La encrucijada de Morena

Las dirigencias nacional y estatal del Movimiento de Regeneración Nacional -Morena-, así como sus grupos al interior –que los hay, aunque se niegue y estén prohibidos por estatuto-, deberán meterse de lleno a la búsqueda de un equilibrio que genere unidad y deje en conformidad a todas y todos los militantes y simpatizantes, así como a los partidos que lleguen a coaligarse en el proceso electoral del próximo año, por el cual, desde ya y en próximos meses, se están tejiendo las negociaciones, cabildeos, acuerdos, también las alianzas con sectores, para consolidar candidaturas a cargos de elección popular en disputa.

Pero en concreto, para la candidatura por la gubernatura de la entidad, la encrucijada morenista tiene que ver con el reconocimiento y valorización, o no, a la alta popularidad y posicionamiento que no deja de tener el que se ha mantenido como puntero en todas, pero todas, las encuestas y ejercicios parecidos de posicionamiento: el senador Félix Salgado Macedonio, quien si bien es cierto –esto que quede bien en claro- no ha confirmado que buscará la candidatura a gobernador por parte de su partido, todas y todos –hasta en la oposición partidista- tienen claro que se trataría el rival a vencer, y esto es un decir porque una eventual candidatura del político calentano reforzaría la percepción de imbatibilidad del morenismo junto al o los partidos que lleve en coalición.

“Lo que diga el pueblo y lo que diga Morena”, recalcó este viernes el histórico luchador social de izquierda ante el tema que empieza a tener mucho más relevancia pública, dentro y fuera del partido: una eventual decisión del senador de aceptar, por fin, que buscaría la candidatura y, con ello, una eventual postura que tomarían sus compañeras y compañeros de partido en Guerrero, las dirigencias partidistas y Palacio Nacional.

Que Félix Salgado llegue alguna vez a reconocer que ‘levanta la mano’ rumbo al 2027 sin duda cimbraría a la clase política del estado porque su persona encarna una fuerza pública-política, hasta histórica, que para nada se puede soslayar y mucho menos minimizar; esa es la encrucijada morenista actualmente, ¿Sería capaz el partido –entendiéndose como el conglomerado de dirigencias y ‘cuadros’ de influencia dentro y fuera- de cerrarle la puerta a una posible aspiración legítima, que además garantizaría un arrastre en obtención de votos, y con ello el aseguramiento de la retención del Poder Ejecutivo en Guerrero?

Nadie duda, que quede claro, tanto de la lealtad como del sentido de pertenencia de Salgado Macedonio hacia Morena y el proyecto de nación de la cuarta transformación; tampoco se pone en duda el respaldo y acompañamiento que siempre ha externado tanto a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como a Andrés Manuel López Obrador, únicamente se está exponiendo un tema inevitable y que deberá tener su finalización en estas estas siguientes semanas: un eventual ‘destape’ de una gran mayoría de guerrerenses hacia Félix Salgado, a quien quisieran de candidato en el 2027 y gobernador para los próximos seis años, pero, ¿Y si no lo dejan siquiera anotarse en el proceso interno de encuesta?, no debiera ni siquiera ponerse a debate porque claramente la tienen fácil en el partido, que continuará tendencia ganadora en Guerrero: ir a la contienda del próximo año encabezando la principal candidatura con Félix Salgado será sinónimo de gane seguro, respaldo social arrasador y hasta de mantenimiento de la gobernabilidad.

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