De muy poca altura, pero esperable en quienes encabezan la administración municipal actual, el intento –fallido- de querer exhibir al simple mensajero: después del intento de queja a través de las redes sociales, que expone a una primera autoridad aterrada e intolerante ante el cuestionamiento, al pasar las horas los acusadores tuvieron que restringir los comentarios en la red social Facebook, todo porque lo iba a ser una campaña de linchamiento a este medio informativo –que, de una vez se les avisa a los burócratas y “jefes” del ayuntamiento: no se va a callar- acabó siendo la enésima oportunidad de que las y los internautas, habitantes de esta capital del retroceso, recordaran y expusieran la larga serie de pendientes, deficiencias, fallas e inacciones de gobierno.
En vez de enfocar esfuerzos en la atención de los innumerables pendientes que sólo han ido profundizándose a la llegada, inesperada, ensangrentada, de la silla edilicia por parte del ahora alcalde Gustavo Alarcón Herrera, desde lo más sucio de alguna oficina burocratizada del área de Comunicación Social del actual gobierno de Chilpancingo se dio la orden de fondo, que replicaron amigo$ de una ínfima prensa local, de desviar la atención pública a lo verdaderamente trascendente: las deficiencias diarias, más visibles, que siguen afectando a la población, que no se han atacado y mucho menos resuelto a la llegada de un personaje urgido del cargo por años, Gustavo Alarcón, quien ya en el cargo demuestra que sólo ha salido bastante bueno para victimizarse –por ello el desvío de recurso humano-policial, y de la Guardia Nacional, para que le cuiden propiedades privadas y a familiares sin cargo, una irregularidad que todos hacen como que no ven y prefieren callar-, y ahora, para caer en actitudes dignas de intolerantes dictadorzuelos que buscan cómo ‘cobrársela’ a quienes considera sus “oponentes” sólo porque –como en este caso- Vértice no se ha callado, como sí lo han hecho desde sus medio$ amigo$ hasta sectores sociales antes contestatarios y críticos, a saber si por simple amistad con Gustavo Alarcón y su prole, por mero conformismo “para evitarse problemas”, o por temor, dados los trascendidos de infiltración delincuencial en áreas del ayuntamiento capitalino, se sabe que por parte del grupo mandón e impune con sede en el municipio de Quechultenango.
Nada mejor que demostración de intolerancia, pero también de debilidad, que desde un gobierno se utilicen recursos humanos e institucionales para tratar de exhibir a un medio de comunicación; ello demuestra el talante de la o el gobernante y de quienes le aconsejan: personas que en vez de trabajar y dar resultados por la ciudadanía, prefieren el golpeteo infundado, hasta infantil, en contra del mensajero, o sea este medio que prevalecerá más que este triste, trágico, se reitera que ensangrentado de origen, trienio que no debió ser, que no debió empoderar a un intrascendente personaje pésimamente asesorado, rodeado de cercanos quienes, ahora está visto, también juegan sucio, caen en actitudes intolerantes y que pueden configurar tipificación en la Ley de Responsabilidades de Servidores Públicos; que ojo: dentro de las y los cuales hay quienes se asumen como periodistas y reporteros, pero que ahora del otro lado, sirviendo a otro amo más en sus intrascendentes años periodísticos, ahora hasta se ponen del lado del acoso y la intolerancia; lo que hace la preservación de chamba, aunque implique culpar a los otros de incompetencias y omisiones propios. Aquí no vamos a parar.