Mensajes contundentes, en lo social y político, enviaron desde la cancha de futbol del complejo Perritos Felices-Niños Felices de Chilpancingo ambos senadores –estos sí- con fuerte arraigo en su tierra: la afroguerrerense Beatriz Mojica Morga y el calentano Félix Salgado Macedonio; ambos, luchadores de izquierda en territorio, en municipios del estado; nada de andar en escritorio o en un plano intrascendente en el activismo social y político, sino haciendo presencia en la primera línea de concientización y democratización en Guerrero, lo que no deja de reconocerles una ciudadanía que, a su vez, también sabe quiénes son realmente cercanos al pueblo y quiénes son las y los advenedizos que, de la nada, ahora quieren llegar a apantallar haciéndose las y los interesados por lo que ocurra en la entidad, cuando hasta hace apenas unos meses ni se paraban por estas tierras.
En lo social, el mensaje que ha enviado el dúo Mojica-Salgado es el de recomposición del tejido social a través de buenas prácticas y convivencia amistosa y familiar, por ello la ‘cascarita’ futbolera en ese espacio público desde donde ambos legisladores se refrendaron respeto y reconocimiento mutuos; ambos, posicionados referentes que dignamente pueden representar al Comité de Defensa de la Transformación de Movimiento de Regeneración Nacional –Morena- y, con ello, aspirar a la gubernatura de Guerrero en el proceso electoral del próximo año.
Pero, en lo político, el encuentro-convivencia de ambos mandó otro mensaje no menos importante: el de unidad. En un contexto actual donde se sabe que son varios los y las militantes morenistas que están en la búsqueda de la candidatura a gobernador, cada quien por su lado, sin ver siquiera las reglas administrativas en materia de promoción personalizada en las calles y las redes sociales, los senadores –ambos, respetuosos de los tiempos y de las instancias partidistas- han preferido mandar el mensaje de respeto, institucionalidad y fraternidad, valores siempre necesarios y más en el marco de un próximo proceso interno –el de la definición de la o el candidato en Morena- donde no se descarta que haya diferendos, hasta señalamientos y signos de división.
Pero ambos senadores, se insiste que bien posicionados, de territorio y arraigo en estas tierras, ni se apuran ni se acongojan: sabedores del reconocimiento popular e institucional con que cuentan, el mensaje que prefirieron dar fue el de la sana convivencia respetuosa, al fin y al cabo compañeros del mismo partido y la misma causa por la nación.
Ya vendrán los tiempos, ahora sí reglamentarios, para levantar la mano y tratar de lograr la candidatura a gobernador de Guerrero; de entrada el posicionamiento ‘juega a favor’ de Beatriz Mojica y Félix Salgado, luchadores sociales de hace décadas, activos políticos de izquierda infaltables en movimientos sociales en las calles, plazas, carreteras y recintos diversos, quienes a pulso se han ganado un lugar dentro de los punteros para hacerse de la referida candidatura, disputada –que no se olvide- también por desconocidos, chapulines politiqueros, destacados intrascendentes en la vida política y apantalla incautos como Esthela Damián, que han priorizado reunirse con otros políticos y empresarios, con potentados en vez de con el pueblo, como sí llevan años haciéndolo aquí, en su tierra, ambos referentes –Mojica y Salgado- a quienes nada hay para reprocharle.