Cada vez más niñas quieren ser sonideras

El MusaFest el 18 de julio en Salón Los Ángeles

Ciudad de México. Julio 14 2026. (SIM).- Marisol Mendoza, conocida como la Musa Mayor, invita al respetable a un gran bailongo para celebrar el noveno aniversario del MusaFest, encuentro que celebra la soro-sonoridad de la colectiva Musas Sonideras, grupo que ella creó y que ahora reúne a más de 95 mujeres entre diyéis, gestoras culturales y creadoras de distintas disciplinas circundantes al movimiento sonidero, patrimonio inmaterial de la Ciudad de México que, por cierto, será recibido por otro legado intangible de esta urbe: el Salón Los Ángeles, donde 50 de estas tornamesistas y selectoras ejecutarán sus sets, alentando a los parroquianos del dance a lustrar de nueva cuenta el piso de la mítica sala de la colonia Guerrero.

El MusaFest, acto autogestivo que celebra el empoderamiento de las mujeres tras las tornamesas, los controladores, las laptop y las cabinas, ofrecerá, a partir de las 6 de la tarde del próximo sábado, una dosis perenne de cumbia, guaracha, salsa, bullerengue, pachanga y otros ritmos afrocaribeños.

La Musa Mayor, parte de la Dinastía Duende (es decir, del Sonido Duende, con 50 años de historia), es la responsable de esta comunidad que año con año crece y comparte la estafeta a nuevas generaciones de chicas amantes del tíbiri.

Se trata de la presentación de “las nuevas sonideras, que no son una nueva ola, son todo un tsunami”, afirma Mendoza, quien anuncia que en la tocada habrá selectoras de todas las edades; algunas son madres, otras hijas o abuelas con historias que representan un acervo, como es el caso de la propia Marisol, quien pertenece a una dinastía iniciada por su padre, Ricardo Mendoza, y quien lleva décadas inmersa en el mundo del sonidero, surgido en los años 60 y en el que sólo se podía encontrar a una mujer: Guadalupe Reyes Salazar, La Socia.

Marisol trae el empuje de los casi 50 años de este linaje, que comenzó con don Ricardo y su esposa Élfega Gómez Jacob (conocida como Mamá Duende, Butterfly o La Jefa Sonidera), y la inspiración que le da ahora su hija, Arlett Mendoza, conocida como La Princesa Duende, que cargan con una colección que, en medio siglo supera 10 mil discos de vinil.

En la actualidad, destaca Marisol, son más las mujeres que hacen bailar al respetable en tocadas de barrio, festivales y fiestas particulares, alimentando esta expresión de raigambre social. La del sonidero era una cultura popular dominada por hombres, pero desde 2017, Mendoza se unió a otras entusiastas para formar su colectiva, que nació por la necesidad de visibilizar el trabajo de las mujeres en esta tradición, así como otorgarle valor por medio de una paga equitativa y un trato digno. Ahora en este espacio las mujeres levantan la mano y la voz y con el micrófono lanzan consignas no sólo de fiesta, sino sociales o de sororidad.

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