Montaña Baja: horas cruciales

A la par de la permanente presencia interinstitucional desplegada más recientemente este mismo mes en comunidades nahuas de Chilapa, la tarde de este viernes representantes de los gobiernos federal, estatal y de municipios como el referido y Tixtla volvieron a reunirse con representantes sociales y comisariales de seis localidades, con el fin no sólo de asumir compromisos discursivos, sino de mantener la comunicación ahora sí constante para evitar que se registren más reportes como de los inicios de este mes, en el sentido de incursiones armadas y desplazamiento forzado de familias.

Como ha sido sobre todo desde esta misma semana, la Subsecretaría de Desarrollo Político y Social del estado, así como el subsecretario de Gobernación federal, César Yáñez Centeno, volvieron a encabezar –acompañados de mandos militares y de la Guardia Nacional- reuniones de seguimiento a compromisos y planteamientos de las y los habitantes de esa zona, que abarca además el municipio de José Joaquín de Herrera –Hueycantenango-, desde hace semanas en el foco internacional ante las denuncias de incursión de un presunto grupo del crimen organizado, en un contexto que –se recuerda- no es reciente: desde hace poco más de diez años las disputas se han focalizado entre al menos un grupo criminal asentado históricamente en ese punto entre las zonas Centro y Montaña Baja que desde entonces ha estado en ‘defensa de su territorio’, para ello aliado con supuestos grupos sociales y de policía comunitaria, a su vez con agendas propias que no dan a conocer públicamente pero que también buscan ‘ganancia de pescadores ante el río revuelto’; se trata esa zona guerrerense de un delicado caldo de cultivo con mucho mayor visibilización –de lo positivo que ha ocurrido ante la crisis social- que, a su vez, pudo haber significado la punta de lanza de un posible proceso de largo alcance, de mayor violencia y grave descomposición social vinculada a la operación de grupúsculos ilegales y, al menos, sospechosos, pero ya la presencia interinstitucional actual ha inhibido, por ahora, el riesgo de que se den más alertas en esos pueblos, donde –por cierto- para este sábado ya contarán con la presencia de integrantes de organizaciones civiles y defensoras de derechos humanos, acompañantes y visores que llevan días urgiendo presencia y acompañamiento de unas autoridades que precisamente llevan días atendiendo y escuchando directamente a las y los nahuas de la zona Centro-Montaña Baja, como lo hicieron incluso la propia gobernadora Evelyn Salgado y la titular de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, que refrendaron el compromiso de no dejar solas a las familias de esa zona desde hace años vulnerada en la entidad.

Como desde el reinicio de este conflicto, que ha tenido sus altibajos, continúan siendo éstas horas cruciales para la, ahora sí se espera, solución al conflicto en esa zona guerrerense, donde se conjugan un activismo social ya presente en la zona de tensión relacionada con incursión de crimen organizado; unas autoridades que no dejan de reunirse con pobladores y representantes comisariales -como lo volvieron a hacer la tarde de este viernes-, y unas organizaciones asentadas históricamente en las comunidades -como el Consejo Indígena y Popular, así como la denominada policía comunitaria de pueblos fundadores- también con agenda propia, aunque sus integrantes y aliados hagan como que no tienen.

 

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