A falta de regulaciones, vigilancia, seguimiento y, pareciera incluso, voluntad para combatir y erradicar malas prácticas –hasta ofensivas- desde el anonimato que da el uso y generación de contenido por la fácil accesibilidad a las redes sociales, hay que reconocer que el proceso de Morena para la definición de la o el coordinador de Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía en el estado de Guerrero empieza a querer mancharse precisamente por la creación de bulos, chismes, señalamientos, desinformaciones, ataques, hasta de contenido malicioso generado por inteligencia artificial, uno de los inmediatos pendientes de atención por parte de autoridades electorales y legislativas.
Y es que, como nunca antes, ya se caricaturiza en extremo no sólo la imagen de las personas, sino contextos, giras, declaraciones, fotografías, videos, todo lo que pueda ser moldeado narrativamente para fines de golpeteo público, en este caso con intereses político-electorales; las y los aspirantes a la mencionada coordinación han dicho que ese golpeteo mediático viene “de la derecha” –con todo lo extenso de la definición de palabra que conlleva-, pero no hay que ser tan ingenuos como para no dejar abierta la posibilidad de que, en efecto, al menos parte de las patadas bajo la mesa, la aventada de lodo, la generación de desinformación y hasta de mofa con el uso de la inteligencia artificial y la tergiversación de imágenes, reuniones y declaraciones provenga desde dentro mismo. No se puede asegurar que así sea, pero hay mucho en disputa –mucho más allá de una candidatura, sino prácticamente la victoria electoral el próximo año- y lo mejor para el morenismo guerrerense es que haya un encuentro, al menos, con representantes de los equipos que impulsan cada aspiración para llegar a acuerdos que le sirvan, primero, al propio proceso interno partidista en Guerrero; después, a las y los aspirantes; y tercero, con ello, a las y los simpatizantes y militantes del partido fuertemente hegemónico en la entidad, que al ir en próxima coalición electoral continúa viéndose como el claro e imbatible ganador del proceso electoral del próximo año.
Un eventual encuentro, por cierto también, que pueda servir para señalar con nombres y definiciones a quienes, desde “la derecha” –si es que en efecto existiesen-, estarían detrás de la actual y creciente, por supuesto impune, cibercampaña de golpeteo, descrédito, ridiculización y creciente falta de respeto a las y los aspirantes de Morena.
Pasan las semanas y hay que reconocer que los ánimos empiezan a caldearse poco a poco en mayor medida, sobre todo debido a la intromisión de una nueva herramienta ahora más sofisticada: la inteligencia artificial, con la cual hasta se pueden duplicar voces de personas y eso –entre otras aplicaciones ahora fácilmente realizables- representa un serio riesgo para el proceso de donde surgirá, en los hechos, la candidata o el candidato a la gubernatura de Guerrero por parte de Morena y el par de partidos con los que irá juntos en la boleta electoral. Va a ser importante, en este sentido, la próxima reunión que las y los aspirantes –de Guerrero y del país- tendrán con las dirigentes nacionales Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, en una especie de ‘corte de caja’ dentro del proceso interno donde, además de abordarse avances en trabajo territorial, seguramente se recordará importancia de mantener la unidad en el actual contexto partidista.