LIZETH ALEJANDRA HELGUERA PERALTA, sembrando en educación ambiental

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Ha visto desinterés y evidente rechazo de personas a lo que hace; ha corroborado un consumismo electrónico inconsciente; hasta una señora le respondió cuando le dijo que no contaminara la alameda de la ciudad, pero aunque llegue a ser hasta frustrante, esta nacida en Chilpancingo, el 31 de marzo de 1994, más que ‘activista ecologista’ es una educadora ambiental que ha buscado predicar con el ejemplo primero en casa, después con la documentación más allá de la Biología Experimental que tiene como especialización, al egresar de la escuela de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro); le sugirieron hacer prácticas en un área que ya conocía, UAGro Verde, donde hizo voluntariado antes pero ahora, de empezar a hacer composta, realizar labor administrativa y coordinar jóvenes de servicio social, junto a la coordinadora María Guadalupe Díaz ha encabezado logística para eventos nacionales e internacionales sobre medio ambiente; promovido sustentabilidad entre estudiantes, ha impulsado vínculos de colaboración y difusión con jóvenes en licenciatura y maestría, con asociaciones y colectivos especialistas, hasta irse a las calles y playas a recoger colillas de cigarro, hacer limpieza, y recabar basura electrónica a través de la iniciativa Reciclatrón…hasta actuar para videos concientizadores junto a instituciones y profesionistas, por ejemplo sobre incendios forestales, unas ‘tablas’ logradas en el Teatro Experimental Guerrerense Universitario (TEGU), donde se adentró a hacer radio-teatro y guión que ahora impulsa en el programa UAGro Verde de Radio Universidad. Para la también divulgadora de conferencias, infografías y cápsulas informativas en redes sociales, “vas dejando una semilla en las personas, de curiosidad, de saber hacer las cosas, de participar”, como ella desde sus 12 años, cuando habló de la importancia de los árboles en una feria ambiental en Jalisco, “no sólo es cuestión de hablar y hablar, sino de empezar primero en casa y compartirlo con los demás (…) quiero dejar ese granito de arena en las personas”.

Pablo Israel Vázquez Sosa

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La joven egresada de la escuela de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), con especialización en Biología Experimental en la generación 2014-2017, dice que hay un momento específico que bien podría ser muestra de que esto que ahora hace, promover educación ambiental, ya lo traía desde pequeña: “participé en una feria ambiental en Jalisco, estuve viviendo allá cuando estuve en la primaria; desde ese momento, que acudí a la feria que organizaron, me llamó totalmente la atención todo lo que se expuso ahí”.

La niña de entonces 12 años, designada por su aprovechamiento académico en la primaria, habló sobre medio ambiente, tipo de flora y su preservación en el municipio de Casimiro Castillo, donde estaba radicando por cuestiones de trabajo de sus papás, Alejandro Helguera y Norma Elena Peralta, ambos maestros de Antropología.

Más allá de sólo “plantitas y animalitos”

No sólo fue Jalisco, parte del crecimiento de Lizeth se dio en varios puntos en parte de su adolescencia por cuestiones de trabajo de su papá chilpancingueño y su mamá, oriunda de Chichihualco, “fue padre porque conoces todo tipo de gente, todo tipo de costumbres”.

Después se irían en familia al estado de Coahuila, estudiando ella parte de la secundaria, posteriormente llegan a Guerrero, concretamente a Zihuatanejo, para finalmente llegar a concluir el tercer año de la preparatoria 9 en Chilpancingo, donde hasta la fecha está radicando.

– ¿Entonces ya sabías lo que ibas a estudiar de carrera?

– Estaba entre Medicina, Enfermería, estuve investigando, si realmente iba a encajar o no.

Cuando estaba por definirse por alguna de esas dos opciones conoció la escuela de Ciencias Naturales, a la salida sur de la ciudad, cerca de Petaquillas, “fue ahí donde me gustó el plan de estudios”, aunque reconoce, “al principio me sacaba un poco de onda las materias que daban, pero al primero año empecé a esforzarme más”.

Para 2014, cuando ingresa, la carrera era relativamente reciente porque habían pasado unas dos generaciones de egresados; por cierto, en ese su primer año el plantel aun resentía los efectos de la inundación y el arrastre de material por las lluvias del huracán Ingrid y la tormenta Manuel un año antes, “nos pasaron a Economía un tiempo a estudiar en lo que se remodelaban las instalaciones”.

Incluso la joven fue con sus compañeros a limpiar algunas áreas del plantel, “rescatamos algunos libros que estaban más o menos en condiciones, los cuales se dejaron otra vez en la biblioteca, fue adquiriendo poco a poco libros, ahorita supongo que ya tienen una buena colección”.

– ¿Y qué tal la escuela, era lo que esperabas académicamente?

– Al inicio no me acoplaba con las materias, pero me gustó bastante, sin querer, ese objetivo de tener un buen promedio; fue tanto mi amor y pasión por la carrera que fui el primer lugar en toda mi generación en promedio, en mi generación. Era lo que buscaba, hice click con la escuela, con las materias.

“Tienes que ir definido en lo que quieres para que, entrando a la carrera, tengas definido qué es Biología”, aquí le sugiere a quienes estén interesados por esta carrera, “entran dos carreras en mi escuela: Químico Fármaco Biólogo, y Biología Experimental. Son cuatro años y medio” del curso.

Atraída sobre todo el lado más científico de la carrera, dice que se preveía incluso haciendo investigación en laboratorio, “me fui a hacer estancia a la UNAM en Morelos, a hacer antídotos para serpientes, pero no fue lo que quería”.

En la época del servicio social, casi al término de la carrera, estuvo en el Jardín Botánico de Ciudad Universitaria, en la capital, estudiando propagación in vitro de orquídeas, especie por cierto en riesgo de extinción en el estado, aun siendo –dice- de parte de la flora más evolucionada en el mundo.

“Dicen que nada más vemos plantitas y animalitos”, aquí sonríe Lizeth al hablar de su especialización en Biología Experimental, “la verdad te das cuenta que ves microorganismos, ves hongos, ves virus, incluso las enfermedades químicas humanas, todo lo que tiene que ver con vida”, por eso -precisamente- dice que escogió esa rama de estudio en su carrera, “me gusta todo lo que tuviera que ver con seres vivos, cual fuese”.

Un campo de estudio, detalla, que ya se estaba impulsando desde la unidad académica de Ciencias Químicas también de la UAGro, pero como Biología en general, “la diferencia se basa en que nosotros nos centramos más en cuestión de laboratorio, pero en nuestra carrera hay dos vertientes también: si te quieres entrar en laboratorio o te quieres entrar en campo. Aquí ya es más especializada la carrera”.

En vías de titularse, quiso aplicar en laboratorio la Biología Experimental, “pero ahora estoy más centrada en campo”.

UAGro Verde: primero practicando, ahora divulgando

Después del servicio social se integró a las prácticas profesionales en la UAGro Verde. Admite que aunque buscaba seguir en donde ya estaba, el Jardín Botánico, “al ver lo que hacía la maestra Lupita en UAGro Verde me llamó más la atención”, dice en referencia a la fundadora de esa área universitaria, María Guadalupe Díaz, impulsora de acciones de divulgación y concientización con enfoque totalmente medioambiental.

– Desconocía de eso-, asegura Lizeth, “en la carrera no te dan la materia de ambientales, solamente que vayas, tomes un libro e investigues; yo no sabía de esto y dije, ¿Por qué no abrir mi mente y conocer estos temas?, no sabía nada de eso”.

Así que fue a la oficina de UAGro Verde en Rectoría –donde se desarrolla esta plática- y por primera ocasión habló con la académica Lupita. Fue en 2016, pero detalla que antes, ella aún estudiante, ya había tenido un acercamiento con esta área, “fui voluntaria antes de entrar como tal, cuando la maestra hizo convenio con el Tecnológico de Chilpancingo, a mediados del 2015, cerca de tres meses; fuimos a hacer cepas a Zumpango, ahí nos tocó la talacha”, dice sonriendo esta, de por sí, joven risueña, entonces –demás- voluntaria en algún breve curso sobre hidroponia, que es plantar en agua, no sobre suelo.

– Hay un espacio en UAGro Verde, no sé si quieras entrar-, una compañera le comentó, lo que de inmediato interesó a la casi egresada bióloga experimental; y se acercó, de nuevo, al área encabezada por la maestra Guadalupe, una persona que califica de amigable y siempre preocupada por los jóvenes que se le acercaban para colaborar.

– ¡Pensé que ya no ibas a venir!-, le diría la maestra Lupita cuando la vio años después.

“No tenía la menor idea que aquí iba a terminar trabajando y que iba a ser mi pasión total esto que hago ahora”, asegura la entrevistada.

Entonces novata, sin participar tanto en actividades como ahora, entonces se limitaba a hacer composta, ir a algún lugar por medicamento o pilas ya caducados, hasta a regar y cuidar las plantas con enfoque de preservación, “un servicio a la comunidad, dar tu tiempo a la comunidad, ¡ahí aprendí cómo separar la basura!”.

Ahí empezó a tomar conciencia social por la sustentabilidad y por evitar contaminar en las calles; también, a tener presente qué es lo que pasa cuando se tira una botella de plástico a la intemperie.

La entrevistada considera que fue en agosto del 2017 cuando se integra formalmente a colaborar permanentemente en UAGro Verde, un área institucional creada en el rectorado de Javier Saldaña Almazán y que inició con la instalación de contenedores separadores de basura, primero aquí en Rectoría, a iniciativa de la maestra Lupita Díaz.

Actualmente Lizeth considera que la maestra Guadalupe y la administradora Inés, además de ella, son las encargadas de las actividades más recientes de esa área universitaria, aunque han pasado otros jóvenes que colaboraron por algún tiempo.

“Después me dejaron a cargo de los chicos de servicio social y les trasmití todo, teníamos un pequeño jardín antes en Rectoría; les enseñé cómo se realizaba el riego, porque hasta para regar una planta hay que tener conocimiento”.

De logística a la difusión, pasando por el teatro

– Tal vez no esperaba verme como en el presente, pero es muy gratificante y me apasiona mucho o que hago-, asegura Lizeth, quien de hacer composta (esa tierra preparada con nutrientes para las plantas) y coordinar a jóvenes de servicio social, ha pasado de hacer labores administrativas en UAGro Verde; a salir a las calles a recoger colillas de cigarro, hasta a hacer limpieza en áreas de playas.

Incluso a adentrarse en labores de logística para actividades especializadas, como del Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales (PROMARNAT), en Acapulco, con presencia del entonces titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del gobierno federal actual, Víctor Toledo; o el Congreso Internacional de Cambio Climático, también en el puerto, con presencia de especialistas de varias universidades, “me tocó con la maestra (Lupita) organizar todo: recibir invitados, estar pendiente de todo”.

También, por supuesto, actividades del ramo en la propia Rectoría universitaria, “congresos de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, de los días del Medio Ambiente, pláticas del Día Mundial de la Biodiversidad; una actividad que me gustó mucho, que fue capacitar a escuelas, desde primero de primaria, a los de Turismo (en Acapulco) hasta maestría, de cómo elaborar ecoladrillos para construcción”.

– Hablando de la labor de información y concientización, ¿Has notado interés de los jóvenes por estas actividades?

– Los chicos de secundaria, de 40 que hay, sólo dos se interesan, pero de los niños de primaria todos se interesan. Los niños tienen más conciencia que los grandes, incluso que adolescentes.

En licenciatura “depende, yo creo, de las carreras”, porque por ejemplo, en Turismo se conformó una asociación civil con miras ecoambientales, promoviendo también ecoturismo y ecojardines.

Antes de la pandemia, en el zócalo de la ciudad, era habitual ver stands de instituciones como UAGro Verde participando en fechas conmemorativas sobre medio ambiente, divulgando ecotecnia aplicable en hogares sostenibles, “se acercan muchas personas adultas, los jóvenes se acercaban para ver qué se estaba haciendo”.

El área también pedía especies animales para exposición en esos eventos públicos, advirtiendo Lizeth que se encontraron a personas verdaderamente interesadas, que se acercaban a preguntar cómo podían capacitarse, aunque sea para saber separar sus desechos y residuos en casa.

Y ella, dándose cuenta a la par de que no se necesita forzosamente integrar alguna agrupación ambiental para promover concientización, “un individuo, sin pertenecer a alguna asociación o colectivo, puede impactar desde su casa”.

Aunque como UAGro Verde sí ha habido vínculos con asociaciones diversas integradas por promotores, académicos, especialistas, científicos, también con instituciones como el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM) federal, o la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren) de Guerrero, con la que se mantienen vínculos con los recientes Reciclatrones que, por supuesto, ha integrado.

– Vínculos hasta con TEGU (Teatro Experimental Guerrerense Universitario), ¿Cómo surgió ese conecte?

– Yo estuve en TEGU (sonríe Liz), en el último año de la prepa. El maestro Luis Barrera continúa ahí, estaba Marcos, Flor Alejandra Trigo todavía no estaba, la conocí fuera de TEGU; estuve como becaria en TEGU, hicimos varias obras de teatro ahí.

No sólo presentaciones en escenario: con TEGU Lizeth se fue adentrando al mundo de la radio, porque los teatreros tenían un programa en Radio Universidad y ella empezó a aprender cuestiones técnicas, “nos hacían elaborar radio teatros, armabas tu guión”.

Lizeth y sus compañeros de tablas se presentaron hasta fuera del estado, como Querétaro; ella, en papeles dramáticos donde ha hasta llorado de verdad.

Lo aprendido en el teatro y en la radio le ha servido a la joven para incursionar en la difusión de información ambiental a través de la radio, agradeciendo aquí al maestro Luis Barrera pero también a la profesora Guadalupe Díaz por darle la apertura de impulsar proyectos e iniciativas diversas.

Así surgió un guión suyo para video sobre prevención de incendios forestales, en coordinación con Semarnat y la Comisión Nacional Forestal (Conafor), con la participación de amigos y colegas suyos y, como siempre, el interés y apoyo de la maestra Guadalupe, que de entrada presentó el proyecto a las referidas dependencias.

Y se fueron a actuar, también a atestiguar cómo se combate un incendio forestal, con el calorón del fuego cerca de ellos. Al final a la difusora-actriz le tocó llorar, en el papel de la esposa del campesino que provocó el incendio que arrasa. Después supo que hizo llorar hasta a un brigadista por el drama que le puso.

Un video concientizador, de prevención cultural, sin título, que se presentó en Rectoría, ante autoridades universitarias y de instituciones estatales y federales, pero también en las propias comunidades, “una pieza muy pequeña del rompecabezas que abarca toda la prevención de incendios forestales”.

Una educadora ambiental en siembra

Una labor permanente con apertura y organización de instituciones, destaca, aunque “falta que la ciudadanía también tome conciencia. Comúnmente le echamos la culpa al gobierno pero es muy simplista; la culpa también es de nosotros, como ciudadanos, al momento de prender fuego, la persona que tira basura a una barranca, una colilla de cigarro”.

Así que la ciudadanía “tiene un papel fundamental en estos temas; a la gente le importa poco el medio ambiente”.

Una vez, caminando por la alameda “Granados Maldonado”, Lizeth vio a una señora dejando basura en esa área verde.

– ¡Para eso hay personas que limpian, para eso les pagan!-, le respondió la mujer cuando la joven le recomendó no contaminar de esa manera, “qué mentalidad tiene ese tipo de gente, por eso estamos como estamos: las calles llenas de basura”.

Poco antes de la pandemia e incluso cuando empezaba la crisis sanitaria a principios del año pasado, Lizeth, con UAGro Verde, se preparaba para instalar otro stand informativo en el zócalo, pero de lo presencial se tuvo que pasar a las actividades en línea, como tantos otros rubros, para evitar riesgos de contagio de Covid-19, así que vino la organización de ponencias, pláticas, conferencias trasmitidas en el espacio institucional de UAGro Verde en Facebook, además de mantener el acopio de basura electrónica con el Reciclatrón en la capital y otros municipios, donde resalta la buena respuesta ciudadana….pero también el nivel de consumismo porque les han llegado -por ejemplo- impresoras aun utilizables, que se tiraron porque simplemente salió un nuevo modelo, “vivimos este consumismo de comprar-tirar”, además de que ahora los electrónicos salen, de origen, con un tiempo límite de caducidad, por ejemplo los auriculares. Un tema que también ha abordado en pláticas que ha llevado.

Impulsando composta y lombricomposta en casa, se le pregunta si cree que hacen falta más especialistas ecologistas en las dependencias de gobierno sobre ecología y medio ambiente. Dice que sí pero no forzosamente se requiere ser ecologista para ello, porque al fin y al cabo, desde el ama de casa o algún economista, “todos podemos aportar, porque todos somos responsables de este planeta; se requiere pasión y querer mejorar tu entorno. Querer hacer las cosas, ya no hacer lo mismo que han hecho generaciones antiguas, es momento de darse cuenta que ya estamos en un punto crítico, de no retorno”.

Además de no parar su difusión en Radio Universidad junto a la maestra Lupita, una hora todos los viernes después de medio día, en estos meses de pandemia Liz ha aprendido a realizar infografías con uso de Photoshop, que luego divulga en redes sociales; información sobre flora y fauna endémicas, que no hay en otros lugares más que en Guerrero, apoyada en publicaciones y hasta entrevistas directas con ambientalistas y académicos del ramo, estudiosos -como ejemplos- de palo morado, un árbol en la costa; un colibrí de Atoyac, que se conoce como coqueta; un tipo de orquídea, mormodes sanguineoclaustra; la anolis taylori, una lagartija única en Acapulco, o un lagarto sólo ubicable en Zumpango.

“No se puede conservar lo que no se conoce”, sostiene la bióloga, quien ha hablado de preservación de esas especies en las pláticas de Facebook Live en UAGro Verde, lo que a su vez la ha vinculado con la asociación GroBios de Zihuatanejo, para labores de divulgación en redes sociales como Facebook y Youtube, así como en la radio universitaria.

“Vas dejando una semilla en las personas, una semilla que está latente de curiosidad, de saber hacer las cosas, de participar”, asegura la joven entrevistada, quien se dice “totalmente respaldada” en UAGro Verde y con la maestra Lupita, “nos apoyamos entre las dos, con la señora Inés”.

– ¿Siempre hace falta más en esto, Liz?

– Claro. Siento que muchas personas que están trabajando en esta cuestión ambiental se van a frustrar; hay experiencias de todo tipo, personas que no les interesa, (que dicen) “para qué me estás enseñando, a mí no me importa, ¿para qué hacen esto?”, enojarse es perder energía, es mejor continuar.

– Una lucha de concientización ante cambios globales y ante mentalidades en las personas.

– No voy con esa finalidad, sino con la finalidad de dar lo mejor de mí misma. Al final empiezas por uno mismo, porque todos somos contaminadores, desde que te despiertas ya estás impactando al medio ambiente.

– ¿Una activista del medio ambiente es una definición sobre ti?, ¿Qué consideras que está haciendo Liz Helguera?

– Activista como tal no me considero, sí una persona que le importa mucho su planeta, su entorno, su medio ambiente; que ya no quiere seguir viviendo esto que estamos pasando. Quiero dejar ese granito de arena en las personas. Muchas personas me llaman activista…posiblemente lo sea, pero no lo veo como tal, apuesto más por la educación ambiental porque me gusta mucho enseñar sobre estos temas, me gusta poner el ejemplo también, no sólo es cuestión de hablar y hablar, sino de hacer, empezar primero en casa y compartirlo con los demás. Siento que voy por buen camino y todavía me falta bastante.