Construye, destaca, un movimiento con causa
“No vine a competir con nadie. Mi única competencia es conmigo mismo”
Chilpancingo, Gro., Marzo 22´2026.- En Chilpancingo ya no sorprenden las encuestas… lo que sorprende es la distancia que existe entre quienes se miden en ellas y la realidad que vive la gente todos los días.
Durante su visita a la Col. Las Terrazas, Raúl Arriaga Tapia, impulsor del programa ciudadano “Sembrando Esperanza”, fija postura con claridad: no está en la competencia de las encuestas, está en la lucha por recuperar la paz, la dignidad y el rumbo de nuestra ciudad.
“No vine a competir con nadie. Mi única competencia es conmigo mismo. Todos los días trabajo para ser mejor persona y para servir mejor a mi gente”, señaló.
“Yo respeto bastante a todos los actores políticos incluyendo todos y cada uno de los diputados locales, porque están haciendo su mejor esfuerzo y más con quienes me unen a un gran movimiento de transformación que diera inicio un gran presidente de la república y para mi parecer uno de los mejores que ha tenido el país, como lo es Andrés Manuel López Obrador”.
Simpatizo con el movimiento transformador, pero por mientras algunos invierten tiempo y recursos públicos en posicionarse, hay quienes estamos caminando las colonias, escuchando el dolor real de las familias y actuando. Y eso, aunque incomode, también cuenta… y cada vez pesa más.
Hoy algunos actores políticos buscan minimizar lo que está ocurriendo en las calles:
Una ciudadanía cansada de la indiferencia, del abandono institucional y de un gobierno municipal que ha perdido cercanía, rumbo y autoridad.
Las voces de Chilpancingo son contundentes: Oficinas públicas municipales donde no te atiende ni mucho menos te resuelven. Un gobierno priista que en la realidad vuelve a recordarnos que no saben gobernar.
Servicios básicos que no llegan. Creciente percepción de inseguridad.
Prácticas que generan desconfianza, como operativos sin claridad ni legitimidad, como el incremento al retiro de placas por «elementos» que portan uniformes fuera del reglamento policial, colocando de moda mochilas en el pecho, pareciendo todo, menos servidores públicos.
Y lo más grave: la sensación de que el gobierno ha dejado de gobernar, al manifestarnos la ciudadanía en los distintos encuentro vecinales que se van organizando, que tal parece que en el ayuntamiento de Chilpancingo, todos mandan menos el presidente.
Ante eso, la respuesta no puede ser una encuesta pagada ni una estrategia de simulación.
La respuesta es trabajo real, cercanía y resultados concretos.
Desde Sembrando Esperanza se está construyendo algo distinto: no una candidatura, sino un movimiento con causa; no una ambición personal, sino una responsabilidad social.
Porque aquí no se trata de quién sale mejor en una gráfica o en una encuesta, se trata de quién está permanente del lado de la gente cuando más lo necesita.
Arriaga Tapia constantemente manifiesta que: “Si ayudo a una sola persona a recuperar la esperanza entiendo que no habré vivido en vano». Y en ese camino nada ni nadie me distrae”.
Recalca, que hoy el mensaje es claro y directo: “no buscamos cargos, no ando en busca de chambas políticas ni de gobierno, me siento pleno y feliz desde la iniciativa privada y como empresario guerrerense, pero tampoco vamos a quedarnos callados ante lo que está mal. Chilpancingo merece más. Merece orden, merece respeto, merece resultados”.
Y mientras algunos intentan minimizarnos, la ciudadanía está despertando… y cuando la gente despierta, ninguna encuesta alcanza para contenerla.