El reporte, frente al Palacio de Gobierno, de fuentes de Gobernación
.Versión, además, de agresiones por parte de encapuchados de Ayotzinapa
Les atribuyen ‘apoderarse’ de unidades de Coca Cola en la PRD y La Cinca
Chilpancingo, Gro., Agosto 12´2026. (IRZA).- Normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa interceptaron la mañana de este miércoles una camioneta tipo Urvan del DIF Guerrero, hicieron descender al conductor y se llevaron la unidad frente al Palacio de Gobierno.
De acuerdo con fuentes de Gobernación, los estudiantes arribaron a Chilpancingo alrededor de las 5:30 horas y, aproximadamente 45 minutos después, interceptaron el vehículo oficial cuando circulaba sobre el bulevar René Juárez Cisneros, frente a la sede del Poder Ejecutivo estatal.
Los normalistas le cerraron el paso con una camioneta blanca y otra de características similares la colocaron atrás, posteriormente hicieron bajar al trabajador que conducía la unidad y, algunos de ellos abordaron la Urvan para retirarse del lugar con dirección a las instalaciones de la Normal Rural de Ayotzinapa, ubicadas en el municipio de Tixtla.
La acción ocurre en el contexto de las movilizaciones que los estudiantes realizan previo al aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
El próximo 26 de septiembre se cumplirán 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes, por lo que se prevé que las protestas se intensifiquen durante las próximas semanas.
Entre las acciones que podrían realizar los normalistas se encuentran nuevas movilizaciones y la toma o retención de vehículos oficiales y particulares.
“No es correcto generalizar”
La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa rechazó los señalamientos difundidos este miércoles sobre presuntos robos y agresiones contra civiles y pidió no atribuir a toda la comunidad estudiantil conductas que, en caso de constituir delitos, deben ser investigadas de manera individual por las autoridades.
El pronunciamiento de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) se difundió luego de una mañana marcada por denuncias ciudadanas y reportes sobre acciones atribuidas a estudiantes normalistas encapuchados en distintos puntos de Chilpancingo.
De acuerdo con las denuncias conocidas durante la jornada, un grupo de jóvenes señalado como normalistas de Ayotzinapa habría intentado apoderarse de dos camiones repartidores de Coca-Cola, uno en la colonia PRD, en la parte alta de la ciudad, y otro en la colonia La Cinca.
Las dos unidades fueron bloqueadas de manera remota mediante el sistema de seguridad de la empresa, lo que habría impedido que continuaran su desplazamiento.
En el caso de la unidad ubicada en La Cinca, cerca del Centro de Justicia para las Mujeres del Estado de Guerrero, también se denunció que los presuntos normalistas habrían regresado al lugar y golpeado al conductor y a su asistente.
Al sitio acudieron elementos policiacos y, en un auto particular trabajadores de la empresa refresquera, quienes auxiliaron a sus compañeros lesionados con un botiquín de primeros auxilios.
A estos hechos se sumó otro incidente reportado durante la mañana en el Paseo René Juárez Cisneros, a la altura del Palacio de Gobierno, donde estudiantes de Ayotzinapa que viajaban en dos camionetas presuntamente cerraron el paso a una unidad tipo Urvan del DIF estatal.
Según los reportes, los jóvenes habrían obligado al conductor a descender y posteriormente se llevaron la unidad, presuntamente hasta las instalaciones de la Normal Rural, en Tixtla.
Es precisamente en ese contexto donde cobra relevancia el posicionamiento de la FECSM. La organización estudiantil reconoció que los normalistas realizan mítines, manifestaciones y bloqueos como parte de sus formas de protesta, pero sostuvo que estas acciones no tienen como objetivo afectar la integridad, seguridad o patrimonio de la población.
De manera particular, el comunicado establece: “También es importante distinguir entre las protestas organizadas y cualquier conducta individual que pudiera constituir un delito o afectar a terceros.”
Y agrega: “No es correcto generalizar ni atribuir a toda la comunidad estudiantil hechos que deben ser investigados de forma específica por las autoridades competentes, respetando el debido proceso y el derecho de todas las partes a ser escuchadas.”
La declaración no reconoce que estudiantes de Ayotzinapa hayan cometido los hechos denunciados durante la mañana, pero sí establece una separación entre las acciones de protesta de la organización y aquellas conductas individuales que pudieran constituir delitos o afectar a terceros.
La FECSM rechazó además “de manera categórica” cualquier acto de violencia o agresión contra civiles y pidió a los medios de comunicación, páginas informativas y usuarios de redes sociales verificar la información antes de difundir señalamientos.
La organización sostuvo que cualquier situación debe esclarecerse por las vías oficiales y con base en pruebas, al tiempo que pidió evitar la estigmatización de la comunidad estudiantil.
El pronunciamiento ocurre en una jornada en la que diversos incidentes atribuidos por denunciantes a presuntos normalistas de Ayotzinapa volvieron a colocar en el centro del debate los límites entre la protesta social y las acciones que pueden afectar directamente a trabajadores, ciudadanos y bienes de terceros.