Legalidad en Las Margaritas

Ciudadanía organizada, respetuosa y defensora de su entorno, consciente e impulsora de los cauces legales conducentes, ha puesto el ejemplo en el fraccionamiento Las Margaritas, al norte de Chilpancingo, que no dejaron de reunirse, organizarse y tocar puertas en instituciones –incluso, hasta denunciando mediáticamente- hasta lograr eso que, beneficiosamente para ellas y ellos, se ha acordado: la negativa de aprobación de licencia municipal para que se construya primero y opere después un intento de salón de fiestas, que se preveía en la calle Amatista, predio de unos 160 metros cuadrados y que se preveía establecer cerca del acceso al mencionado asentamiento, colindante con la zona “del caballito” de la avenida Insurgentes.

Tema social delicado y complejo porque implicaba la vulneración del respeto vecinal, la tranquilidad y la pacifica cotidianidad de las y los habitantes del fraccionamiento, éste grupo, en vez de recurrir a lo habitual en la ciudad, que es la afectación a terceras personas saliendo a protestar en vialidades y en la toma de accesos a oficinas gubernamentales –en concreto del gobierno municipal, porque completamente le competía atender este asunto-, fueron a tocar puertas y a gestionar la atención de instancias locales, porque lo que estaba de por medio, además de la tranquilidad y la seguridad del lugar, era ser cómplices, por omisión, de un acto, si bien no ilegal, sí significaba la imposición de un emprendimiento que, por su tipo, iba a ocasionar contaminación ambiental, reducción de espacios comunes, alto riesgo de escándalos y con ello enojos, tensiones y reclamos de las y los vecinos directa e indirectamente afectados. De ahí que, grupalmente, se haya decidido interponer un formal y legal recurso de inconformidad por el proyecto, ahora frustrado, de operación de ese muy posible salón para eventos sociales.

Pero se impusieron la legalidad y los buenos acuerdos en el ayuntamiento capitalino: tras una reunión este martes entre las y los vecinos, los propios impulsores de ese emprendimiento, así como funcionarios como Lenin Carvajal, secretario general del gobierno municipal, se notificó formalmente a quienes querían instalar ese salón que no se les otorgarían los permisos oficiales de operación al tratar de ubicarse en zona habitacional, además de que no se acreditó el cumplimiento de normas en las materias ambiental y de protección civil; y por si fuera poco, se presentó documentación que data de la década de los 80’s, propiedad de las y los habitantes de Las Margaritas, de ahí que las autoridades presentes en esta especie de careo le dieron la razón al grupo inconforme, que –se reitera- por los cauces conducentes acaban de evitar un muy posible conflicto vecinal. Hechas las gestiones y concretados los trámites legales correspondientes, la iniciativa de salón de fiestas ha quedado suspendida después de intentar realizarse de manera unilateral, sin consulta previa de las y los habitantes, que buen ejemplo de civilidad han dado y se han plantado con todas las de la ley, no para que se prohíba nada más porque sí un emprendimiento comercial en sí, sino para defender la tranquilidad que por décadas ha caracterizado a ese espacio vecinal, que salió ganando por fuerza de la ley y del seguimiento ante las autoridades correspondientes. Así que, señores dueños del fallido salón de fiestas, a tener que buscarle por otro lado para emprender sin mayores complicaciones.

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