Un morenismo en dimes y diretes

Una militancia morenista guerrerense altamente politizada y más consciente, por supuesto mucho más informada, está ante un inédito reto político-partidista de cara al proceso electoral del próximo año y tiene que ver, primero, con la unidad: resquebrajados, en dimes y diretes, pateándose por debajo de la mesa –incluso a la vista de todos-, lo único que lograrán es darle incluso esperanza a una oposición desde hace años intrascendente y empequeñecida –en el estado y el país-, que al advertir un partido popular, muy seguido, pero polarizado al interior, ello se aprovechará para tratar de mermar una fuerza arrasadora, previsiblemente ganadora de la gran mayoría de cargos públicos en disputa en el 2027, pero que tiene en sus jaloneos intrapartidistas su más grande riesgo.
El griterío de este domingo en Acapulco, donde ya empieza a ser más visible una ‘guerra’ de porras primero, de consignas después, ahora de abierto rechazo mutuo, entre grupos de seguidores de la alcaldesa Abelina López y la senadora Beatriz Mojica –objetivo de improperios en asamblea militante en la colonia Zapata-, es síntoma de lo que puede crecer dentro de Movimiento de Regeneración Nacional –Morena- en Guerrero, que va a ganar la gubernatura –de eso, con toda objetividad, no hay duda- y muy posiblemente la mayoría de alcaldías y escaños legislativos locales, pero lo segundo que debe cuidar, además de la unidad partidista, es el respeto mutuo, porque parece, ya cada vez de manera más recurrente, que el enemigo de Morena se encuentra dentro del propio partido, ahí donde los señalamientos y las actitudes como la de este domingo en Acapulco dejan entrever una militancia que se pareciera a las militancias de otros partidos asociados al pasado, que precisamente por actitudes de baja categoría y que se pueden tildar hasta de ambiciosas las llevaron a donde ahora están, precisamente: en el ostracismo, en el descrédito y la desconfianza. En este sentido, para el partido más ganador y validado actualmente lo peor que le puede pasar es acabar como las tribus caníbales del viejo PRD, rechazado política y socialmente como el PRI, o en la más completa intrascendencia como el PAN, o incluso sobreviviendo a expensas de otros partidos, como desde hace décadas ha sido característica del PT, PVEM o hasta MC.
Los recientes abiertos ataques entre militantes, en el contexto actual de definición, primero, de quién será el coordinador o coordinadora de Defensa de la Transformación en Guerrero, después de las consiguientes candidaturas para municipios y diputaciones, son estratégico oro puro para la oposición y la demostración –ojo con esto-, ante el electorado, de que en el partido mayoritario de la transformación hay actitudes que son reducto de eso que ya no se quiere ver en un instituto político como Morena, al que lo peor que le puede ocurrir es que vaya sumando negativos en cuando a posicionamiento ante el electorado; los ‘focos rojos’ empiezan a encenderse con más regularidad y lo de este domingo, con la militancia de base en dimes y diretes públicos, evidencia a un morenismo que puede acabar siendo víctima de su propio éxito: es tal el arrastre popular que mantiene que ello puede ser riesgoso caldo de cultivo para que las pasiones se vayan desbordando cada vez más, de manera más evidente y hasta riesgosa tanto para los intereses de la cuarta transformación como para la salud del propio sistema democrático electoral en Guerrero. Se está a tiempo de evitar caer bajo.

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