Se le cae Acapulco a Abelina

Que se recuerde o se tenga reciente registro periodístico, no se había registrado antes tan duradero bloqueo en la Costera Miguel Alemán, cerca de la Base Naval y a la altura de la popular colonia Icacos, en Acapulco, que además de extenderse hasta la noche de este martes generó, por consiguiente, una larguísima fila de automovilistas justo en ese ‘puente’ entre una zona de alta plusvalía que conecta la avenida Escénica y sus establecimientos para personas de alto poder adquisitivo, y el acceso a la vialidad más importante de todo el puerto, que sirve no sólo a la movilidad turística, sea o no temporada vacacional, sino a miles de porteñas y porteños dedicados a la prestación de servicios en comercio, restaurantes y hotelería, todos los días y a todas horas.

Hay que dimensionar la grave afectación a la cotidianidad y la productividad justo en esa zona de altísima afluencia de residentes y visitantes, ¿Y cuál fue la causa de la protesta de colonas y colonos?, alrededor de mes y medio sin el suministro por parte del sistema público de distribución a través de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco –Capama- del gobierno municipal que encabeza –dicen porteños que afortunadamente ya sin opción de querer aspirar a una reelección- Abelina López Rodríguez, en franco ‘divorcio social’ con más sectores sociales: colonos sin agua potable, locatarios en crisis, hoteleros más cuestionadores por la deficiencia en servicios básicos, por supuesto víctimas directas e indirectas de esta gravísima ola de violencia que ha vuelto a resurgir, sobre todo desde este inicio del año.

Un repudio social que se ha venido evidenciando sobre todo en recientes meses: ante el baño de sangre que nadie ha podido parar y ante un mayor enojo de la población, que no sabe cómo exigirle seriedad y responsabilidad en el cargo, más allá del simple comentario en las redes sociales, donde nada acaba por pasar, Abelina López ha decidido, primero, evadir cierto temas públicamente –como los relacionados con seguridad pública-, segundo, responder retadoramente por ejemplo a los hoteleros a los que acusó indirectamente de robarse el agua, cuando éstos sólo pedían el suministro normal y sin fallas, y tercero, simplemente invirtiendo recursos del erario municipal en actividades que sólo han causado más enojo y polarización sociales, como ciertos eventos artísticos que ya hubieran querido en colonias y barrios del puerto que mejor, ese dinero del ayuntamiento que se destinó para llevarlos a cabo, se hubiera destinado al mejoramiento de los sistemas de distribución del agua entubada, al reforzamiento de los sistemas de vigilancia a través de cámaras en puntos estratégicos, o en general para mejorar la seguridad pública, todos los días vulnerada y que sigue dejando más asesinatos y psicosis en calles y establecimientos.

Se recalca porque es una opinión cada vez más generalizada en las calles, en oficinas, en el sector turístico y por supuesto en el ámbito político: Abelina López se está despidiendo del servicio público y de cualquier aspiración electoral, al menos en Guerrero; ya si decide regresar a su natal Oaxaca a querer incursionar en la vida pública local, allá ella; en Acapulco se alista para entregar la estafeta a quien llegue a tratar de recomponer, en el mediano plazo, todo este desastre administrativo y social llegado a niveles nunca vistos, y eso que el pobre puerto ha sufrido y pasado por tantas situaciones adversas y de incapacidad gubernamental.

 

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