Tinacos en una capital seca

Se ve hasta ostentoso para efectos de propaganda hasta preelectoral: decenas de tinacos contendores de agua copando la plaza cívica de Chilpancingo. El mensaje gubernamental municipal, seguramente, es que se cuenta con una administración solidaria, que apoya la economía familiar, y qué mejor que poner en venta, presuntamente a bajo costo, esos tinacos de los que, por cierto, nada se sabe quién los suministra, cómo se dio el proceso de triangulación para que los aproveche económicamente el gobierno sustituto, y que se está haciendo con lo recaudado por ese programa que, de social, no tiene nada.

Un programa del gobierno sustituto de Gustavo Alarcón que sí tiene mucho de populismo electorero pero que, de paso, continúa burlándose de una ciudadanía que sigue protestando en las calles porque es lo que ha faltado para llenar esos tinacos: el agua que debiera mandar la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo –Capach- a las tomas domiciliarias, lo que no hace con regularidad y ahora hasta con más sospechas crecientes, en el sentido de que alguien, algún o algunos funcionarios del gobierno municipal, o cercanos al propio alcalde panista-priista, pudieran estar aprovechando esta falta de suministro –que puede ser real o artificial por motivaciones económicas- para echar a andar la vendimia particular a través de las pipas de agua, que por ello han aumentado su demanda y más en temporadas del año como esta, antes del inicio formal de las lluvias hasta dentro de unos meses; semanas en que la carencia se agrava y, a la par de no haber ni gestiones ni soluciones tanto del gobierno sustituto como de la paramunicipal –un área llena de incompetentes directivos y una base laboral añosa y burocratizada-, a la que le siguen protestando como este mismo lunes, donde se reportaron al menos dos protestas de colonos y vecinos de los tanques de agua de la Capach en la Viguri, en medio –como siempre, de manera desesperante- de una total falta de respuesta de burócratas municipales, ahora más rebasados para evitar esa clase de protesta crecientes.

Chilpancingo agrava su menor disponibilidad de agua potable para su creciente población y, en demostración de una insensibilidad que raya en la burla, el gobierno del alcalde sustituto no sólo ha sido incapaz de gestionar o anunciar algún proyecto relevante en materia de suministro –nada se ha sabido del tan cacareado proyecto de traer agua del río Papagayo-, sino que basa parte de sus políticas públicas en recordarle a “beneficiarios” que en medio de la grave carencia al menos tendrán a la mano un tinaco presuntamente a bajo costo, que podrá servir de adorno en los patios pero no para acopiar agua, al menos no con regularidad por parte de la Capach, en una crisis que aumenta, como van en aumento las protestas como este inicio de semana, en un contexto al menos sospechoso porque vox populi insiste en que hay más de un ‘ganón’, además de las y los propios concesionarios, con la comercialización del agua en pipas particulares. Mientras en el gobierno del alcalde imprevisto Gustavo Alarcón no tienen vergüenza en recordarle a sus “beneficiarios” que no tienen agua, pero sí tinacos nuevos, hay una ciudadanía que muy seguramente está guardando esta clase de agravios para cobrar la debida y necesaria factura el próximo año, tanto al edil que dicen que quiere reelegirse, como a los mediocres aspirantes ahora haciéndola de síndicos y regidores, totalmente intrascendentes, por cierto.

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