Más allá de imprevistos contextos y de un gobierno local que hace todo lo posible por dar la mala nota de cara a las y los gobernados, con ello a la imagen que se busca proyectar nacional e internacionalmente, Acapulco se mantiene como un referente en México en temas como recomposición, transformación tras la tragedia –hablando específicamente del paso del huracán Otis-, promoción y en general renacimiento que asombra gratamente. Hay que ver la actualidad del puerto más importante de Guerrero para dar cuenta de ello.
Actualmente y a corto plazo, en Acapulco se despliegan y se llevarán a cabo acciones de coordinación, estricta vigilancia, de reforzamiento de la promoción turística, ya sea por la realización del Abierto Mexicano de Tenis que sigue transcurriendo hasta el fin de semana, y ante el retorno del Tianguis Turístico a su origen: a este mismo puerto, donde el evento también internacional se gestó y se fue desarrollando hasta convertirse, además de itinerante, en el evento del ramo más importante del país; vendrá después el periodo vacacional de Semana Santa, periodo de asueto de alta afluencia de visitantes y de derrama económica, con un Acapulco –entre otros destinos de la entidad- previsiblemente lleno, o mínimo con destacados números en cuanto al arribo de turistas, como de hecho ha sido una constante incluso en las semanas recientemente posteriores a la devastación por Otis, muestra de alta estima que las y los mexicanos le tienen al puerto guerrerense.
Se potencia Acapulco y las muestras de ello continúan a la vista. Se reitera: más allá de una notable deficiencia gubernamental en lo local –con una alcaldesa cada vez más demostradamente repudiada, que sólo negativos genera en cada aparición institucional o mediática que registre-, hablando de los niveles gubernamentales estatal y federal las acciones coordinadas han sido de tal importancia y valía social que, primeramente, está como para siempre destacarse el plan rápido de recomposición de un lugar destruido, que quedó en escombros, por el paso de un fenómeno natural, Otis, hace pocos años, en el 2023; al paso de los meses levantado, rehabilitado, rescatado, después de su gradual normalización, el puerto acapulqueño no ha dejado de registrar acontecimientos que no hacen más que volverlo a consolidar con el lugar por excelencia, siempre de primera opción, del turismo en México, aunque hay que recordar que aumenta también el arribo de visitantes de otros países y a través de la llegada de cruceros.
Lo que ha pasado con Acapulco, sobre todo desde su prácticamente colapso de hace años a su actualidad, da para un objetivo y serio tema de estudio porque lo ocurrido, desde entonces a la fecha, para nada es menor: el puerto más importante de este estado, uno de los históricos del país, está renaciendo y se sigue dignificando gracias a los esfuerzos diarios de los gobiernos estatal de Evelyn Salgado y el federal, que encabeza Claudia Sheinbaum, por supuesto con respaldo, acompañamiento y confianza de la siempre presente iniciativa privada y de quienes impulsan y organizan eventos de renombre, como el Abierto de Tenis y el próximo Tianguis Turístico, que regresa a donde nació, a este lugar transformado para bien, aún a pesar de lo mucho que se cuestione y reclame al gobierno municipal; la ciudadanía, dentro y fuera del estado, más politizada y más analítica, sabrá distinguir donde están las fallas y los aciertos de gobierno.