Vicente Bello
La reacción del gobierno mexicano a los dichos de Salazar
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha emitido una declaración tronante, en la que sostiene que el exembajador de los Estados Unidos en México Ken Salazar ha mentido cuando, en su momento, aseguró que el gobierno de su país no había participado en la detención en Sinaloa y traslado a territorio estadounidense del narcotraficante conocido como el Mayo Zambada.
Y ha dicho también que, presumiblemente, no sólo mintió al gobierno mexicano sino también al gobierno de su país. Y anunció que México, tan pronto la Fiscalía General de la República documente el caso, se reservará el derecho de presentar una demanda ante las instancias internacionales correspondientes.
Sheinbaum ha tomado tal posicionamiento en medio de una relación absolutamente agria entre su gobierno y el gobierno de Donald Trump, quien ha detonado este estruendoso capítulo tras de que él mismo ha declarado que sí intervinieron en México para llevarse al Mayo.
Este contexto incluye el arreciamiento de tempestuosos ataques del gobierno de Trump contra México. En los días recientes, Estados Unidos ha insistido en acusar que hay personajes de la política mexicana involucrados con el cartel de Sinaloa, al que ha decidido combatir y utilizar con carnada para inmiscuirse en los asuntos internos de México.
El mismo Trump ha festinado estos días de que el Mayo Zambada se ha declarado culpable, y avisa de que es un asunto que su gobierno no sólo no soltará, sino que utilizará para insistir en su feroz injerencismo.
Lo que más escuece en México, sin lugar a dudas, es que detrás de su grotesco moralismo, el gobierno gringo lo que pretende es doblegar a ultranza a México, política, económica y militarmente. Como espada que depende sobre la cabeza de los mexicanos, este infeliz sujeto no ha dejado de sostener que está dispuesto a meter a sus soldados a territorio mexicano, para combatir a los narcotraficantes, lo que para México sería definitivamente un acto de invasión militar. Un acto de injerencismo llevado al peor de los extremos.
Ken Salazar ha afirmado que el gobierno mexicano ha estado inmiscuido con el crimen organizado desde hacer sexenios, y no deslinda a nadie, ni siquiera a los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y de la misma Claudia Sheinbaum. Pues así, de ese mismo tamaño, ha sido la reacción de la presidenta mexicana, quien ha tildado de mentiroso a Salazar.
Y, en su descargo, ha recordado a los estadounidenses que ellos nada dijeron o nunca presionaron de tal modo cuando estuvieron a cargo de la presidencia de México el PRI y el PAN. No hasta que, hace unos años, voltearon a mirar a Genaro García Luna, deteniéndolo y enjuiciándolo en Nueva York.
Claudia Sheinbaum ha hecho notar a Estados Unidos que, precisamente, esos gobiernos mexicanos que se distinguieron por su abyección a ellos, fueron los corruptos. Y sostuvo que en el caso de los gobiernos de López Obrador y de ella misma, nada han tenido que ver con el crimen organizado, y mucho de lo que dicen son infamias, mentiras. Ganas de meterse en los asuntos internos de México.
En los territorios del Congreso de la Unión, en tanto, ya esperan con ansia la sesión de la Comisión Permanente para incorporar en el orden del día el tema que hoy tiene al gobierno mexicano en situación de alerta.
Sesionará este miércoles. Y se acordó que hoy debatirán el tema políticamente. Se acordaba unánimemente. Aunque la mayoría conformada por los grupos parlamentarios de Morena, PT y PVEM, ya advertían que el posicionamiento de la oposición (PAN, PRI y PMC) tendrá el mismo curso de los últimos meses: al de arrastrarse ante el gobierno de los Estados Unidos.
Lar argumentaciones del PRI y PAN han sido una feria de traiciones al país, al asumir posiciones totalmente en favor del gobierno de Trump, como si fuesen partidos políticos estadounidenses.
Una de las senadoras más abyectas con los gringos ha sido Lilly Téllez, a quien esperan hoy en la tribuna con el mismo argumento que enarbola desde hace meses: “Morena está llena de políticos narcotraficantes”. Una frase infame, que nunca sustenta, que sólo lo dice, pero sin pruebas. Veremos qué ocurre hoy cuando poderosos tribunos del oficialismo como Gerardo Fernández Noroña los confronte, precisamente en este momento en que la presidenta Sheinbaum acaba de darle un raspón fuertísimo al ex embajador gringo que, en el sexenio de López Obrador, se presentaba como amigo del presidente de México.
CABÚS
Ahora que ha entrado julio, la Cámara de Diputados ha comenzado a mirar hacia el gran tema del presupuesto. Así suele suceder todos los años. En la primera semana de septiembre, el gobierno deberá presentar el paquete fiscal compuesto por los Criterios Generales de Política Económica, y por las iniciativas de Ley de Ingresos y del Presupuesto, así como por la famosa miscelánea fiscal (leyes acompañantes de aquellas dos que suelen ser ajustadas cada año).
En los Precriterios Económicos, el gobierno proyecta un crecimiento de entre 1.9 y 2.9 por ciento; una inflación de 3 por ciento; 77.3 dólares el barril de petróleo para fines presupuestarios; en cuanto al Déficit, Hacienda no coloca ninguna cifra todavía. Pero este particular Supuesto Macroeconómico es uno de los más criticados por la oposición, pues el endeudamiento del país ya rebasó los 20 billones de pesos, lo que significará tener que destinar más de un billón de pesos del presupuesto para el pago de los intereses durante 2027. Parece un tema adelantado. Ni tanto. Ya los legisladores andan por estos días pensando en esos temas.