Raterillos –también- impunes

En medio de las burlas de siempre, cada vez que se da alguna supuesta intervención del actual gobierno municipal sustituto, no fue excepción este martes cuando, desde las redes sociales institucionales, se dio a conocer que elementos de la Policía Preventiva se habían trasladado al parque Pezuapa del barrio de Tequicorral, “en atención” –horas después- al reporte en el sentido de que un grupo de jóvenes en el lugar estaba amagando con asaltar específicamente a un ciudadano, que esquivó a esas personas –que incluso fotografió y divulgó sus rostros- y dio la alerta para que se tenga cuidado al pasar por ese lugar, por cierto donde circulan motociclistas siendo paso peatonal y donde se sabe que es lugar de consumo de enervantes.

Como siempre con deficiente capacidad de reacción, en el gobierno del alcalde sustituto Gustavo Alarcón Herrera se apersonaron al lugar desde donde se dio el reporte, para poner a posar a sus preventivos en presuntas revisiones a unas personas, que según trascendió, ni siquiera eran los jóvenes previamente fotografiados y reportados, por eso no faltaron las risas y las burlas, con ello el descrédito a una corporación, de por sí, ausente en Chilpancingo –la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal, SSyPCM-, inexistente en las noches y madrugadas y que en horas del día acaba por ser exhibida, como en esta ocasión, porque la primer denuncia en las redes se dio en horas del día.

Se ha reiterado: si Chilpancingo ‘destaca’ en las partes más altas dentro de las listas de las ciudades del país con mayor percepción violenta entre sus ciudadanas y ciudadanos es, en gran parte, porque se tiene una Secretaría –a cargo del policía comisionado Abraham García Valente- que sigue sin dar golpes destacados y concisos para generar confianza y sentido de seguridad en la población; al contrario, los delitos del fuero común continúan consumándose de manera impune –ahí está el reciente caso del asalto a un Oxxo prácticamente a calles del primero cuadro, o el sonado asalto nocturno al lado del zócalo, sobre la calle Madero, hace meses, un caso que no se esclareció y menos implicó detención de los responsables-, como tampoco hay, de forma estructural, una estrategia municipal de pacificación, rescate de espacios públicos, de recomposición del tejido social, de fomento a valores y buenas prácticas entre la niñez, adolescencia y la juventud, que es cierto, ese tipo de acciones también se deben fomentar desde las escuelas y sobre todo desde los hogares, pero desde lo municipal, desde las administraciones locales, se debe poner mucho de su parte no sólo en la prevención del delito de fuero común, sino en difusión, información y generación de buenas prácticas como las arriba descritas, pero nada se está haciendo y por eso, en gran parte, cualquier grupúsculo de jóvenes se cree con el derecho de querer intentar asaltar peatones o cualquier sujeto se siente con la completa libertad de amagar en establecimientos para después consumar atracos.

En vez de padecer una policía municipal inexistente en las noches, que sólo causa risa cuando se les pone a posar en fotos, para hacer como que reacciona horas después a reportes ciudadanos, urge mejor una política pública estructural, institucional, que incida realmente en la pacificación social y la atención rápida y eficiente a reportes y denuncias. Ser reactivo, y no preventivo, en materia de seguridad pública, como se hace en Chilpancingo, nunca va a causar algo bueno.

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