Un Issste en agonía

El bloqueo la tarde de este viernes en la glorieta de Pleasant Hill, ahora de parte de familiares de pacientes que requerían traslados a otros hospitales, así como atención de hemodiálisis de manera urgente, se suma a una constante de deficiencias que no han sido nuevas ni se evidenciaron después del sismo de 6.5 de la mañana del 2 de este mes, un movimiento que, eso sí, ha vuelto a poner en el debate público –con protestas de por medio- la necesidad no sólo de que no se hagan resanadas superficiales en algunas partes de toda la infraestructura, sino de que se construya más y mejor, se amplíen y mejoren espacios, por supuesto que se equipe dignamente y se amplíe el personal, sea especialista o no.

Un personal, por cierto –también una demanda reiterada por años-, que ofrezca un mucho mejor trato; personal médico, de Enfermería, por supuesto administrativo, que no trate a cansados y desesperados familiares, así como quienes tienen padecimientos diversos, con demostraciones de mal humor o de displicencia, que –en las horas de consumo de alimentos, por ejemplo en las mañanas-, no dejen ‘tiradas’ a las personas por largo rato, como –se sabe- ha estado ocurriendo todavía más después del saldo por el temblor de principios de mes y año, una serie de desatenciones, deficiencias y supuestas carencias que siguen causando la protesta de derechohabientes y sus familiares, como este viernes, otro día que reportó fuerte afectación vehicular como cada vez que ocurre una manifestación frente a la clínica]; una constante por una u otra razón, ya sea por exigencias sindicales magisteriales o como en este caso, ante denuncias de supuestas desatenciones e irresponsabilidades aun en casos de situaciones de gravedad, como se denunció con al menos dos casos este viernes por parte de –entendible- muy molestos y desesperados pacientes internados.

Luce todavía más rebasada, riesgosa, maltratada e insuficientemente atendida, por parte de la dirección nacional del Instituto y del Gobierno de México, la clínica del Issste en esta capital, pareciera que más endeble después del sismo de 6.5 y con la misma actitud de extraño silencio al interior, personal del nosocomio que de por sí, históricamente, no ha sido tan dado a levantar la voz aunque, después de que los hicieron regresar a trabajar ocurrido el temblor, se atrevieron a desplegar mantas avisando que regresaban a pasillos, consultorios y oficinas bajo protesta debido al estado estructural y a la desconfianza que ha quedado, una vez más, ante las grietas en esa construcción, donde no se ha detenido la atención aunque persisten lentitud, burocratismo y de plano desatenciones en traslados, en intervenciones especializadas, cirugías y en servicio de hemodiálisis, queja principal en la protesta-bloqueo de ayer en la avenida Ruffo Figueroa.

Continúa ‘más enferma’ la clínica del Issste en Chilpancingo, ahora más después del sismo, lo que causa más desconfianza e incertidumbre tanto en pacientes y sus familiares, como en las y los trabajadores, situación que a la par continúa generando protestas y molestia de personas, de por sí, estresadas y preocupadas por sus familiares enfermos; que este año sea, entonces, de consolidación de mejoras, pero ahora sí, en todos los aspectos operativos y de atención en esa clínica, que por crecimiento poblacional, por insuficiencias y burocratismo, también por efectos climáticos naturales, no ha estado bien; ahí están las recurrentes protestas, ahora hasta del propio personal, para darse cuenta de ello.

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