Le está fallando a su propio eslogan de administración el alcalde sustituto que sólo ha evidenciado la pichicatería en obra pública, si es que llega a haber; el fomento del secuestro –aún más notable- de pasillos del zócalo y la inversión para el entretenimiento intrascendente, populachero, que continúe siendo justificante para comprobar gasto público de manera opaca.
Con ello, lo más grave de lo que ocurre con Gustavo Alarcón Herrera, se está fallando a una ciudadanía que no percibe mejoras, sino al contrario, estancamiento y hasta regresión; en seguridad, unos altibajos que no ha podido mantener a la baja –un rubro, por supuesto, donde hay coordinación pero siempre el nivel municipal es el lado más débil de los esfuerzos por la pacificación, que continúan-; en el sector productivo-comercial, locatarios, emprendedores y empresarios que siguen bajando cortinas, sobre todo por los excesivos pagos y contribuciones obligatorias que se tienen que hacer ante un ayuntamiento que, en cambio, no sólo ‘paga’ con peores servicios básicos, sino que golpea recurrentemente con la invasión comercial diaria, por parte de vendedores ambulantes y establecidos invasores de más área peatonal –como en el andador Zapata-, como por fuereños que por ahora han dado un respiro en movilidad y respeto de espacios hasta históricos en el zócalo, pero que siempre es latente que vuelvan a ocupar incluso hasta la plaza cívica, más en temporada de vendimia próxima por el denominado Día del Amor y la Amistad, unas semanas donde se demostrará de nuevo a una administración que prioriza el ingreso de dinero –a Cajas municipales, o eso es la creencia- sobre el respeto a su ciudadanía de a pie, de nuevo, como es prácticamente permanente, agraviada por unos cuantos, empezando por quienes aprueban el aval para esa vendimia que ha llegado a afectar la realización de actividades sociales y culturales.
“Chilpancingo renace”, se lee en medios de difusión institucionales de este gobierno imprevisto y de improvisaciones, que nada puede o quiere hacer, pero de real fondo, ante el grave problema de salud pública que es el estado del encauzamiento del río Huacapa, que en esta época de calor causará más molestias a la población; un gobierno que a este miércoles –como otro ejemplo de dejadez urbana- no retiraba el peligroso escombro en vialidad del paseo ACD, en su ‘entronque’ hacia la lateral del boulevard Vicente Guerrero, a la altura del estacionamiento del mercado Benito Juárez, desde hace días en esas condiciones y eso que en ese punto pasan conductores a altas velocidades.
Ha iniciado febrero y lo que se tiene, iniciado este gobierno que ni transforma ni hace renacer nada, es sólo intrascendencia, mediocridad y una demostrada, todos los días, incompetencia en el ejercicio del poder local, y eso que más de uno, y una, en el gobierno de Chilpancingo anda con evidentes ganas de querer aspirar a alguna candidatura para las elecciones del próximo año, lo malo –para ellos y ellas- es que esta misma administración que integran no les ayuda para nada en sus aspiraciones; lo bueno, para las y los votantes, es que concluyendo este trienio habrá concluido este obscuro periodo en la capital, que sigue pasando sin pena ni gloria, sin resultados, acciones o gestiones efectivas y trascendentes de Gustavo Alarcón y su equipo de sumisos, amnésicos, acríticos e igualmente –como el sustituto- alejados de la gente a la que después andarán pidiendo el voto.