Acapulco, Chilpancingo: de nuevo violencia

Aunque persisten las buenas previsiones ante las próximas vacaciones de Semana Santa y es claro que el cobro de nuevo por paso en las tres casetas en Guerrero, en la Autopista del Sol, no ha inhibido el flujo de visitantes prácticamente cada fin de semana, sobre todo a los destinos de playa, no hay que negar que siempre será un factor a tomar en cuenta, para seguir arribando o no a Guerrero y sus destinos, la situación de la entidad hablando del tema de la seguridad pública, que actualmente pasa por el enésimo proceso de vulneración y los hechos, de estos recientes días sobre todo en Acapulco y Chilpancingo, son clara y lamentable muestra de ello.

Por supuesto, el puerto ha avanzado hasta admirablemente en la recomposición y rescate y mejoramiento de espacios desde la inédita tragedia por el paso del huracán Otis, sobre todo, aunque John arrasaría con parte de lo avanzando el año pasado, pero en estas fechas cualquier acapulqueña o acapulqueño lo puede confirmar: desde las 9 de la noche se paraliza prácticamente gran parte de la actividad comercial, por supuesto fuera de la siempre activa zona turística, la ‘cara bonita’ de la urbe que también –tampoco hay que hacer como que no ocurre- está pasando por hechos antes inéditos y alarmantes, ahora hasta normalizados dada su regularidad. Atentados, persecuciones, detonaciones de bala, asesinados en las calles, ahora la fuerte sospecha de ataques a civiles por motivos de extorsión, no hacen sino registrándose casi todos los días en el puerto turístico más importante del estado y –todavía- de los más importantes del país, como no hacen más que generar percepción de que hace falta mucho más, además de las acciones institucionales y de corporaciones, cuyas estrategias se ven comprometidas, se ponen en duda, con hechos como los del jueves desde la tarde-noche en dos puntos muy distantes del puerto, como las colonias La Venta –en la entrada a la ciudad- y en La Mira, en la zona poniente.

En Chilpancingo, para empezar, además del enésimo crimen la tarde de este viernes, el enardecimiento colectivo se generó también por el jaloneo a un ciudadano por parte de policías estatales, del ya varias veces acusado Grupo Centauro, que según información oficial habían acudido a la colonia San José a atender un reporte; justo las noticias que no necesita una población que sigue temerosa y también parece que ha empezado a normalizar el asombro ante tantos hechos de sangre que parecen ya no conmocionar, sobre todo después del asesinato del mismo presidente municipal en funciones, por tanto constitucional, Alejandro Arcos Catalán.

Desde los atentados más recientes a comerciantes, pasando por el ahora ‘sepultado’ caso del ataque al Sanatorio América, propiedad del alcalde sustituto Gustavo Alarcón, como antes los crímenes del joven edil y del presidente del Patronato de la Feria decembrina, e incluso más allá, desde la ola de sangre y luto causada en el trienio pasado que encabezó Norma Otilia Hernández, igualmente como el puerto, la capital del estado atraviesa por una alarmante constante de violencia casi siempre impune y psicosis en las y los ciudadanos. Sí, por enésima vez, a pesar de anuncios, programas y acciones de gobierno, y si todavía son exhibidos ‘cuidadores’ con uniforme, incurriendo en presunto abuso de autoridad y todavía desenfundando arma de fuego, ¡pues todavía peor la previsión!

 

 

 

 

Comentarios cerrados.