“La música tradicional indígena que tiene su magia”, destaca
Ciudad de México. Junio 25 2026. (SIM).- Para componer las 12 canciones que integran su nuevo disco titulado El Triunfo, el jazzista Julio Flores Bermúdez, considerado uno de los mejores guitarristas de Chiapas, vinculó el patrimonio cultural que es la música tradicional con el patrimonio natural de la entidad, con la finalidad de contribuir a difundir esos sitios mágicos y emblemáticos, protegerlos y conservarlos.
“Las 12 piezas, instrumentales, son un pequeño homenaje a las siete reservas que hay en Chiapas. Hay una obra para cada una: Montes Azules, el volcán Tacaná, Yaxhilán, La Sepultura, El Ocote, etcétera, además de lugares emblemáticos y de tradición en comunidades indígenas”, agregó.
En entrevista dijo que le gusta mucho también “la música tradicional indígena que tiene su magia. El viaje de lo Maxes en Chamula, por ejemplo. Traté de conservar la instrumentación que utilizan. La canción del pixol (sombrero en tsotsil) está dedicada a San Andrés Larráinzar con un rito muy tradicional”.
Señaló que “el sentido del disco es tomar la semilla del folclor, de la música tradicional, fusionarlo con los otros elementos musicales y el patrimonio natural”, como las reservas ecológicas.
Para Flores Bermúdez, nacido en San Cristóbal hace 48 años, la música es su pasión y profesión. Estudió durante diez años en la Escuela Superior que pertenece al Instituto Nacional de Bellas Artes.
El Triunfo es su disco más reciente y “tiene mucha historia y plática. Nació de una plática fortuita en un café en San Cristóbal con el fotógrafo Jorge Silva, quien me habló que trabajaba en un libro acerca de la biosfera de El Triunfo. Al ver las fotos y videos despertó en mi un interés grande de ese lugar que no conocía porque son reservas y normalmente no va uno a visitar. Pensé que con la música se podía hacer una pequeña contribución para difundir esos lugares mágicos y emblemáticos para protegerlos y conservarlos. Apoyar en lo que podamos”.
Manifestó que visitó las reservas y otros lugares gracias al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) que le dio una beca hace dos años, apoyo con el que pudo ponerse en contacto con los biólogos para ir a las zonas núcleo.
“Conocer esos lugares, pisar la tierra, empaparse, escuchar los sonidos que emanan desde el aire con la vegetación y la fauna me motivó, lo que contribuyó para que de alguna manera metafórica salieran algunas de estas obras”, afirmó.