TEODORO BERNABÉ Y MARICELA CAYETANO, ciencia del hongo para la sociedad

156

Era fines de los 80’s y en la Escuela de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), en Chilpancingo, había una galera de madera con un pequeño refrigerador para el cepario, un escritorio, tablas como muebles, sin extractores (se abrían ventanas), donde se cargaba a puro brazo y había problemas por contaminación ambiental, un “lugarcito para estar cultivando de manera muy rústica”, cuando entonces el químico biólogo parasitólogo Teodoro Bernabé González ya conocía el trabajo de pioneros en el estudio y producción, en laboratorio, de hongo como ‘ganoderma lucidum’, para fines médicos en sistema inmunológico y posteriormente, con la integración de la recién licenciada en la carrera (hoy doctora en Biotecnología), la tixtleca Maricela Cayetano Catarino, para fines de estudio, cultivo, difusión y capacitación -en comunidades y colonias de la ciudad- en preparación de guisos y recetas para acompañamiento en platillos, publicando un recetario y presentando exposiciones gastronómicas, además –en conjunto- planteando proyectos ante Conacyt, generando investigación para publicaciones especializadas hasta del extranjero, y ampliando producción y cultivos con el tipo ‘esquizofilo commune’, igualmente con potencial en aplicaciones médicas y alimentarias, a estudio en el actual Laboratorio de Biotecnología, en la Escuela de Ciencias Naturales, con “80, 90 por ciento” de condiciones de producción y con apoyo de tesistas y nuevos científicos de la Universidad, bajo la coordinación de los también profesores, impulsores de un conocimiento que “estamos llevando más allá, que no nada más quede aquí en la escuela, sino más dirigida a la población (…) es la idea: que tengamos resultados ya en la población, es nuestro objetivo”.

Pablo Israel Vázquez Sosa

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Con más de 40 años radicando en Chilpancingo, la universitaria con grado académico de doctora dice que de su barrio tixtleco de El Santuario llegó a esta capital a estudiar, primero la preparatoria 1, después la unidad académica de Ciencias Químicas Biológicas de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), generación 1984-89, “posteriormente me quedo a trabajar aquí, en la Universidad”.

Antes de ello, la tixtleca Maricela Cayetano Catarino realizó maestría en Biotecnología, en la escuela de Agricultura, en Iguala, después se va a Puebla a cursar el doctorado también en Biotecnología, con especialización en estudio de hongos.

Sobre por qué este tema en específico, responde que tuvo que ver el también doctor Teodoro Bernabé González, “ya tiene 48 años de antigüedad en la Universidad; él inicia el cultivo de los hongos como una alternativa de alimentación en el estado de Guerrero, él es pionero. Posteriormente me da mi tema de tesis, que es volvariella bombycina var flavipes, un hongo conocido como hongo pollito”.

Doctora y doctor pioneros en la Universidad

En Guerrero “tenemos diferentes especies y géneros de hongos, en todo el campo; en los troncos, sobre todo de cazahuate, en pino también, en hojarasca”, entre especies también venenosas y alucinógenas, aunque la mayor variedad -detalla- está en el tipo comestible.

Y se dan en cualquier regio del estado, “en Taxco, en Filo de Caballos, en Costa Chica, Costa Grande, en Chilapa, hacia La Montaña, en todas las regiones; en todo el estado hay hongos,

– ¿El hongo en una planta, un tubérculo, cómo se clasifica?

– Es un reino aparte, reino Fungi, no es ni animal ni planta, ni vegetal. Tiene características, puede crecer como planta pero no tiene características de una planta, no tiene xilema, no tiene floema, ni hojas ni tallos.

Eso sí, “tienen propiedades medicinales y comestibles”, algo que ya estudiaba primero en laboratorio desde la licenciatura con el acompañamiento del doctor Teodoro, quien después se integraría a esta plática realizada en la Escuela Superior de Ciencias Naturales, a la entrada de la comunidad de Petaquillas, “ahorita tenemos una materia que se llama Macromicetos, que se da en el noveno semestre de Biología, también la vamos a implementar en la carrera de QFB (Químico Farmacéutico Biólogo) pero como Extractos, va a ser ganoderma lucidum, contra el cáncer del tipo de mama y colon. También el ganoderma sirve para bajar el colesterol, los triglicéridos. Aparte de eso, también baja la hipertensión, ayuda a no tener enfermedades cardiovasculares, aparte también sirve cuando las personas tienen ansiedad, también les baja el estrés, como una infusión que pueden utilizar. Casi la mayoría de ganoderma son las características que tienen”.

Por su parte, estudiante, la ahora doctora se iba a hacer investigación de campo a Amojileca, “estaba una planta, la primera, de cultivo de hongos que desafortunadamente fue cerrada por situaciones de las personas, que no se organizaron bien; allá fue, fuimos los pioneros también, ya tenían entregas grandes de hongo”.

No hubo más plantas productoras pero llegaron asesorías y cursos igualmente en comunidades; aquí habla de El Salado y más recientemente, la colonia Emperador Cuauhtémoc de esta capital, unas reuniones de capacitación que se suspendieron por las restricciones de la pandemia, aunque “no dejamos de trabajar aquí en el laboratorio”.

– Me está diciendo que es prácticamente una activista promotora del consumo de hongo.

– Se recomienda porque tiene muchos beneficios, además es muy nutritivo, es lo principal.

Una académica activista que ha publicado, además de estudios académicos incluso fuera del país, también recetarios sobre preparación de alimentos de, y acompañados de hongos cultivados en troncos de cazahuate, que “se da en el ambiente, sobre todo aquí en Guerrero, que son climas más o menos tropicales, semi tropicales; en esas temperaturas el hongo se desarrolla naturalmente muy bien”, interviene el doctor Teodoro Bernabé, quien también detalla que en laboratorio se trabaja para, además, dar las condiciones de desarrollo de hongos más cercanas al campo al aire libre, “aunque también tiene sus desventajas, porque tan puede crecer llueva o no llueva, y tiene que sobrevivir, (además) con insectos que los atacan”.

En este laboratorio, entonces, se busca el desarrollo de la mejor manera, “por eso hay una elevada producción”, sostiene este pionero, iniciador del estudio de hongos desde la unidad académica de Ciencias Químicas, por tanto el doctor es químico biólogo parasitólogo de carrera.

– ¿Qué lo indujo a este campo de estudio, doctor?

– Cuando estábamos en el laboratorio de Biología en Ciencias Químicas se llevaron publicaciones muy novedosas y nos involucramos gracias al doctor Gastón Guzmán, que es el pionero de los hongos. Luego, enseguida, apoyó mucho el trabajo el doctor Daniel Martínez Carrera. Uno estaba en el (Instituto) Politécnico (Nacional) y otro estaba en el INIREB (Instituto Nacional de Recursos Bióticos), investigadores que ya también tienen su renombre; nosotros hemos estado en contacto con estas personalidades e intercambiamos ideas, publicaciones. Estamos en contacto con ellos.

Hongos para guisos y para reforzar la salud

Iniciaría el doctor Teodoro Bernabé, desde 1988, a impulsar proyectos sobre el estudio y cultivo de los hongos en laboratorio, “todo lo que ahorita hay aquí ha sido gracias a los proyectos que nos han financiado”.

– Yo iba egresando todavía de la Facultad en Ciencias Químicas-, especifica la doctora Maricela.

“Empezamos en la Escuela de Ciencias Químicas con una pequeña cabañita de madera; me dediqué a construirla con características más o menos similares a aquí, pero era una galera de madera, ahí comenzamos los primeros trabajos. De ahí en adelante fuimos avanzando, poco a poco avanzando con el equipo e infraestructura”.

Actualmente, en el laboratorio de Ciencias Naturales, “creemos que tenemos un 80, 90 por ciento de condiciones para el cultivo; faltaría otra etapa, que es la de extracción de principios activos, en eso estamos nosotros queriendo preparar gente para que lo hagan y ahora sí aplicar ya esos conocimientos directamente a la población, tratando de atacar enfermedades”.

– En cuanto al equipamiento, ¿Con qué le empezó entonces?

– Teníamos un refrigerador muy pequeñito, apenas un escritorio, un lugarcito para estar cultivando, lo hacíamos ahora sí que de manera muy rústica. Empezamos, en lugar de muebles, en tablas; no teníamos extractores, abríamos ventanas, teníamos cierto problema con la contaminación; la canastilla que se levanta, lo hacíamos de manera manual, hoy ya tenemos una guía, el montacargas que nos ayuda muchísimo a mover el sustrato, (que) cuando lo preparamos se pasteuriza, consiste en mantener al sustrato, los residuos agrícolas, a una temperatura en agua a 80 grados centígrados, muy caliente; aquí ya tenemos otras condiciones, ahorita ya podemos controlar cierto grado de contaminación, ya tenemos la forma de ventilar al hongo con extractores.

Además de ello, hay espacios adecuados “para la preparación del grano o semilla; más material, más equipo, más ollas autoclave; las dos campanas de flujo laminar que tenemos, iniciamos con una”, en zonas incluso muy delicadas que requieren mucha limpieza, “el refrigerador ahora está en mejores condiciones, ahí mantenemos el cepario”.

Aunque todavía, de vez en cuando, hay problemas cuando se dan los apagones de energía eléctrica en esta zona del sur de Chilpancingo, “pero bueno, al menos hay más condiciones”, resalta el doctor.

– Fue iniciativa nada más-, detalla la doctora al mostrar las publicaciones, que se remontan a los 90’s, donde se leen recetas de cocina con el hongo como base comestible, por ejemplo en aplicaciones para pozole, elopozole, moles, a la mexicana, como incluso lo mostró en reciente exposición realizada en la plaza cívica de la ciudad hace pocas semanas.

Concluyendo el doctorado en el año 2015, la académica tixtleca muestra también varios reconocimientos tanto al laboratorio como al propio doctor Teodoro Bernabé, uno en específico por sus logros en cultivo de ganoderma.

En este marco se fueron detallando las propiedades prácticamente medicinales de este tipo del hongo, “ahora ya comprobadas; en Puebla están ahorita sacando el extracto, ya hasta está a la venta”.

En este marco, el doctor confirma lo dicho por Maricela Cayetano: el ganoderma regula niveles de colesterol, refuerza el sistema inmunológico, “el extracto no es que ataque directamente a células malignas, no; fortalece al sistema inmunológico para que se puedan rechazar esas células malas”.

Además del ganoderma, ambos académicos ya publicaron artículos sobre los beneficios de otro hongo, éste muy pequeño, el esquizofilo commune, con propiedades incluso anticancerígenas, no tan consumido en Guerrero “pero nosotros, con estudios, vamos a promover el consumo y a la vez intentamos tener la extracción de los principios activos”.

Falta de divulgación en Guerrero y el país

– Si en instituciones conocen los beneficios de continuar produciendo hongo comestible, ¿La ciudadanía en su mayor conjunto sabe lo que puede hacer con la especie?

– No, desafortunadamente hace falta mucha publicidad, mucha promoción, y no nada más en Guerrero, es en todo el país. Sí se consumen hongos, pero desafortunadamente las compañías extranjeras son las que están produciendo otro tipo de hongos que no son, digamos, autóctonos de aquí, de Guerrero. Envían cepas pero comerciales, lo que nosotros hacemos es al contrario: todo el germoplasma -que es mexicano- aquí lo trabajamos, aquí lo manejamos, lo sembramos y cultivamos. Sí hace falta mucha información-, responde el doctor.

Por eso el trabajo conjunto con la doctora: primero en promoción del cultivo fuera de instalaciones universitarias, también en la enseñanza a la población interesada.

Ahora, ambos, haciendo equipo investigativo y divulgador con jóvenes como Gadiel Bernabé Villanueva, químico hijo del doctor y trabajador en esta unidad académica, además de tesistas como Ana Patricia Laureano Guadarrama, Jesús Emanuel de la Cruz Memije; el maestro en Ciencias, Adalid Romero Flores, y Diana Patricia de la Cruz Cayetano, presentes también en este encuentro con ambos entrevistados.

– Obviamente mientras más equipo tengamos, aumentará la producción del hongo-, interviene el joven Gadiel. Mientras, la situación actual da “para tener tesistas cada año, lo suficiente, pero en vista de mejorar necesitamos más tesistas y además llegar a hacer otras etapas para los hongos; aquí se produce pero buscamos llevar a la industria farmacéutica, por ejemplo, hongos que sean medicinales a los cuales les podamos sacar su sustancia activa y podamos determinar cuáles son esas sustancias benéficas hacia el área de la salud, para esa etapa sí requerimos la gestión de nuevos equipos que nos permitan analizar esas sustancias”.

Detalla incluso que muchos medicamentos se derivan de los hongos, “por ejemplo la penicilina fue el primer medicamento que se probó en el hongo”.

Este laboratorio, mientras tanto, ha generado proyectos ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), además de otras instancias, en parte para continuar financiándose el mejoramiento del equipo para las tareas académicas-científicas, “claro, Rectoría pone su parte también, claro que somos varios investigadores, no nada más los únicos, ya hay más; maestros que se dedican a otras áreas, las colegas también están haciendo lo suyo, también todos tenemos la obligación de cumplir con clases, que es nuestra formación principal. El doctor y tu servidora impartimos clases en las dos carreras, tanto Biología Experimental como QFB”, un conocimiento que “estamos llevando más allá, que no nada más quede aquí en la escuela, sino más dirigida a la población”.

– Esa es la idea: que tengamos resultados ya en la población, es nuestro objetivo-, interviene el docto Teodoro Bernabé, quien sostiene que “requerimos de equipo para poder continuar esta etapa, esperemos también ese equipo para poder obtener los extractos y de ahí, hacer pruebas primero in vitro y después ir a la población. La idea es evitar los fármacos, saldría más barato un medicamento de este tipo; la idea es tener un producto barato y eficiente; queremos mejorar a la población en cuanto a su salud, que tengan una mejor calidad de vida; sí falta difusión, la población de hecho no conoce realmente las propiedades de los hongos, aunque las pueden consumir, pero normalmente las consumen personas de campo, pero de la ciudad, poco conocen de los hongos y ahí es donde queremos impactar, en las ciudades se concentran los problemas de salud”.

Reconocimientos, fotografías, recetarios, publicaciones en inglés, además de avances e investigación aun en periodos vacaciones -esta plática transcurrió al inicio del periodo de asueto por Semana Santa-, es lo que prevalece en este Laboratorio de Biotecnología de este plantel universitario, “está la Escuela Superior de Ciencias Naturales con los brazos abiertos para que vengan a elegir”, finaliza la doctora Maricela en un mensaje a los jóvenes que piensan integrarse a alguna carrera relacionada.