiva, sobre todo la del fuero común, que es la que constitucionalmente está para combatir y prevenir; hay que imaginarse el tipo de festividad que hubieran tenido las y los capitalinos de haberse encargado la seguridad, por completo, a esas y esos elementos, ya con serios antecedentes y ahora claramente rebasados ante criminales de poca monta –roba motos o quienes se meten a hurtar en las escuelas- o impunes grafiteros que operan en las noches y madrugadas, que es cuando –se supone- debieran estar alertas los uniformados del gobierno sustituto.
Tiene que recurrir al respaldo federal el alcalde sustituto Gustavo Alarcón, ahora muy dado a tratar temas de gestión institucional, de acuerdo a los pasos y canales conducentes, de cortesía gubernamental, incurriendo en el ruido mediático, quejándose ante presentadores de noticias a nivel nacional pero demostrando, de nueva cuenta, su incapacidad para salir de su reforzada oficina para encabezar gestiones, en este caso ante mandos nacionales de la GN y la SSyPC, cuyos efectivos ya se están retirando después de transcurrida la edición de la innecesaria Feria de Navidad y Año Nuevo, y con ello evidenciando, sin proponérselo, a una primera autoridad de nuevo aterrada, incapaz de hacer gestiones conducentes y efectivas, que ha salido de nuevo ante la prensa nacional a clamar no por la seguridad de las y los gobernados, sino de la propia y de su prole –no hay que olvidar que ya hay amenazas veladas y públicas de por medio-; un edil sustituto que claramente le teme, además, a que una eventual ola violenta le pegue a su gobierno y a sus posibles aspiraciones personales de cara al 2027.