Quién sabe qué quiso decir exactamente el alcalde sustituto de Chilpancingo, Gustavo Alarcón Herrera, en el video institucional divulgado la tarde del martes, afuera del Palacio Nacional –denotando, además de un pésimo manejo de imagen en el vestir, una inexperiencia expresiva: habló y habló y poco se le entendió-, pero si su fin fue presumir que hay trabajo en materia de seguridad pública en este municipio que le tocó gobernar de manera inesperada, de nuevo la realidad puso en su lugar los intentos de su administración por seguir ofreciendo falsas esperanzas y sobre todo la percepción de que él y sus subalternos están trabando.
Enredoso al hablar, con la habitual actitud pachorruda que siempre le ha caracterizado, Gustavo Alarcón medio dio a conocer –se insiste: el señor es también deficiente para expresarse- que había sido invitado a la sede presidencial en la Ciudad de México, junto a otras y otros 60 jefes de cabildo en municipios, para reunirse con la mandataria Claudia Sheinbaum Pardo y abordar los temas de coordinación, reforzamiento, mejoramiento de las Policías Preventivas y, en general, ir de la mano para atacar las causas que generan violencia en sus respectivos municipios. Desde el martes a la fecha, la administración capitalina no le ha detallado a la ciudadanía qué estrategias se implementarán, qué se acordó específicamente en materia de acciones en esta capital, y si continuarán los encuentros o algún seguimiento a lo que, se infiere, se pudo haber acordado entre el Gobierno de México y las y los alcaldes.
Independientemente de la opacidad informativa del gobierno de Gustavo Alarcón, de por sí un personaje alejado de la interacción con medios informativos y, en el colmo, hasta de sus gobernadas y gobernados, llama la atención que mientras el priísta-panista quería darse a entender en el referido video institucional, intentando dar a conocer su reunión sobre el rubro de la seguridad con la presidenta y homólogos, el mismo martes la comunidad del jardín de niños Jovita Delgado, en la colonia Viguri de la capital, confirmaba la tercera irrupción con fines de robo, en un permanente contexto donde nada se está haciendo, a nivel gubernamental municipal, para medio rescatar la vía pública recuperando o rehabilitando luminarias hasta en el primer cuadro de la ciudad, incluso en los alrededores del palacio municipal.
Escupió para arriba el alcalde sustituto Gustavo Alarcón al querer intentar hablar de su reunión con Sheinbaum y otras autoridades municipales del país, tratando de presumir que fue convocado pero de nada habrá servido el encuentro si la ciudad que dice gobernar sigue en penumbras en más metros de vía pública, hasta en su zócalo, y si continúa siendo un verdadero paraíso de operación para ladronzuelos de poca monta que increíblemente no pueden ser aprehendidos a pesar de que andan muy activos metiéndose a planteles con toda impunidad.
Podrá intentar presumir Gustavo Alarcón lo que le venga en gana para intentar demostrar que hay trabajo en su periodo edilicio, pero mientras la realidad en Chilpancingo lo siga poniendo en su lugar –como este martes con su discurso enredoso engaña-incautos mientras la delincuencia volvía a ‘trabajar’ a sus anchas- no habrá manera de creerle, menos de pensar en un Chilpancingo mejor gobernado, al menos no en estos meses, con este alcalde que no debió serlo.