Vicente Bello
Diputados contra el mal uso de la inteligencia artificial
Una de las reformas, por antonomasia de perfil muy social, con que la Cámara de Diputados se despidió del segundo periodo ordinario de sesiones de su segundo año legislativo, el pasado miércoles 29 de abril, fue la reforma y adición a los artículos 199 Octies y 199 Nonies del Código Penal Federal y 16 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos, en materia de delitos cometidos mediante el uso de inteligencia artificial y programas de edición digital.
Quien presentó el dictamen en la tribuna, fue el diputado Juan Luis Carrillo Soberanias, diputado federal del PVEM y promovente de la iniciativa.
Así fundamentó el pvemista al Pleno: “El desarrollo acelerado de las tecnologías de la información y particularmente de la inteligencia artificial, ha transformado profundamente nuestra vida cotidiana.
“Estas tecnologías han abierto oportunidades inmensas en la educación, la salud, la ciencia y la comunicación, pero también, debemos decirlo con toda claridad, han abierto nuevas puertas al abuso, al acoso, a la manipulación y a la violencia, especialmente contra las mujeres, las niñas y las adolescentes.
“Hoy vemos cómo las imágenes, las voces y los rostros pueden ser falsificados, modificados y difundidos sin consentimiento mediante tecnologías cada vez más accesibles. Esta nueva forma de agresión vulnera derechos fundamentales: la privacidad, la dignidad, la integridad personal y el derecho a vivir una vida libre de violencia.
“El auge de la inteligencia artificial ha llevado a la proliferación de imágenes íntimas manipuladas, creadas y distribuidas fácilmente. Estas imágenes implican la creación de imágenes de desnudos a partir de fotos existentes y otras formas de alteración digital que ya son sancionadas en algunas entidades federativas de nuestro país a raíz de la ley Olimpia.
“El impacto en las víctimas de estas conductas incluye un trauma psicológico muy severo, daño a la reputación y una pérdida de control sobre su propia imagen y cuerpo. La accesibilidad y el realismo de estos materiales presentan un desafío por la dificultad de distinguir estas imágenes con la realidad, lo cual impacta las definiciones legales y los estándares probatorios actuales. “Esta facilidad de creación y la dificultad en la detección aumenta el daño que sufren las víctimas y complican el enjuiciamiento de los responsables.
“Como legisladoras y legisladores procuramos que las leyes se actualicen teniendo en cuenta estos avances tecnológicos. No podemos cerrar los ojos ante esta realidad, cada vez son más los casos en los que niñas y adolescentes son víctimas de la creación y difusión de contenido íntimo falso o manipulado mediante tecnologías digitales. Estas imágenes, aunque simuladas generan un daño real, profundo y devastador.
“No podemos cerrar los ojos ante esta realidad, compañeras y compañeros, porque la violencia digital también se convierte en violencia sexual y los vacíos que existen en la ley han permitido que muchas víctimas queden sin justicia, sin acompañamiento y sin reparación del daño.
“Diversos casos en el país nos han mostrado la urgencia de actuar en escuelas y universidades. Estudiantes han manipulado las imágenes de sus compañeras con fines sexuales, incluso para su venta en plataformas digitales. Hechos que se han repetido en distintas entidades de México evidenciando un patrón preocupante de agresiones digitales contra niñas y adolescentes que vulneran su dignidad, su seguridad y su derecho a una vida libre de violencia.
“Estos casos reflejan la urgencia de fortalecer la prevención, la educación digital y los mecanismos de protección institucional para evitar que las tecnologías se conviertan en herramientas de daño contra nuestras niñas y niños.
“Estas medidas de ninguna manera pretenden censurar la libertad de expresión, por el contrario, pretenden garantizar una respuesta efectiva a quienes pudieran ser afectadas en su imagen y su honor a través del uso de la tecnología. Las afectaciones son múltiples, incluso pueden llevar al suicidio de las víctimas.
“Por estas razones es necesaria la aprobación de este dictamen y garantizar que nunca más sea afectada la imagen de una niña, joven o mujer utilizando estas tecnologías y amparándose del hecho de que no está considerado en el texto de la ley para no ser castigado por la justicia, porque ninguna tecnología debe vulnerar la dignidad humana y porque el futuro digital de México debe ser un espacio de igualdad, respeto y derechos”.
CABÙS
Desde la histórica 57 Legislatura (fue la primera vez que el entonces partido mayoritario, PRI, perdió la mayoría y comenzó el protagonismo saludable, histórico, de aquella oposición conformada por PRD, PT, PVEM y unos meses por el PAN), en los territorios del Congreso de la Unión se escucharon voces opositores urgiendo que se revisara el derecho positivo de entonces para prevenir, confrontar y sancionar los delitos que ya se vislumbraban en el ciberespacio.
En aquel tiempo, la Internet ya se vislumbraba como un fenómeno arrollador, del que se esperaba muchas cosas buenas, pero también muchas otras malas. Verbigracia, ahora hasta los niños tendrían grandes facilidades para acceder a páginas nada recomendables para su desarrollo cognitivo y emocional.
Los diputados de aquella Legislatura se preocupaban y propusieron iniciativas de combate al crimen del ciberespacio, pero quedaron muchas de ellas enterradas en la indiferencia del entonces partido en el poder, PRI. Ahora no. Sin ambages, sin tener que debatir y sin mayor trámite, los diputados todos de la actual Legislatura reformaron la ley de marras en materia de delitos cometidos mediante el uso de inteligencia artificial y programas de edición digital.