Síndicos y regidores en lo suyo

Cuando se dice “en lo suyo”, es exactamente como han estado operando desde el servicio público: en la intrascendencia la gran mayoría, desatados otros tantos priorizando no el bien común, sino la proyección personal, por lo tanto insensible y ambiciosa, por sus nada disimuladas ganas de lograr proyección y, con ello, algo de notoriedad ante el posible electorado. Porque no hay que hacerle al ingenuo: al menos una síndica y otros tantos regidores están trabajando actualmente por posicionamiento preelectoral, no por las y los capitalinos, igual que el superior administrativo de todas ellas y ellos: el alcalde sustituto Gustavo Alarcón Herrera, quien por cierto mantuvo por horas, bajos los fuertes rayos del sol y en medio de un fuerte calor, aglomerados, a decenas de menores de edad con el pretexto del Día del Niño, fecha conmemorativa, como se sabe, aprovechada por aspirantes a cargos, por gobernantes y por impopulares actores políticos precisamente para eso que se ha mencionado: para arañar algo de notoriedad pública.

En el caso concreto de quienes mandan administrativamente en el palacio municipal, fuera de sus poses en redes sociales y de sus actividades por supuesto hipócritas en barrios, colonias y escuelas, regalando objetos y mendigando posicionamiento por el Día del Niño, continúan dejando de lado lo verdaderamente trascendental e importante socialmente; los rubros son diversos y por supuesto que lo deben tener presente el alcalde sustituto, los síndicos y regidores, quienes –como se ha hecho ver desde el inicio de esta administración ensangrentada de origen- mantienen ofensivo y puede ser que hasta sospechoso silencio ante la ola de inseguridad que sigue asolando a esta ciudad a que, en el papel, están para servir.

Además del silencio cómplice, comodino, y se reitera que posiblemente cómplice, prevalece en el gobierno sustituto de Chilpancingo un deslinde además en temas relacionados pero no abordados, al menos no públicamente, como el número y el estado de las cámaras de videovigilancia que, se supone, deben operar en óptimas condiciones y de manera permanente en la vía pública, aparatos –sobra decirlo- vitales para la persecución y resolución de delitos del fuero federal y común, pero de los que nada se sabe porque hay autoridades municipales que siguen rehuyéndole a mínimo hablar de la situación de seguridad en esta capital del estado donde el riesgo de delito persiste nada más saliendo a las calles o al mantener abiertos o cerrar los establecimientos comerciales, susceptibles todos los días de asaltos e intentos de robo cuando no haya nadie.

Servidores públicos en el gobierno de Chilpancingo omisos y claramente mediocres en el encargo público pero que siguen operando públicamente como si de veras fueran los más reconocidos y aprobados en el ejercicio del servicio público; buenas y buenos para grabarse, tomarse fotos y dar imagen pública de sensibilidad y cercanía, cuando es todo lo contrario y eso se demuestra simplemente tratando de ver sus resultados concretos, palpables, medibles, en la actualidad, en sus sindicaturas y regidurías, pero la nulidad y la intrascendencia son marca desde el presidente municipal sustituto hasta el resto de quienes integran el cabildo, por supuesto ‘bajando’ a las Secretarías, Subsecretarías, direcciones y coordinaciones. Una normalizada deficiencia de gobierno municipal de la que se pagará factura inevitablemente en la elección del próximo año.

 

 

 

 

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