César González Guerrero

Los copreros de la Costa Chica, olvidados

Nuestra región, Costa Chica, se caracteriza por ser uno de los territorios más productivos del país, pero lamentablemente olvidado por las autoridades federales. En pleno siglo XXI, la tecnificación y la ciencia no han llegado y se continúa en una situación de atraso y subdesarrollo.

Saben de la enorme riqueza natural que existe en sus 18 municipios: Juan R. Escudero, San Marcos, Tecoanapa, Ayutla, Las Vigas, Florencio Villarreal, Coatepec, Copala, Marquelia, San Luis Acatlán, Azoyú, Juchitán, Igualapa, Tlacoachistlahuaca, Xochistlahuaca, Ometepec, San Nicolás y Cuajinicuilapa, y parece que no les interesa su explotación racional.

En estos últimos años, quienes se dedican a la producción del cocotero están preocupados porque sus palmeras están siendo objeto de una perjudicial plaga o enfermedad, que los especialistas y científicos, no han logrado determinar y atender, pero se le conoce como “amarillamiento” de la palma, que consiste en la aparición de un animal llamado mayate prieto o picudo prieto, quien lentamente va afectando la palma hasta acabar con todo y sus cocos.

Esta triste situación hace que los copreros, impotentes, solo permanezcan esperando la ayuda efectiva de los gobiernos en sus 3 niveles. Sí bien es cierto que se convocan a los interesados a reuniones y hacen sus análisis y propuestas, estas no han logrado el propósito: detener esta perjudicial plaga o enfermedad.

Es por ello que los más de 30 mil productores de copra de la Costa Chica, están desesperados y algunos molestos, por la falta de atención y apoyo, de parte de quienes son responsables de las políticas agropecuarias.

Algunos funcionarios llegan a las reuniones, colocan lonas y brindan orientación, promesas y asesoría verbal, pero sin resultados efectivos a la fecha. Así no se apoya al campo. Se requiere de acciones, no de orientaciones.

Quizá por ello las autoridades federales otorgan dinero efectivo a la población a través de diferentes programas asistenciales, como una forma de sostener la economía familiar campesina. Pero tampoco es la solución.

Ante esta situación que, cada día se hace más difícil, es urgente la coordinación de esfuerzos entre las autoridades y los productores de copra, y terminar a la brevedad posible con este problema que afecta a los más pobres.

A esto hay que agregar las pérdidas ocasionadas por los huracanes “Otis” y “Jhon”, sin recibir ningún apoyo de parte del gobierno, la falta de mercado y un precio justo de sus productos complica y hace más grave la supervivencia de los copreros.

Para tal efecto, se propone a las autoridades correspondientes la elaboración de un Programa de Apoyo Inmediato a los Productores de Copra (PAIPC) y de esa manera, considerar la experiencia positiva de la Impulsora Guerrerense del Cocotero, cuyas instalaciones aún existen en el municipio de Copala y que, con voluntad política, el gobierno federal pudiera solucionar esta crisis y generar una economía próspera, incluyendo a todos los sectores de la sociedad guerrerense. Esperamos sí haya capacidad de atención y solución a esta problemática. Ya veremos.

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