Mientras gran parte de Chilpancingo ha padecido -desde la noche del martes de inicio con la variación en el voltaje de suministro de la energía eléctrica- apagones que han causado afectaciones en casas, comercios y pérdidas económicas en diversidad de sectores productivos, no hay a quién recurrir en la Subestación de la Comisión Federal de Electricidad –CFE- en la capital para externarle mínimamente el enojo ante esta enésima crisis en el servicio, que lleva horas manteniéndose en el más absoluto de los silencios y falta de transparencia institucional.
Es debido a ese vacío informativo oficial –de parte de los siempre callados y desaparecidos mandos de la CFE en la gerencia divisional Centro Sur de la paraestatal, así como de instancias estatales y municipales- que ni se ha esclarecido a qué se debió el fuerte resplandor de la noche del miércoles, que supuestamente estaría vinculado al largo apagón que ocurrió momentos después, que empezó casi a las 9 de la noche, para medio restablecerse casi hasta la media noche del mismo miércoles, aunque desde la madrugada y prácticamente a lo largo de este jueves no dejó de haber afectaciones; hasta la tarde-noche de ayer, sólo silencio que ha alimentado versiones, especulaciones y, sobre todo, mucho enojo e incertidumbre de unos usuarios que han confirmado la llegada de los recibos mensuales de pago a sus casas, desde esta semana, pero que no saben cómo hacer llegar reportes o establecer contacto con alguien de la CFE para avisar que hay fallas en zonas específicas de la ciudad.
Se desconoce si el funcionario de nombre Alfredo Ruiz Manjarrez continúa como gerente divisional con competencia de atención en Chilpancingo –y es que nada se comunica sobre los mandos o ejecutivos de la paraestatal en Guerrero-, pero si es que tiene todavía representatividad en esta parte del estado urge que, primero, incida para que se active un modo de contacto más directo entre las y los usuarios con verdaderos representantes de la CFE, no únicamente a través de portales web que nadie visita con números ‘de contacto’ o ‘para reportes’ que acaban siendo igual de inútiles para agilizar algún reporte o petición de servicio; segundo, urge también que el ciudadanía mencionado –o quien sea que lo esté supliendo a estas alturas en el cargo- impulse vías de información, explicación y aclaración incluso en tiempo real en casos como los actuales, donde nada más ‘se va’ la luz y no queda más que esperar, estar a expensas de que apenas se den cuenta en la CFE para que el personal empiece a movilizarse, desconociéndose las causas de la afectación y tiempos estimados de restablecimiento del servicio.
También hacen falta garantías de que esta clase de molestias no se volverán a repetir, o al menos no serán tan recurrentes; Chilpancingo se ha mantenido –en sentido literal y figurado- a obscuras cada vez que transcurre una crisis más en el servicio del suministro de energía eléctrica, como en estas recientes horas, con ciudadanía afectada que no tiene a dónde recurrir y arrobando, desde redes sociales, al link de CFE Nacional, porque –se reitera- a nivel local no hay manera de saber qué ocurre en casos de contingencias y fallas y ni siquiera se sabe quiénes son los mandos o directivos de la paraestatal en Guerrero y en Chilpancingo. Una normalizada opacidad que sirve a ejecutivos de la gerencia divisional Centro Sur –mientras más anónimos, de seguro mejor para ellas y ellos- pero no a una población más enojada, que exige respuestas y transparencia.