De noche, el panteón se llena de luz con numerosas veladoras
Desde la entrada de la comunidad, recibimiento de seres queridos difuntos
Huitziltepec, Eduardo Neri, Gro., Noviembre 02´2026. Ignacio Martínez.- Entre veladoras encendidas, caminos adornados con flores y alimentos preparados en memoria de quienes ya partieron, familias de la comunidad de Huitziltepec, municipio de Eduardo Neri (Zumpango), mantienen viva una de las tradiciones más representativas de Guerrero: la celebración del Día de Muertos, una fecha en la que los recuerdos y el cariño por los seres queridos se hacen presentes.
Desde la entrada de esta población, ubicada en la zona de Zumpango, se puede observar el trabajo de sus habitantes para recibir esta celebración.
A lo largo del camino, las familias colocan veladoras y elaboran arcos con flor de pericón, cempasúchil y otras flores de temporada, creando un ambiente lleno de color y significado para quienes llegan a visitar el panteón central.
Durante esta fecha, cientos de familias acuden al camposanto para recordar a sus seres queridos, llevan velas, flores y ofrendas, y preparan un espacio especial para quienes fallecieron, pero que siguen presentes en la memoria y el corazón de sus familiares.
Una de las costumbres más emotivas consiste en llevar alimentos que eran del gusto de las personas fallecidas.
En las ofrendas no faltan platillos como el mole, la calabaza hervida con piloncillo y otros alimentos preparados con cariño, como una forma de recordar los gustos y momentos que compartieron en vida.
Al caer la noche, el panteón se llena de luz con las numerosas veladoras que las familias encienden sobre las tumbas.
Los asistentes permanecen durante varias horas, algunos incluso toda la noche, compartiendo alimentos, recuerdos y momentos de convivencia junto a las sepulturas de sus familiares.
La celebración reúne a personas de distintas edades, entre niñas, niños, jóvenes, adultos y personas mayores participan en esta tradición que se transmite de generación en generación, demostrando que el Día de Muertos no solamente es una fecha para recordar a quienes ya no están, sino también una oportunidad para fortalecer los lazos familiares y comunitarios.
La llegada de visitantes de distintas partes de la región también convierte a Huitziltepec en un punto de encuentro para quienes desean conocer esta manera particular de vivir la celebración.
La decoración de los caminos, los arcos de flores y el ambiente que se forma dentro del panteón hacen de esta comunidad un lugar especial durante estas fechas.
Más allá de las ofrendas y los adornos, el significado de esta tradición está en el cariño con el que las familias esperan simbólicamente a sus difuntos.
Cada vela encendida representa un recuerdo; cada alimento colocado en la tumba, una muestra de afecto, y cada visita, la certeza de que quienes se llevan en el corazón permanecen presentes.
Así, los habitantes de Huitziltepec mantienen una costumbre ancestral que forma parte de su identidad y de la riqueza cultural de Guerrero, demostrando que las tradiciones siguen vivas cuando las familias se unen para conservarlas.
Porque quienes se llevan en el corazón jamás se olvidan.
¡Que vivan las tradiciones y que nunca se pierda el recuerdo de nuestros seres queridos!