Carácter y talante de la o el gobernante quedan de manifiesto en momentos, sobre todo, de crisis y momentos inesperados y tensos, como el jueves prácticamente todo el día en el tramo en Chilpancingo de la Autopista del Sol, cuando habitantes de más de una docena de comunidades de la sierra de la capital llegaron a paralizar cotidianidad productiva y estudiantil, además el paso de cientos, puede ser que algunos miles, de automovilistas y acompañantes, por la demanda –que ya llevaba varios días previos- del cumplimiento de mejoras en los rubros carretero, educativo y en salud pública.
A este viernes, en una de las poquísimas oportunidades que tiene la prensa para acceder a preguntarle al, regularmente, alejado y desaparecido alcalde sustituto Gustavo Alarcón Herrera, éste volvió a repetir que se deslindaba de las exigencias de las y los sierreños, que por no ser de su competencia de acción y de resolución; un desmarque institucional incomprensible cuando a lo largo del mega bloqueo eran las y los manifestantes que estaban exigiendo la presencia del presidente municipal. Nada de funcionarios menores o intermediarios sin capacidad de resolución: en plena protesta, mientras cundían la desesperación, la molestia, el riesgo a la salud y la pérdida de horas para, puede ser que miles de personas, la exigencia principal que el priista-panista se apersonara para recordarle la serie de pendientes que, por supuesto, ya conocen en su administración.
Pero nada se sabía del alcalde a lo largo del día, ni en la mañana ni en la tarde, sino hasta la tarde-noche y cuando ya estaba trascendiendo –lo que se supo por esto de la inmediatez del flujo de la información- que Gustavo Alarcón se mantuvo ilocalizable, en primeros intentos de contactos telefónicos, incluso para la propia gobernadora -¡qué grosería institucional!-, la joven Evelyn Salgado Pineda que de inmediato, llegando de enésima gira de territorio y trabajo, esta vez en la región de La Montaña Alta, como se supo, llegó a la sede de la Unipol, cerca del epicentro del bloqueo de las y los ciudadanos, para entablar el urgente diálogo y los necesarios acuerdos.
Por fotografías filtradas a la prensa se vio al alcalde Gustavo Alarcón; se sabe que llegó después del arribo de funcionarios y su equipo de trabajo y atención; mientras Evelyn Salgado hacía frente a la situación precisamente con carácter y talante, necesarios en el ejercicio de gobierno y como, de hecho, ha sido característica de la mandataria, Gustavo Alarcón volvió a dar muestra de una debilidad institucional que incidió en el alargue de la toma de la Autopista, con todas las graves consecuencias que eso significó. Y ahora, en el colmo de la irresponsabilidad que puede influir en el riesgo de ingobernabilidad, otra vez, el panista-priísta salió a establecer el enésimo deslinde este viernes, a pocas horas de la demostración de fuerza organizativa y de molestia de las y los pobladores de la sierra, que por fortuna lograron la atención directa, precisa y concisa, de su gobernadora, que no ha dejado de trabajar y de incidir en la resolución de los retos y pendientes sociales; quedó demostrado este jueves, como también las y los chilpancingueños, las y los miles de varados durante kilómetros por casi nueve horas, corroboraron la clase de autoridad municipal que se padece: una aterrorizada ante los problemas, sola, incapaz de escuchar y dar soluciones.