Avances, de nuevo, en seguridad

Los indicadores federales en ocurrencia de delitos, concretamente en la tipificación de homicidio doloso, no dejan de ir a la baja en este Guerrero que, por supuesto, mantiene pendientes –los retos son inacabables en el ejercicio de gobierno-, pero donde no se puede negar que hay trabajo y coordinación que siguen dando frutos, que generan confianza y mejores percepciones en la población, que hacen pensar que, en efecto, fue un acierto haber votado por la inédita opción de transformación gubernamental en el año 2021.

En concreto el avance es tangible y medible, según estadísticas dadas a conocer este martes por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ante la propia presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch: en octubre del año 2024, en la entidad se estaba registrando un promedio diario de 6.58 homicidios dolosos, pero ahora, hasta el mes de febrero de este año, el promedio registró una disminución a 1.86 incidencias al día, quedando fuera el estado en el listado de las diez entidades con mayores índices de este delito en el país.

Como siempre en un marco de permanente labor en materia de seguridad pública –se reitera que el trabajo nunca va a terminar en rubros como este-, la gradual pacificación se hace realidad en Guerrero gracias a la suma de esfuerzos entre instituciones, a las reuniones diarias en las Mesas de Coordinación para la Construcción de Paz, a los operativos que no dejan de arrojar detenciones, decomisos y más recientemente, de nuevo, la destrucción de sembradíos de enervantes; por supuesto, gracias al compromiso real, no sólo discursivo, de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda por atacar las causas que generan violencia, ahora además con histórico enfoque transversal que se pone del lado de los derechos de las guerrerenses, niñas, adolescentes y mujeres de los municipios que han atestiguado, o han sido beneficiarias, de acciones de gobierno que las empoderan legalmente, que las blindan más ante la posible comisión de agravios, y que han aterrizado nuevas y reforzadas legislaciones que las acercan a etapas inéditas, destacables, de mejoras; que las alejan de riesgos y las acercan hacia vidas más dignas y por supuesto seguras.

Más allá de los preocupantes pendientes específicamente en municipios en concreto, como Acapulco, Chilpancingo o Iguala, donde la violencia ha permeado ante la constante inacción de alcaldes y alcaldesas que sólo se han deslindado y ‘aventado la bolita’ a otras instancias de gobierno, desentendiéndose de cualquier acción institucional que es de su entera competencia, en el Gobierno de México vuelven a poner de manifiesto, en cadena nacional, con números medibles e irrefutables, que en Guerrero los indicadores sobre delitos específicos van a la baja, como éste de homicidio doloso, que antes se mantenía en diaria alta incidencia pero ahora la situación ha ido despresurizándose debido a las acciones constantes y coordinadas, que ahora –por cierto- implican más persecuciones y aprehensiones, un notable enroque en la estrategia nacional que ha servido, más notablemente, en estados como éste, aquí donde los retos son constantes y permanentes, pero se les ha hecho frente con talento, voluntad, seguimiento, estrategia y mucho territorio, y de ello han dado cuenta Evelyn Salgado y Claudia Sheinbaum, con sus respectivos equipos de trabajo y de constantes resultados.

 

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