“Aquí nació nuestro movimiento con un gran hombre”
“Siempre es un honor estar con (López) Obrador”, decía cuando se iban asistentes
Le afirman que no hay Salud Casa por Casa, pero sigue hablando del “presidente”
La mandataria invita a festejar el segundo aniversario de su elección del 2 de junio
Teapa, Tab., Mayo 24´2026. Agencia Reforma.- El calor del trópico adormece, dormir genera ilusiones y, en el fragor caliente del estadio de beisbol, la Presidenta Claudia Sheinbaum invita a suponer qué habría pasado si Andrés Manuel López Obrador hubiera ganado la presidencia desde 2006; desde hace 20 años.
El escenario es el Estadio de Béisbol Salomón Quintero de Teapa, a 80 kilómetros de Macuspana, donde nació el ex Mandatario. Por la mañana, Sheinbaum ya fue a supervisar una carretera allá, y comenzó aquí su discurso recordando a quien todavía llama «Presidente». El mejor Presidente del mundo, le dice.
«Somos lo mismo», dijo el sábado en Comalcalco. «Aquí nació nuestro movimiento con un gran hombre, a quien le mandamos saludos.», agrega ahora.
El ánimo se enciende bajo la carpa hirviente, en las gradas adornadas con mensajes de «La patria se ama y se defiende», sobre el pasto a pleno sol y bajo la sombra de los árboles, como si la bola hubiera salido del estadio. Dos mil o más beneficiarios del reparto de dinero responden al saludo que la Mandataria manda hasta Palenque.
«Siempre, siempre es un honor estar con Obrador», añade ella, pero algunos ya se van. Los que quedaron afuera de las vallas envuelven sus banderolas y se marchan. Los que no, pueden imaginar cuando Sheinbaum les pregunta si saben por qué su movimiento se llama la Cuarta Transformación. Pregunta y se responde ella misma: «Pues porque, obviamente, hubo otras tres antes».
Entonces hace otro recuento: La Independencia. La Reforma. La Revolución.
«Después vino un periodo en el País -no voy a hacer toda la historia-, pero un periodo que se llamó ‘el periodo neoliberal’… Es más, trataron de evitar a toda costa que Andrés Manuel López Obrador fuera Presidente… López Obrador debería haber sido Presidente en el 2006, desde el 2006», dice.
Ahí es cuando algunos cierran los ojos e imaginan. «Ya tuviéramos más avance de lo que hemos logrado ahorita», susurra en medio de la carpa Adriana Mayra García Sánchez, parada sobre una silla y con una cartulina arriba de la cabeza para que la vea la Presidenta.
El calor empapa, agobia, y la gente siempre dice que esto no es nada. Desde el templete de prensa, de la mitad de la carpa hacia atrás, cientos se abanican con el periódico oficial de la Secretaría de Bienestar. Cientos más beben de las botellas de agua purificada que produce, vende o regala la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) en los mítines de Morena. Envoltura color guinda, claro.
Se miran las enormes lonas con que el Gobernador Javier May recibió la visita de la Presidenta, anunciada apenas tres días antes. «La patria se ama y se defiende», dicen, como una advertencia a la solicitud de Estados Unidos para que México detenga y extradite al Gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y al senador también morenista Enrique Inzunza, acusados de narcotráfico junto a otros ocho. Se mira a los que ya se van; los que no pueden irse, aguantan.
Puestos a imaginar, todos imaginan. Si hace 20 años hubiera comenzado el movimiento, Gerardo Fernández Noroña ya hubiera terminado de pagar el crédito de su mansión. Ya habría medicamentos. El Tren Maya por fin estaría terminado, o quizás abandonado por ser un barril sin fondo. El Interoceánico ya hubiera reabierto tras otro accidente. Las Islas Marías ya no tendrían ese abandono de cárcel. Como en Argentina, como en Chile, como en Bolivia, la derecha ya hubiera regresado al gobierno tras una pausa de ilusiones.
«A lo mejor ya nos hubiera cambiado los postes, que están bien podridos», dice Mayra.
«Ni hubiéramos tenido tanto sufrimiento», concluye Sheinbaum, aunque no precisa a cuál sufrimiento se refiere. En cambio, suma a las tres transformaciones previas esto que comenzó en 2018 y que aún no se sabe en qué acabará, pero se intuye.
«Y llegó el mejor Presidente que ha tenido nuestro país: Andrés Manuel López Obrador. Y en seis años hizo una hazaña», agrega. Enumera el reparto de dádivas: pensiones para los más pobres que pueden cobrar hasta los ex Presidentes y los más ricos; becas; megaproyectos de dudosa funcionalidad como el Tren Maya, el AIFA y la Refinería de Dos Bocas. «Y sacó a 13.5 millones de mexicanas y mexicanos de la pobreza».
Bien podría sumarle la herencia del guion de las repeticiones. Sheinbaum repite los pregones de López Obrador sobre que el dinero no vale nada, que lo importante es el alma, su condena a la Conquista española y el temor de que vuelva el pasado.
Cuando la Mandataria pregunta si su programa Salud Casa por Casa ya llegó, le dicen que no. Pero no se inmuta. Lo mejor de la repetición es que siempre se puede redoblar la apuesta. López Obrador, por ejemplo, negó siempre el desabasto, acusó una campaña internacional en su contra y aseguró que el sistema de salud era mejor que el de Dinamarca; detrás de él, Sheinbaum lo apoyaba.
«Nos queda luego la idea de que no hay medicamentos. Pero hace como cuatro meses, poco a poco, están llegando todos los medicamentos», dice, y no se sabe, en el marasmo del trópico, si es 2026 o 2018.
La Presidenta advierte, asusta. Hay que estar atentos, porque la Oposición tiene bots. Insinúa, igual que López Obrador, un complot internacional contra su gobierno: «Allá también, desde nuestros vecinos del norte, hay organizaciones y hay también algunos a los que no les gusta que gobierne un gobierno del pueblo; porque nosotros le hacemos caso al pueblo, no a gobiernos extranjeros. Hay que estar muy atentos».
Sheinbaum, finalmente, invita a festejar el segundo aniversario de su elección del 2 de junio de 2024. Hará un informe el domingo 31 de mayo, pero esta vez no habrá acarreo hasta la capital como en diciembre, cuando para su primer informe de Gobierno primero recorrió todas las capitales y después hizo un acto multitudinario en el Zócalo de la Ciudad de México. Esta vez será una conexión virtual a 32 plazas de toda la República. Pero será más de lo mismo; hasta ella lo acepta.
Dice: «El informe se llama ‘Rendición de cuentas’. Que explique justamente lo que estamos explicando hoy: de dónde venimos, de dónde surgió el movimiento». Pasa del mediodía. Algunos ya se fueron, la mayoría ya se va, cansada, sudorosa. El calor provoca espejismos. Si fallara la conexión el 31, bien podrían ponerles este mismo discurso.