Ruidosa despedida de invasores

Primero, eso de ‘despedida’ es un decir: a estas alturas, después del Día de Reyes, cualquiera creería que se quitaría de las ahora más calles del centro la –hay que señalarlo porque así ha sido- estorbosa vendimia de temporada ahora que pasaron las ‘horas fuertes’ de afluencia de ‘reyes magos’ y con ello de compras de juguetes y accesorios. Pero no: la despedida de esos fuereños en su mayoría no se ha dado y ahora a saber hasta cuándo se mantendrán, porque es sabido que esta administración municipal sustituta no es tan dada a la transparencia ni a informar debida y puntualmente a la población en Chilpancingo.

Segundo, ruidosa despedida porque mientras algunos –sólo algunos- comerciantes de temporada han estado volviendo a guardar su mercancía, para ir dejando la capital, ahora la enésima queja de las y los vecinos es que no ha cesado, en recientes horas, la contaminación auditiva. No se trata de la música y el ruido ‘normales’ a lo largo del día, sino de los puntos de fiesta a altas horas de la madrugada que han organizado esas y esos fuereños. Si el mes pasado, desde este mismo espacio, se dio a conocer la borrachera cantinera que se han agarrado vendedores de pasillos del zócalo –sobre todo de la parte de atrás del Consejo de la Judicatura-, desde hace días para acá la misma práctica se ha replicado en puntos de la calle Madero, lugar de comercios establecidos que han resultado afectados por la invasión de sus imprevistos vecinos –con todo lo que eso conlleva hasta en el tema de salud pública-, pero también de residentes que en las noches y madrugadas, después del cierre de esos locales por obvias razones –porque es de noche-, tienen que soportar las ‘horas de esparcimiento’ en locales cerrados de donde se escuchan música a alto volumen, algarabía y en general fuertes sospechas de que quienes departen se la pasan además consumiendo bebidas embriagantes, como se ha reportado que ocurrió apenas la madrugada de este miércoles en la calle mencionada, casi esquina con la avenida Juárez.

¿Para eso quiere el alcalde sustituto Gustavo Alarcón Herrera mantener la sede de la Feria de Navidad y Año Nuevo en el primer cuadro de manera permanente, para las subsecuentes ediciones anuales?, es bien conocido que son más los agravios vecinales y comerciales que algún beneficio real ante la decisión de haber ‘fragmentado’ la Feria en dos sedes, que implicó la muy molesta vendimia de decenas de personas que, eso sí se aclara, no tienen ni una culpa de la decisión de un gobierno municipal que sólo ha empeorado el centro de Chilpancingo, que absolutamente nada trascendental y de peso ha hecho no sólo para dignificar, sino para rescatar la parte de la capital desde el inicio de la calle andador Zapata –igualmente invadida como nunca antes- hasta saliendo del zócalo hacia la avenida Alemán, como en sus pasillos donde es prácticamente imposible caminar, a no ser que se sorteen obstrucciones diversas que van en aumento al paso de estos recientes años y meses.

Chilpancingo ha sido, desde fines del 2025 y a la fecha, históricamente agraviado por parte de sus propias autoridades, que como siempre se pusieron del lado de quienes les generen ingresos diarios por pago de permisos y de ‘pisaje’ comercial; ante el riesgo de que, al menos en esta administración, se manden ruidosos invasores prácticamente viviendo en calles del centro por pretexto de la Feria, toca a la población levantar la voz en este marco de silencio temeroso de todo mundo.

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