Dejan Chilpancingo María del Rosario, Celestino, Mateo, Noemí y Dora
Acompañan maestros y alumnos de Cetis, Técnica 81 y Vicente Guerrero
Madre y pequeños, a Tierra Caliente; el papá, sepultado en Costa Grande
“Canelo”, que está a la espera, es cuidado por vecinos en la Villas del Sol
Chilpancingo, Gro., Febrero 11´2026. R. Agustín Esteban.- Después de una misa de cuerpo presente, los féretros con los cuerpos del señor Celestino Román, su esposa María del Rosario Cuica y sus hijos Mateo, Noemí y Dora Abigail salieron de Chilpancingo durante la mañana del miércoles y entrada la tarde se confirmó que don Celestino fue sepultado lejos de su familia.
La espera fue prolongada, pues el Servicio Médico Forense (Semefo) liberó los cinco cadáveres casi la medianoche del martes, a pesar de que las víctimas no sufrieron quemaduras graves.
El dictamen del Semefo fue que la causa de muerte fue por asfixia, dada la cantidad de humo que inhalaron.
Fueron velados en la colonia Recursos Hidráulicos, ubicada muy cerca del recinto del Poder Ejecutivo, hacia donde fueron canalizados por la familia materna, que es la que estuvo a cargo del proceso de reclamación.
Alrededor de las 08:00 horas del miércoles, familiares y amigos participaron en una misa de cuerpo presente que se desarrolló en la parroquia Santiago Apóstol, que se ubica en la parte baja de la colonia Jardines del Sur, lugar al que también llegaron maestros y alumnos del CETIS 135, de la secundaria Técnica número 81 y de la primaria Vicente Guerrero, donde estudiaban Noemí, Dora Abigail y Mateo, respectivamente.
Las muestras de cariño hacia los hijos del matrimonio Román Cuica fueron numerosas, algunos alumnos con sus uniformes puestos hicieron fila para despedirse ante los féretros, colocados en la parte central de la iglesia.
Aunque se tenía programado que la caravana subiera hasta la colonia Villas del Sol, para ser despedidos en la que fue su vivienda, al final los familiares optaron por no cumplir dicho punto de su agenda por la penosa situación en la que quedó el domicilio.
Así, alrededor de las 08:40 horas el cortejo salió de la iglesia, abordó las carrozas dispuestas para su traslado y tomó camino hacia la Tierra Caliente, pues se informó que serán sepultados en el panteón municipal de Coyuca de Catalán, donde se confirmó que sólo llegaron cuatro féretros, los cuales correspondieron a la señora María del Rosario y sus hijos Noemí, Dora Abigail y Mateo.
El cadáver del señor Celestino fue llevado hacia la Costa Grande, de donde era originario y donde su familia se encargaría de darle la sepultura correspondiente.
El duelo propio de “Canelo”
Mientras tanto en un rincón de la colonia Villas del Sol, frente a la derruida vivienda que ocupaba la familia Román Cuica, un grupo de vecinos se quedó esperando el cortejo integrado por los cinco féretros de las víctimas mortales del incendio.
Las madres de familia y los niños no estuvieron solos, casi en la entrada, un pequeño perrito de pelo color café, al que los vecinos conocen como “Canelo”, permaneció frente a lo que hasta la noche del lunes era la única puerta de acceso a la casa que ocupaba su familia.
“Canelo” es la mascota de los Román Cuica, el seguro compañero de juegos del pequeño Mateo y de sus hermanas. “Canelo” permanece ahí desde la madrugada en que se registró el incendio.
Se mueve entre las cenizas y el material chamuscado, mirando fijamente los restos carbonizados de lo que antes era una casa familiar.
Algunas veces se incorpora, camina de un punto hacia otro, olfatea, luego se recuesta con la mirada al frente y las orejas levantadas, en señal de que está a la espera.
Los vecinos le acercan agua, alimento, no tratan de desprenderlo del sitio, no por lo menos ahora en que saben, desde su instinto de ser sintiente, “Canelo” vive su propio duelo.
Es una víctima que enfrenta el abandono involuntario, pero también el único sobreviviente de una madrugada que ya es trágicamente inolvidable para la capital.