Al menos dos partidos más le vienen a la Selección Mexicana, dentro del Mundial de Futbol 2026, y está visto que tienen que revisarse e incluso –si es que los hay- mejorarse los protocolos operativos institucionales de presencia, resguardo y contención de cara a las próximas concentraciones de aficionados futboleros, personas de todas las edades que tienen todo el derecho y libertad de salir a divertirse, aunque obstruyan vías de comunicación –aquí sí nadie reclama ni dice algo-, como también están obligados a preservar orden lo más que se pueda, pero además el respeto a las otras personas, automovilistas incluidos, luego zangoloteados hasta bruscamente aunque no sean parte de la ‘fiesta popular’ por –en este caso- las dos victorias del selectivo futbolero.
Y es que siempre las concentraciones de personas van a conllevar riesgos, más aún cuando se mezcla con la ingesta de bebidas embriagantes –otro agravio a la reglamentación que prefiere hacerse como que no lo es, al fin hay “fiesta patria”-, como quedó demostrado en dos concretos hechos este jueves, en el frenesí del festejo por la victoria 1-0 sobre Corea del Sur: en el norte del país, en Chihuahua, seis personas resultaron lesionadas luego de que el conductor de una camioneta se arrancara luego de que un grupo de aficionados moviera la unidad cada vez con más fuerza; el conductor, que iba ebrio, arrancó, lesionó a las personas y en su intento de huida chocó y fue detenido.
En Chilpancingo, en el errónea pero popularmente llamado “monumento a las banderas” de la avenida Cárdenas, policías estatales cometieron un acto que ya se investiga al interior de la Secretaría de Seguridad Pública: mientras eran igualmente siendo objeto del “festejo” de una pequeña turba de aficionados, se activaron y lanzaron cartuchos de gas lacrimógeno, lo que generó desde burlas hasta reclamos y muestras de molestia de la ciudadanía ante la posterior afectación en ojos y vías respiratorias de quienes estaban en las cercanías, regularmente personas de todas las edades, como las hay siempre en esta clase de encuentros festivos, donde lo que menos se espera es que haya afectaciones, sustos y hasta eventuales tragedias. Por eso, además de la presencia algo alejada de áreas locales como Tránsito, que sólo está para cortar circulación vehicular, esta clase de hechos deben servir para que se tomen previsiones a corto plazo, porque habrá más: viene el tercer encuentro, de fase de grupos, con la Selección de Chequia, el próximo miércoles, y como los mexicanos amarraron calificación se va a realizar el encuentro dentro de la fase de dieciseisavos de Final el 30 de este mismo mes, encuentro éste, en concreto, que puede desatar una locura colectiva –gente alcoholizada incluida- en caso de que el selectivo nacional se imponga y avance a la fase de octavos, de ahí la importancia de que desde las instituciones operativas, por supuesto de los tres niveles de gobierno, vayan previendo cómo mejorar la seguridad y vigilancia a favor de las y los automovilistas –muchos de los cuales no tienen que ver con los festejos futboleros-, como por supuesto de quienes seguirán yendo a celebrar, siga avanzando o no “su” selección futbolera.
Que sirva de algo la molestia física, de este jueves en la noche, en quienes se vieron afectados por el gas lacrimógeno en el “monumento a las banderas”, así como la eventual sanción a los elementos estatales que pudieron haberse molestado al estar en medio de un ‘acto festivo’ del que no querían ser parte.